Pesos hacen la diferencia a la hora de adquirir las proteínas animales en Táchira

La Nación |
RONDA DE MERCADO EN EL MERCADO TEREPAIMA BARQUISIMETO ESTADO LARA FECHA 08/10/2005 FOTO JOSE GREGORIO MARQUEZ cerdo cochino ronda de mercados verduras 09/10/2005 pág. A7

El valor del cambio en la relación peso-bolívar es lo que más ha incidido en los productos de origen animal, más que otros factores, como su carestía, por ejemplo, en los principales expendios del Táchira.

En la semana oficial de flexibilización de la cuarenta, la situación no varía aparentemente con relación a la semana pasada, manteniéndose el precio de la carne de res de primera entre los 9 mil y 10 mil pesos, aunque dependiendo de la perspicacia o entrega del consumidor, puede encontrarse con la solidaridad o la especulación del vendedor. Sin embargo, los consumidores están denunciando una tendencia al alza, que si se impone obligará a más de una familia a prescindir de este producto por un buen tiempo.

En el mercado tradicional de Dimo, de los días sábados, que ya ha dejado de pertenecer a dos o tres cuadras, para ensancharse en la prolongación de la Quinta avenida, casi agarrado de la mano del Terminal de Pasajeros de La Concordia, todos los puestos callejeros se sostenían en un valor uniforme. Dependía del criterio del cliente, la escogencia de la mejor calidad. Si lo que deseaba era obtener carne de segunda o molida, hasta por 7 mil 500 el kilo podía conseguirla.

Alberto Chacón, jubilado, trataba por todos los medios de que se su pensión en bolívares se ajustara a tales niveles, pero por ningún lado le cuadraba, pues encima de su precario presupuesto, el problema de que no en todas partes pasan el punto, y donde sí lo hacían habría la posibilidad desagradable de sobreprecios, o de que sencillamente no haya luz. Pero él no se amilanaba y caminando, arriba y abajo, tenía la esperanza de conseguirla a 550 mil bolívares, y ni un centavo más.

—Cobran en pesos, cuando yo a duras penas gano en bolívares. Ya el kilo de carne está superando nuestra pensión y cualquier bono que nos da el Gobierno -dijo-.

Pero ese no era su único temor, pues le preocupaba que su inversión alimenticia se fuera a perder por un apagón, de sucesión y prolongación indefinida; o que su nevera se rindiera ante tantos latigazos eléctricos, sin tener cómo pagar las reparaciones, en pesos o dólares, divisas en que negocian los técnicos.

Bajan los huevos

La situación de los huevos es similar, pero el cartón va en descenso. Este fin de semana se ofertaba entre 9 mil y 8 mil 500 pesos en diversos puntos de venta; equivaliendo este prácticamente a un kilo de carne. Por su parte, los quesos han ido aflojando, tal vez presionados por los problemas de conservación, pudiéndose ver incluso el duro en 8 mil pesos, y un mozarella cabeza a cabeza. En cuanto al kilo de pollo, su mejor oferta ronda los 450 mil bolívares o 5 mil 500 pesos.

Sea como sea, la escasez del peso –obedeciendo a un principio elemental de la economía que a veces no se ha atendido como es debido- pone en el dilema a los vendedores de estos productos a subir el precio en moneda extranjera o no; sin embargo, como afirmaron algunos carniceros, lo que suceda con la gasolina en los próximos días podría influir, no precisamente para bien, a pesar de su necesidad de hacerse de efectivo en moneda extranjera, y con un margen de ganancia lo más cerrado posible.

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