#OPINIÓN Ventana abierta: Después de 30 días para qué la prueba #29Jul

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión”

(Apocalipsis 20:7).

Desde que se supo del COVID-19, se troncharon viajes del exterior a nuestro país. Casi todos se tornaron en tragedias, como lo cuenta (ZUS), que su mamá X ¡Por fin llegó a Venezuela! Después de una travesía, desde el 13 de marzo de este año, hasta el 21 de Julio. Esta historia duró unos cuatro meses.

La  señora X, había quedado varada en España y después de pagar un nuevo pasaje por 550 Euros, y en un 50%, como muchos, pagó la estadía, hasta que el gobierno venezolano les permitió viajar junto a otros 160 pasajeros.

Además, canceló 98 Euros en Madrid, por la prueba del PCR (del inglés, Reacción en Cadena de Polimerasa), luego en Venezuela le practicaron 4 pruebas más, mientras los confinaron por unos 14 días, y todos los resultados dieron negativo del coronavirus. Por último, ya comprobado lo del COVID-19, los montaron en un autobús, les dieron un paseo al Fuerte Tiuna, muy de madrugada, y por infortunio de ellos, según la información dada por Z, los dejaron en plena autopista a eso de las 3 am, para que sus familiares bajo lluvia y frío los vinieran a buscar.

¡Qué triste noticia! Para todas las personas que han quedados varados por el coronavirus. Por eso y otras razones algunos se niegan a decir que se sienten mal.

Hace poco, escuchamos dos noticias similares en Lara. Unas personas en Carora, entre ellos un médico, personal paramédico y otros, fueron confinados en una instalación por más de 30 días, porque los resultados de la prueba para el coronavirus no había llegado. Lo mismo pasó con otros ciudadanos que recluyeron por más de 30 días, en la Villa Bolivariana, casi como presos y maltratados por la misma razón del resultado. Entonces, uniendo la historia inicial y los dos casos de Lara, fuera de los que no hemos nombrado en similares circunstancias, nos preguntamos: ¿Después de 30 días de confinamiento, si no presentan síntoma alguno, para qué la prueba?

Más bien de esta manera corren el peligro de contagiarse o enfermarse de otra cosa por estar expuestos ¿Por qué ocurre eso en nuestro país?

Hay quienes dudarán de esta y otras historias similares; hay quienes dudarán que eso esté pasando en nuestro país, mientras el covid-19 está haciendo estragos, bien porque la gente esté evitando caer en las manos de los verdugos que los confinan, sin ningún derecho humano. Y pudiera ser una razón que han muerto muchos, porque no quieren ser sometidos a pruebas en condiciones infrahumanas.

También, presuntamente son numerosos los médicos y enfermeras o enfermeros que han fallecido por no habérseles provisto de la debida protección y para tratar de esconder que acá estamos mejor que cualquier país del mundo, mientras muchos del alto gobierno están contagiados.

Así como hay personas que no creen lo del COVID-19 y sus estragos, dado nuestro texto inicial, hay innumerables personas que dudan de la existencia del diablo. Pero, el versículo dice que después de cumplido los mil (1000) años, Satanás será suelto de su prisión para terminar de engañar a los que no fueron al cielo.

En realidad, según la historia bíblica, después que el diablo, la serpiente antigua (ver Apocalipsis 12), hizo pecar a Adán y Eva, la tierra quedó confinada por unos cuatro mil (4.000) años y ese malvado ha hecho desastres en la tierra, pasando por la primera venida de Cristo y pensó que llevando a Cristo a la cruz el plan de redención iba a fracasar; supuso que Jesús se iba a rendir, pero en la cruz se le acabó el tiempo y ante el universo quedó demostrado que era un malvado ¡Qué más prueba que esta!

Hay un viaje al cielo que nos espera, se inicia después que Cristo regrese por Segunda vez y allí se va a confinar a Satanás por mil años y luego, será suelto un poquito de tiempo, para ser destruido para siempre. Y eso esperamos que pase con el coronavirus, esperando que fabriquen una vacuna, pero lo que si es seguro es la Segunda Venida de Cristo.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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