#OPINIÓN La complicada situación sociopolítica #22May

Freddy Torrealba Z. | Ilustración: Victoria Peña |

No es nada halagadora para las fuerzas democráticas la situación sociopolítica por cual atraviesa hoy el país. Las posibilidades de una conquista inmediata del poder por la oposición a corto plazo se han desvanecido tras el burdo montaje de una invasión por parte del gobierno de turno.

Hechos en los cuales el oficialismo ha evidenciado su capacidad de maniobra y la oposición la reiteración de errores por la falta de un diagnóstico correcto de la actual coyuntura. Así por ahora no habrá por lo menos un gobierno de transición que reconstruya al país en todos los órdenes.

Con todo, el colapso que sufre el país resulta insoportable tanto para los de arriba como para los de abajo. El mismo ha creado las condiciones para un desenlace de consecuencias reservables.

En los próximos días se podría comprobar si son ciertas las amenazas de EEUU contra Irán, el principal promotor delterrorismo mundial que cobra fuerza en Venezuela. Si la postura norteamericana es algo más que simplemente mostrar la cacha del revólver, esta prolongada crisis registrará un giro radical.

Otra vez se confirma que los acontecimientos políticos siempre son embrollados. A veces sucede que se marcha de derrota en derrota sin conocer, aunque sea levemente la victoria. Las recientes jugadas del régimen le han proporcionado otra vez ventaja y un respiro en sus planes continuistas en el poder. Ello pese a que no cuenta con la fortaleza de la oposición de una mayoritaria base de apoyo social

Precisemos que la composición y carácter del régimen es completamente diferente a lo conocido anteriormente en el país. Actualmente atravesamos por una dura realidad que bordea la tragedia visto que el poder económico y político lo detentan en bloque cohesionado:militares y políticos corruptos de inspiración tiránica estalinista, hampa organizada, narcotráfico, falsa guerrilla, terrorismo y factores de la geopolítica internacional con Irán China y Cuba a la cabeza. Un cartel envalentonado y enquistado en el Estado que lo hace muy peligroso visto el cambio de las fuerzas que hoy controlan el poder.

Estamos ante una revolución armada que se aferra al poder a cualquier precio con el estamento militar como su columna vertebral. En consecuencia, los métodos de lucha para cambiarlo ya no son los convencionales. Los mismos están condicionados a esa situación lo cual conlleva a su reinvención.

Se trata de una nueva realidad que rompe con el cuadro confesional de las relaciones de poder.Lo que se enfrenta hoy no es un tradicional gobierno de turno de naturaleza autoritaria como la dictadura perezjimenista. Por el contrario, se trata de un nuevo sistema con una concepción narco-clasista del Estado, generador de una versión renovada del lumpen político y otro tipo de ricos enemigos del trabajo. Todos aliados al lumpen social que impone la ley de la selva con el aval de la tiranía.

Ello mientras se acentúa la amenazante propensión a la violencia por parte del régimen. Por ende, se vislumbra una perspectiva nada alentadora a una solución pacífica y democrática de la prolongada crisis. Sus máximos voceros reiteran con sus prácticas y discursos violentos que no comparten el poder.Al mejor estilo leninista autoritario simplemente lo imponen. Es en esencia su estrategia que hasta ahora ha funcionado a favor de sus perversos intereses. En la misma destaca el uso despiadado de la represión y la indiferencia ante los graves problemas del país, entre estos la indetenible hiperinflación. Su filosofía es de inspiración maquiavélica cuya consigna pregona que “todo se justifica”, es decir, la violencia.

Esto al tiempo la oposición democrática no termina de dar pie con bola por sus desacertadas tácticas y estrategias. En su contra conspira principalmente la pasividad y perdida de la iniciativa en que no debe incurrir ningún guerrero. Es mas lo dejado de hacer que lo mal hecho.Tras los golpes recientes se vive un momento de reflujo. Un hecho cuyos riesgos son: desesperación, inmediatismo y aventurerismo. Las típicas acciones propias del tactismo negador de una estrategia planificada que establezca una actividad principal a desarrollar.

En la política y la guerra todo tiene su momento, desde el diálogo hasta la fuerza. Se trata de saber aferrarse correctamente al eslabón clave de la cadena para acercar la victoria y superar las crisis. Esa labor compete a una dirigencia lúcida, seria, honesta, competente y comprometida de verdad con el cambio. Nunca a quienes conciben la política como ambición, intereses y negociado permanentes como ocurre con ciertos dirigentes opositores.

Freddy Torrealba Z.

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