#OPINIÓN Reflexión en positivo: Una política económica fuera de todo contexto #26Dic

José Gerardo Mendoza Durán | Ilustración: Victoria Peña |

Si los estudiosos de la economía o sean los científicos que estudian mucho para poder enseñar, hacer análisis profundos de la ciencia económica y se actualizan a diario, para no equivocarse, ser creíbles y aceptados; por tal, seguir sus concejos para poder dar pasos firmes, que garantice al inversor, la garantía de su capital con sus respectivos beneficios y la tranquilidad para pensar mejor y no en una permanente atención de una moneda inestable y una política económica fuera de todo contexto, que jamás ha dado pie con bola y nadie en el mundo a dicho “este es un buen sistema, que debe ponerse en práctica y todos estaremos muy bien”; todo lo contrario, de este dicen, que es el sistema más cruel, que arruina y acaba  con los capitales más grandes que hallan existidos; o como leí por ahí, que los pasan a manejar el desierto de Sahara y se quedan sin arena, caso muy parecido al de nuestro país y para alegría de nadie, sino para causar tristeza y dolor, ejemplo: empresas básicas como Guayana Estado Bolívar, Las petroleras, hoy destruidas, con la mayor indolencia, como si no pasara  nada y así por el estilo, destrucción total de todo, lo que nos hacía sentir bien, feliz y confiado de un país estable, que garantizaba el bienestar de muchas generaciones, que supuestamente se preparaban para ayudar a su patria, haciéndola más grande y poderosa.

Si estos señores científicos de la economía, nos lanzan estas perlas, que la inflación de este año llega casi al quince mil por ciento (15.000 %), oígase al 15.000 %, que el sueldo básico que tienen los trabajadores se convirtió como en Diez Centavos de Dólares (0,10 $) diario y la moneda que domina al mundo o sea el Dólar ronda en Cinco Billones de Bolívares (si le agregamos los 8 ceros que le eliminaron) preguntémonos ¿cuál es el propósito de esto, quien o quienes?  de ser una persona normal y cumplidora de las leyes pueda invertir, abrir una industria o cualquier  negocio normal, que paguen  impuestos, cumplan con todas las leyes, ni mago que sea, todo esfuerzo debe tener un incentivo o beneficio, al menos garantía de que su capital no se le vuelva polvo cósmico, cosa que no es deseable y seguimos apostando con optimismo a conseguir la idea o el camino donde se pueda parar la destrucción, que todos sabemos, que aquí no hay hueso sano y de seguir haciendo lo mismo, seguiremos de mal en peor, esto lo saben los causante pero desconocemos la intención.

Por el bien de todos, a esto hay que darle un parao, no hay razón para apostar al fracaso y a la ruina, hagamos votos porque estas inquietudes de muy buena fe lleguen hasta aquellos que hoy ríen del dolor ajeno y aplauden sus propias destrucción, consciente de que, lo único que da paz y se disfruta es el producto adquirido honestamente con esfuerzo de su trabajo y creatividad, con alma limpia y corazón sano.

Octavio Paz, decía “que no hay virtudes sin pasión” entonces hagamos caso y pongámonos pasión, para ser virtuoso y victorioso, es nuestro deseo, que por ser mayoría es poderoso y si va cargado de buenas intenciones, también estará bendecido por Dios, nos toca trabajar hasta el cansancio y aportar hasta donde más nos duela, con fe, en busca de la paz, la inclusión y cuidarse de entrar como león y salir como cordero, seguir al líder que reúna las condiciones de un líder de verdad y debe tener sobre todo ética, respeto, inteligencia firme, convicciones, valor y paz en el corazón y claridad en sus ideas, honestidad a toda prueba, no creo que será muy difícil conseguirlo en nuestro país, o es que ya lo tenemos y no lo vemos, o no lo queremos ver por culpa de agoreroso filósofos de la nada, que todo lo contradicen y no aportan nada; pueblos  que no conocen la historia están condenados a repetirlos y cometer los mismos errores –Winston  Churchill.

Ahora más que nunca el campo es la solución, unidos todos por la paz, la convivencia, el respeto y la prosperidad de nuestro país.

José Gerardo Mendoza Durán

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