Un corazón lasaliano en la ruta pastoril

Adriana Ciccaglione/ Fotos: ArchivoIMP/ Cortesía: Héctor Pellegatti |

El Colegio de La Salle se encuentra ubicado en la carrera 14 entre calles 28 y 29 de la ciudad de Barquisimeto, pero también está anclado en el corazón de miles de estudiantes y de profesores, quienes adoptamos los valores cristianos y el compromiso como norma de vida.

Fue el primer instituto lasaliano que se levantó en Venezuela. De las aulas, de los pasillos de esa institución que guarda tradición y cultura en cada uno de sus espacios, también emergieron hombres y mujeres enamorados de la historia de nuestra tierra, quienes promovieron la enseñanza como la principal herramienta para el fortalecimiento de una sociedad.

De esos “primeros hermanos que llegaron a Barquisimeto en el ferrocarril Bolívar, aquel 13 de febrero de 1913, los hermanos Facundo Tomás, Asclepíades Jean, Arístides y Urbano; a los cuales se agregaron después los hermanos Nectario María y Luis Eduardo”, como cuenta la profesora y directora del instituto Ana Leyda Palma, venían con el fervor mariano implícito en su esencia.

Nuestra Señora de la Estrella es la advocación mariana que veneran y que adoptaron desde 1938, quien además es “Reina y Madre y Patrona Universal de las Escuelas Cristianas”, título concedido por el Papa Juan XXIII.

Pero claro, al llegar a suelo larense, ya la imagen de la Divina Pastora tenía 57 años saliendo en procesión desde Santa Rosa hasta Barquisimeto.

El Hermano Nectario María era un investigador innato. Un hombre curioso, estudioso, un historiador, que le gustaba escudriñar y dar a conocer los resultados de esas investigaciones. El legado histórico que nos dejó, es sin duda alguna invaluable para todos los larenses y los venezolanos.

“El enorme deseo del hermano Nectario María por glorificar a la Excelsa Madre de Dios, de hacerla amar y de contribuir a la extensión de su culto, lo llevó en 1915 a realizar una serie de investigaciones destinadas a esclarecer y escribir de manera documentada la historia de la Virgen en Venezuela, es decir, la relación histórica de los Santuarios que le son dedicados y las advocaciones, bajo las cuales es venerada”, narra David R. Chacón Rodríguez en su estudio Influencia del Hermano Nectario María en el desarrollo del culto de la Virgen María en Venezuela.

Ha allí pues, uno de los primeros guiños que desde La Salle y muy especialmente el Hermano Nectario María, le hace a la figura de la Virgen y a la Divina Pastora, pues bien es sabido que elaboró una maqueta con trozos de su libro “Los Milagros de la Divina Pastora”. Analizaba la cartografía, pero en el libro que es un documento histórico, se encuentran también fotografías de la Pastora de Almas, así como de las procesiones y de los lugares donde transitaba la virgen.

Devoción

Quienes pasamos por la educación cristiana lasaliana en Barquisimeto, sabemos que el amor que promueven a la figura de la Divina Pastora era algo intrínseco, desde las aulas se animaba a la lectura, a la búsqueda biográfica, a la escritura y a los trazos que desde pequeños realizábamos como parte de los deberes, de esas primeras semanas de clases en el mes de enero.

El cole, tanto el pequeño como el grande, se engalanaba, pues llegaba ella a nuestra ciudad y nosotros debíamos estar preparados. Sin importar el nombre de los hermanos: Secundino, Gaspar, Rafael, Elías, Javier, Jesús, Miguel y también todos los que se puedan sumar a la lista, ellos irradiaban esa felicidad por la presencia de la Pastora en Barquisimeto.

Quizás muchas personas no lo recuerden, otros sí. Pero en la procesión, antes de cambiar la ruta y tomar la avenida Venezuela por la cantidad de fieles que se fueron sumando a esta peregrinación de fe, la Divina Pastora pasaba por la avenida Vargas. Y sabíamos que llegaría, porque previo pasaban las bandas de los colegios e institutos educativos, interpretando un variado repertorio musical. También allí, estuvo presente la Banda del Colegio La Salle, para caminar y animar el trayecto de creyentes y promeseros que acompañaban a la virgen.

Musicalmente, tanto el Himno de La Salle como el Himno de la Divina Pastora son una marcha. Y aunque las melodías y los escritos son completamente diversos, apuntan hacia un mismo objetivo: seguir el camino de Jesús.

Desde el 2019 el Papa Francisco concedió el año jubilar por los 300 años de la muerte de San Juan Bautista de La Salle. Y este 2020, la congregación que hace vida en Barquisimeto y en toda Venezuela, viste a la Divina Pastora con uno de los más hermosos trajes que ha lucido nuestra excelsa madre.

La capa o manto con la técnica de falso vitral, pintada y bordada a mano, en la cual se representan entre otras cosas, episodios de la vida de San Juan Bautista de La Salle, en el lado izquierdo se puede ver, dando de comer pan a los pobres y enseñando a los más pequeños.

Así recordamos a cada uno de los Hermanos de La Salle, dándonos el verdadero alimento que nos sostiene en nuestra vida: la enseñanza y la educación.

Este año en la procesión 164 de la Divina Pastora, quienes nos decimos lasallistas, nos sentimos orgullosos de ver a la Madre de Dios con los símbolos que nos identifican, pero al mismo tiempo lo que nos hace más felices es saber que ese corazón lasaliano siempre estará en la ruta pastoril, como un faro que ha de alumbrar nuestra devoción mariana, que es luz y nunca se desvanece ante el cayado y la guía de la Excelsa Patrona, la Divina Pastora.

Que viva la Divina Pastora que hoy nos acompaña con ese sello lasaliano que llevamos anclados en el corazón.   

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