Las Tres Torres fue un correccional para opositores al régimen #5Feb

Luis Alberto Perozo Pádua | Foto: Archivo IMP |

Luego de varias noches con sus días, de cavilar sobre el destino de delincuentes y algunos confinados políticos, el general Aquilino Juares, en su condición de presidente de la Provincia de Barquisimeto, se dispuso a dirigir comunicación al Poder Legislativo.

Corría el año de 1865, y para marzo se tenía prevista la instalación del Congreso en donde se ratificaría a Juan Crisóstomo Falcón como Presidente de Venezuela para el período 1865-1868.

Pese a que Juares sabía que la correspondencia demoraría en ser atendida por Guzmán Blanco, presidente encargado, tras la grave situación conflictiva del país debido a la invasión de Venancio Pulgar, colocando a Falcón nuevamente en campaña militar hacia el Zulia, se aventuró a expresar en la misiva su preocupación por el estado deplorable de la prisión existente en Barquisimeto, la cual consideró “… no como correccional, sino como un suplicio por sus defectos técnicos”. Apuntando a demás que no había en donde “encarcelar con dignidad” a los presos políticos cuyas voces se habían levantado en contra del régimen.

En agosto de 1896, Juares designó al ingeniero del estado, Dr. Luis Muñoz Tébar, con un sueldo mensual de mil bolívares, para que levantara los planos correspondientes y demás obras a emprenderse para la nueva cárcel, que se edificaría al sur de Barquisimeto, específicamente en la carrera 15 entre calles 31 y 32, en los espacios que hoy ocupa el Ambulatorio Dr. Ramón Gualdrón.

El ajuste de albañilería lo hizo con el señor Juan Bautista Ponce; la carpintería estuvo a cargo de Domingo Álvarez; para las puertas y ventanas se suscribió contrato con la compañía Prince; las ventanas de hierro de las torres, las de buzón, rejillas para las garitas y calabozos con Alfonso Caguán. 

Según informe de don Leopoldo Torres, secretario general de Gobierno del general Juares, en diciembre de 1896, se habían invertido más de 60 mil bolívares en la construcción del nuevo y moderno presidio, superando la asignación inicial de 40 mil.

Del teatro para la cárcel

Juares consideró que la cárcel era una obra de vital importancia para la ciudad y a su juicio prometía humanizar el correccional, por tanto, dispuso de 40 mil bolívares que estaban presupuestados y destinados a la construcción del teatro para Barquisimeto.

Para las bases de Las Tres Torres y de las paredes circundantes se empleó calicanto y los muros perimetrales eran de tierra pisada de 50 centímetros de espesor, con una altura de tres metros.

La nueva cárcel fue dividida en áreas de mujeres, menores de edad, arrestos especiales con sus correspondientes patios, baños, pasillos, un área de cocina y un departamento para presos criminales por sentencia, y otras dos áreas adicionales, a petición del Gobierno central, para confinamiento de presos políticos,con otros dos cuartos que se transformaron luego en salas de castigo y torturas. Todo a un costo final de 112 mil bolívares. 

Se inundó con disidentes

Años posteriores, en 1908, esta cárcel conocida con el nombre de Las Tres Torres, comenzó a llenarse de presos políticos que disentían del Gobierno de Cipriano Castro, más tarde con aquellos que se oponía a Juan Vicente Gómez y finalmente a los que adversaron a Eleazar López Contreras.

Entre los que desfilaron por sus lúgubres celdas, destacan: José Rafael Gabaldón, Pío Tamayo, Alcides Losada, Rafael Montilla (El tigre de Guaitó), Froilán Torrealba (Manolan), Virgilio Torrealba Sigala, Gilberto Gil, Miguel Piñero, Andrés, Pastor Oropeza y Monche Crespo, y cientos más que se opusieron al gobierno de Gómez, y el último en salir del sombrío recinto fue el doctor Pablo Rojas Meza.

En 1946, aquel edificio de notable arquitectura de finales del siglo XIX, fue demolido por orden del gobernador Eligio Anzola Anzola.

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