#COLUMNA Soliloquos de café: ¿La pregunta obligada? #19Abr

Maximiliano Pérez | Ilustración: Victoria Peña |

“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco

Todo hace presumir que la vida de Simón Bolívar estuvo predestinada por la Providencia para liberar a la América y servir de ejemplo al resto del universo conocido. A veces es utilizada para lograr los fines más perversos que podríamos imaginar; mampara de ruines actitudes, de politiqueros, corruptos, delincuentes y tiranos. La utilizan para vestirse de mansas ovejas, quienes en realidad son crueles depredadores de vidas, bienes, y hasta del erario público.

Debemos recurrir a la memoria histórica y comparar los diferentes lapsos desde antes de haber sido fundada la república. La templanza de los ciudadanos venezolanos ha soportado la Guerra de Independencia, la Guerra de Federación, dictaduras, montoneras de asesinos incendiarios de caseríos y sabanas, esclavistas, como lo fueron  José tomas Boves y Ezequiel Zamora, a quien se le atribuye el grito:

¡Tierra y hombres libres!

Pero, en el Registro del estado Bolívar están los documentos probatorios de cuando vendió a la nación los niños que fueron sus esclavos. Hasta una universidad lleva el nombre de este personaje.

La dignidad venezolana ha sido manipulada y mancillada para rendir pleitesía a oscuros políticos que han traicionado la buena voluntad de sus pueblos originarios. La espada que en manos del más grande hombre dio la libertad a cinco naciones ha sido copiada burdamente y repartida cual confite de un festín en lugar de haberse reservado y preservado como el invaluable icono patrio que es.

De antemano pido perdón a quien sin razonar, personalice y se sienta ofendido por lo que para mí son verdades inexorables; me apego a las palabras de José Gervasio Artigas Amal, militar y estadista; máximo prócer del Uruguay y también prócer de Argentina; titulado “Protector de los Pueblos Libres”,  cuando expresó:

“En libertad, con la verdad, no ofendo ni temo”.

Basado en ello y asegurando la buena voluntad de mis palabras, presumo que debemos hacer un examen exhaustivo a nuestros verdaderos principios y valores, y exigir de las autoridades que han aceptado dirigir los destinos de la patria, que cumplan con la responsabilidad asumida.

Las cosas espirituales se “demuestran” con hechos…

Las materiales se “comprueban” con resultados.

La grave crisis política, social y económica que veníamos enfrentando se está haciendo insoportable con la llegada de la pandemia mundial; la inmensa escasez de combustible aunado al desastre en el suministro de electricidad, han paralizado al sector productivo del país y amenaza a la subsistencia del venezolano común, porque afecta directamente a la producción de alimentos y a la obtención de los ingresos necesarios e imprescindibles para la adquisición de bienes con los cuales cubrir las necesidades básicas de todo ser humano.

Los elogios al comportamiento cívico de los ciudadanos acatando las indicaciones sanitarias sólo sirven de distracción para quienes tienen la esperanza en las promesas del reparto de alimentos y en la publicidad engañosa que prácticamente ordena el continuo lavado de manos a sabiendas de que el agua, irresponsablemente, no está llegando la gran mayoría de los hogares y, el suministro de gas y electricidad cada vez es peor.

¿Eres feliz, tienes seguridad social, hay estabilidad política?

Maximiliano Pérez

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