#OPINIÓN La historia y la Biblia (Parte II) #22Sep

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Definitivamente al corazón de nuestro Señor Jesucristo se llega por fe. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”Heb.11:1. Es un versículo muy claro. Ud. si tiene fe en Dios. Si le cree a Dios, no necesita ver una demostración de su existencia, entonces estará convencido que recibirá lo que Ud. espera. Obviamente, según sea la voluntad de ÉL que sí sabe lo que a nosotros realmente nos conviene. Hay otros versículos más contundentes que hablan de que sin fe es imposible agradar a Dios.

Por ejemplo, Abel, quien fue asesinado por su hermano por envidia. Dios dice de él “Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla”. El caso de Enoc quien vivió en un tiempo de corrupción y perversión terrible Dice Dios “Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte; y no fue hallado porque Dios lo trasladó; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios. Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan” Hebreos 11:4-6. Y así como ellos, existen innumerables casos que son testimonios históricos innegables. Y que sirven para nuestro crecimiento en la fe de que sí se puede confiar en Dios.

Entonces, ¿Qué difícil sería para Dios permitir que el hombre consiga los restos del arca de Noé y así la humanidad de una vez por toda crea, que este cataclismo si fue enviado por el Creador para hacer desaparecer una generación mala, perversa y adúltera? No sería nada difícil. Pero así no funcionan las cosas de nuestro Padre Celestial. Es absolutamente necesario que la criatura entregue su corazón a su hacedor con una fe sincera. Y para ello, Dios dejó su palabra escrita. En el principio, a través de sus profetas y luego, al testimonio vivo en la persona de nuestro Señor Jesús y los evangelios. “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado” ¿Cuántas veces le dijo Jesús estas palabras a quienes le buscaban de corazón?. Pero la sanación física, solo era el vehículo para llegar a la Salvación. Por ello, todo se fundamenta en la fe. Sin embargo, el desarrollo de la ciencia en sus distintas disciplinas poco a poco se ha ido aliando a la veracidad del Evangelio.

Para quienes piden hechos históricos les cuento. Flavio Josefo fue un historiador Judío que existió en los tiempos de Jesús escribió la historia del pueblo judío desde sus orígenes hasta su tiempo. En febrero de 1972, un periódico de Jerusalén publicó la noticia de que los profesores de la Universidad Hebrea S. Pines y D. Flusser habían encontrado un manuscrito árabe del siglo X que contenía una versión del texto de Flavio Josefo. La traducción al castellano de este texto fue publicada por el periódico español “La Vanguardia”. Y dice el historiador: “Por aquel entonces hubo un hombre sabio que era llamado Jesús. Y su conducta era buena y se sabía que era virtuoso. Y mucha gente de los judíos y las otras nacionalidades se convirtieron en discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y muerto. Y aquellos que habían llegado a ser sus discípulos no abandonaron esta condición. Ellos informaron que él se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo, así que tal vez era el mesías sobre el cual los profetas han predicho maravillas“. ¿Cómo les parece?

¡Hasta la semana que viene Dios mediante por la WEB!

William Amaro Gutiérrez

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