#OPINIÓN Por la puerta del Sol (61): Inspiración #22Feb

Texto y foto: Amanda Niño de Victoria |

“Creo en la crítica constructiva de lo que escribo tanto en la forma como en el fondo. Acepto las equivocaciones que trato de mejorar y corregir para llegar lo mejor posible a quienes nos siguen leyendo a través de la página web de EL IMPULSO”

Rubén Lopera

Tanto se puede expresar en una frase, en una palabra, en un pensamiento, en un verso, en un artículo.

La imaginación es esa herramienta con la que contamos para introducirnos por paraísos nunca vistos. La imaginación crea, la inspiración le da brillo.

Infinidad de paraísos llegan a la mente cuando observamos como se filtran los rayos del sol por entre el verde de las ramas y el espectacular brillo que producen sus rayos sobre el rojo de los bucaros y el fabuloso amarillo de los araguaneyes en época de floración. Para algunos es un pasatiempo favorito contemplar las maravillas que sobre el paisaje expone el sol ante nuestros ojos, igual es fascinante fijar la vista en las figuras de cristal que se van formando detrás de la cascada, como si fueran cristales que al girarlos dentro de un calidoscopio nos enseñara la maravilla que pueden captar los ojos cuando observan detenidamente algo que embelesa. Fue esta manera de observar lo que inspiró en Exupéry su libro “El principito”

La rosa del Principito no tenía para los demás la misma importancia que para él que la regaba, la veía crecer y daba su amor día a día. De allí nace la expresión de “Solo se ve bien con el corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos”

Paseando su mirada por el cielo Newton descubrió que el ancho del arco Iris depende de las gotas del aguacero, introduciendo las matemáticas sobre el cielo descubrió que el arco Iris es apenas el tinte evanescente de un chispazo disuelto por el prisma. Fue profunda su alegría cuando halló la ley del firmamento que de los astros rige el movimiento y los mantiene en armonía.

Para ver más lejos del azul del cielo Galileo creó el telescopio, para no extraviarse en el mar Gioja inventó la brújula, la chispa de Morse se convirtió en chispa de los cielos.

Gracias a tantas inspiraciones aprendió el hombre a medir el tiempo guiándose por la salida y puesta del sol, se inspiro en el vuelo de las aves y otros animales.

Creó el avión, el helicóptero, los trenes, los barcos, los automóviles, los motores. De allí proceden inventos como el de la turbina de Davinci, la palanca de Arquímedes. Surgieron los genios de las Matemáticas como Einstein, Kepler, Hawking, Galileo, Godel. Llegó el hombre a la luna, la guerra fría impulsó la carrera espacial, apareció el transistor, el circuito integrado y detrás de este invento las comunicaciones, los satélites, las cámaras de televisión, las calculadoras de bolsillo, el chip de silicio, los celulares, las computadoras, apareció la Internet. Robert Hooke creó el primer ojo electrónico.

La naturaleza y su belleza no ha sido el único elemento en que se han inspirado genios, artistas, dramaturgos, poetas, escritores, músicos, novelistas. También se han inspirado en las actitudes, magias y encanto del ser humano. Las actitudes humanas inspiraron a genios de la música como Mozart, Beethoven, Chopin.

Cuando el terreno humano tiene buen abono para la creatividad surge la motivación que se impulsa desde el interior de quién posee ánimo, destreza y condiciones.

No se necesita una clave especial para ser genio de la creatividad, cuyo proceso mental depende de los factores innatos o adquiridos.

Mozart tenía la habilidad de poner en sus obras la fuerza de su emoción a galope acelerado que frenaba a un paso de la angustia y del abismo.

Tener imaginación es más que tener alas, más que hacer metáforas o alegorías. El sueño y la fantasía son realidades que poseen en el cerebro una base física activa, mecánica.

Que no tengamos todos la habilidad de ser creativos, artistas o científicos no significa que seamos algo más del camino. Talentosos o no, somos la perfecta creación de Dios, por lo tanto somos belleza. A la manera de Neruda somos más hermosos que el relincho de un potro en la montaña, más hermosos que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma, más que un faro en la neblina buscando a quien salvar, más sublimes que una golondrina atravesada por el viento.

Imaginar es vivir ocupados en llenar el tiempo, en fatigar las soledades que tejen y festejen los hilos de la gloria, de la muerte y la esperanza, imaginar es sentir en la tarde que declina que el hoy es lento y breve el ayer, imaginar es abrir puertas a la luz, caminar sin miedo por la sublime casa de los sueños, porque en el universo de Dios no tienen fin los sueños del hombre ni límite los bellos e inmensos corredores de la dicha …

“El futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños”

E. Roosvelt.

Amanda Niño de Victoria

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