#Especial Testimonios de la oscuridad: La voz de los comerciantes

Luis Miguel Rodríguez - @unluismiguel | Foto: Arte de Omar David Suárez |

A un año del mega-apagón eléctrico que sufrió Venezuela durante 5 días -en algunos estados incluso 8-, los ciudadanos no olvidan y todavía recuerdan con horror aquella nefasta semana.

Escasez de agua, alimentos en acelerada descomposición, líneas de comunicación dañadas, establecimientos cerrados, son algunas de las tantas consecuencias provocadas por la falta del suministro eléctrico.

Los comerciantes no escaparon de la realidad y sus pérdidas fueron significativas, tanto por la poca venta como por la pérdida de productos que requerían estar refrigerados.

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Al igual que muchos empresarios, esa también fue la historia de Juan Iglesias, propietario del restaurante Caldos de la Abuela, ubicado en el centro de Barquisimeto. Iglesias, de 67 años, dedicó su vida a gerenciar este tipo de establecimiento pero nunca se imaginó cruzar por un sendero tan empinado como el vivido hace exactamente un año.

“Fueron unos días terribles para nosotros” aseguró Iglesias, quien explicó a Elimpulso.com que al transcurrir varias horas del mega-apagón se vio en la necesidad de trasladar la materia prima –carnes, pollos, verduras- a casa de su cuñado, quien tiene su hogar en la urbanización La Concordia y fue uno de los pocos sectores de la ciudad que pudo mantener el servicio a través de una línea que surtía de energía al Hospital Central Antonio María Pineda y sus alrededores.

La enorme falla no fue motivo para cerrar por completo el restaurante, puesto que atendían al público en un horario de contingencia. 

“De llevarlo a La Concordia y volverlo a traer se nos dañó una gran cantidad de comida (…) al menos 30 o 40 kilos de carne y pollo se perdió”, dijo Iglesias, al tiempo que agregó que gran parte de la comida tuvo que ser regalada.

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Para Iglesias, vivir en estas condiciones es totalmente “grave”, él lo vive y lo siente, y en ese momento su negocio estuvo al filo de la cornisa tras ser golpeado duramente por las pérdidas de materia prima.

El entrevistado detalló que en la actualidad todavía las fallas del sistema eléctrico son constantes. “Se va todo los días. Días de semana se va de 6 y 30 a 11 de la noche”, contó.

Iglesias insistió en que si se quiere progresar y seguir adelante, debe haber un cambio político y significativo lo más pronto posible. 

De igual forma, recalcó que hay mucho miedo para quien quiere invertir en Venezuela, algunos se arriesgan pero otros no, ya que para hacerlo deben contar con una buena planta de energía eléctrica que les de tranquilidad, o simplemente jugársela y permanecer a la deriva.

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