#OPINIÓN El cuento olvidado de Rosario #6Sep

Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

Rosario viajó a España para escribir cuentos de niños y en una gaveta de Whatsapp se le escondió uno que no quiso acompañarla tan lejos de su familia. Este cuento todavía no estaba en la lista, era invisible y por ello pudo esconderse entre los archivos infinitos de las letras posibles pero aun no pensadas.

Pero este cuento siempre ha sabido que le pertenece a Rosario porque es hijo de su poesía y su ternura, por ello deambula por los grupos donde ella escribe para sentir su maternal presencia. Yo lo descubrí cuando en una noche profunda estaba revisando los mensajes del día en un Chat de caroreños de todas partes del mundo y cuando leía un informe triste de niños muertos, él se presentó y me dijo que también había muerto a los cuatro años de edad pero que no lo enterraron como angelito porque ahora incineran los cuerpos que            quedan de este lado.

Y tú qué haces a esta hora por acá cuando todo el mundo duerme, le pregunté entre miedoso y compadecido. A esta hora Rosario en España ya está despierta y yo aquí estoy pendiente para ver si algo escribe de los hermanitos que alla han nacido. Ella no me conoce pero estoy seguro que me quiere igual porque aunque muerto vivo en el alma de la gente que sueña.

Y quien te ha dado permiso para venir a conversar con trasnochados y con locos. No hay permisos especiales porque todos estamos en una misma casa   donde las habitaciones se comunican con la imaginación, tú me piensas y yo vengo y existo, así funciona el cielo y la tierra, los seres y las cosas existen porque cada quien  las hace realidad.

Como sabes tú cosas tan enredadas. Yo no sé nada, soy simplemente un espejo donde te miras. No, no es así, tú eres un angelito, un cuento que se le escondió a Rosario para no ir con ella a España y eso no está bien porque los cuentos de angelitos merecen ser narrados porque aunque duelan promueven la piedad entre los hombres. En eso tienes razón, al mundo del tiempo medido se viene a cumplir una tarea de amor, algunos no la cumplen y regresan al salón de las esperas, o lo que es peor, se convierten en piedras que gritan en silencio. Los angelitos cumplimos en corto tiempo esa misión y por ello no tenemos más nunca que regresar al sufrimiento.

Epa, y para que andas buscando a Rosario, ya me dijiste que para sentirla y te informe de tus hermanitos, pero  como eres tan hablador supongo quieres darle un mensaje. Sí, quiero decirle algo muy sencillo, que todos los niños estamos muy agradecidos con ella porque nos entiende y habla, canta, escribe y sueña como nosotros. Además deseo darle un secreto para combatir la pandemia china, decirle que hay una medicina preventiva fabulosa que debe consumir toda persona que quiera mantenerse sana, la risa, la alegría. La tristeza y el miedo son el medio ambiente ideal para las enfermedades mortales. El estar alegres, el reír y comunicar alegría y risa es una defensa biológica que el espíritu nos da gratis para evitar enfermedades.

Antes de que te vayas, dime tu nombre, para decirlo a Rosario y también para yo llamarte cuando necesite conversar contigo de temas importantes y dejar de lado tanta política…mi nombre es Yo soy.

Jorge Euclides Ramírez

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