#OPINIÓN El socialismo comunista; en la historia y la práctica #27Sep

Juan José Ostériz | Ilustración: Victoria Peña |

“Todo cambia, todo fluye, todo se transforma at infinitum. Nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas de un río…”

(Heráclito de Éfeso, filósofo griego, 500 años A.C)

Ante la avalancha atosigante de propaganda -que no de información- con que nos bombardean, debemos saber, más profundamente:
• de qué trata el término “socialismo”: socialismo real o comunismo,
• definirlo,
• cómo se ha aplicado en los hechos y vida ciudadana del s.XX y fracasó,
• qué efectos produjo,
• las formas de socialismo que adjuraron de la lucha de clases,
• el ser humano “NUEVO”, el por qué y para qué implantarlo en un país y, quién es quién lo implanta. (se expondrá en la Va. Parte del libro)

Se fija de antemano que la discusión entre socialismo autoritario y socialismo democrático ya existía hace 150 años, por tanto, “no hay nada nuevo bajo el sol”, aún cuando la acción de todo gobierno democrático debe ser “mejorar la calidad de vida de TODOS los ciudadanos, con énfasis en los más desposeídos” y el no democrático, opta por “el poder, todo el poder”.

Presento, a y para REFLEXIÓN Y DEBATE, desde el punto de vista netamente educativo, “NO” las diferentes formas de entender el socialismo, sino la que, durante todo el siglo XIX y lo que llevamos del XX, con sus hechos y acciones echaron al camión de la basura la intención original de sus fundadores.

DEFINICIÓN del SOCIALISMO REAL O COMUNISMO

En el plano de la teoría, el socialismo real o comunismo es:
• “un programa de cambio socioeconómico y político y, a la vez, proyecto utópico,
• dirigido a sustituir el capitalismo y crear eventualmente, en un plazo determinado, una sociedad sin clases y sin Estado: la sociedad comunista;
• un modelo de sociedad que, según Marx, podrá escribir en su bandera: ¡De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades!.”

La realidad de los hechos y de la vida es que los que se dicen socialistas, no se atreven a decir a voz en grito que son marxistas, que son comunista o estatistas, según la definición citada.

NOMBRES Y TENDENCIAS
Además de los ya partidos socialista-marxistas nombrados, citamos a los autores de las primeras especulaciones ingenuas sobre el socialismo marxista:

• Owen, Fourier y Saint Simon,
• los líderes marxistas o socialista populistas del siglo XIX: los militares como Perón en Argentina, Allende en Chile, Velasco Alvarado en Perú, Arbens en Guatemala, Ho-Chi-Min en Vietnam, Tito en la ex Yugoslavia, Mao en China, Chávez, Maduro en Venezuela, etc…

Asimismo, las tendencias se pueden visualizar en:

• la Primera, Segunda, Tercera y Cuarta Internacional Socialistas,
• hasta llegar a Lenin con su: “un paso adelante y dos atrás…”, las primeras “purgas” apenas dada la Revolución de Octubre y al increíble Stalin tan totalitario él, que inventó las famosas “confesiones” entre los años de 1936 a 1938, reproducido en la Cuba castrista con el caso del general Arnoldo Ochoa;
• el anacronismo criminal del Mer rojo de Camboya o del gobierno marxista de Uganda;
• las diferencias, entre el socialismo de un solo país que ellos querían y la revolución permanente que Trotski había pensado hasta su asesinato en México en 1940;
• o el expulsado y fusilado Nikolai Bujarín por reconocer que el marxismo en la práctica era un fracaso; o
• el condenado reformista socialista Eduard Berstein;
• el Glasnot de Gorbachov;
• el comunismo castrista cubano;
• la caída del Muro de Berlín;
• el auge y caída de la Revolución Cultural China.

Muchos más se pudieran nombrar. Fácilmente, al colocar en Google, por ejemplo, marxistas de Venezuela, o de España, o de cualquier país, tendrán una magnífica información de sus andanzas.

Los anarquistas le decían a Marx que la concentración del poder en la dictadura del proletariado, que resultó ser la dictadura del partido y del secretario general, no era el camino a la democracia social y bienestar de las mayorías, sino la perpetuación del totalitarismo, hecho histórico ocurrido en todos los países: URSS, China, NorCorea, Vietnam, Cuba, Camboya y varios países de Africa y Asia y, por el lado contrario, el fascismo: el nacional socialista Hitler, el nacional catolicismo de Franco, el militarismo fascista de Pinochet, el comunismo de Fidel Castro…
Todas esas experiencias pasaron por formar un partido disciplinado para la toma del poder y para destruir, desde el “Estado-partido dictatorial”, a nombre del proletariado, el poder y la economía capitalistas reinantes, pues -utópicamente- decían: “Eliminadas las supuestas causas del egoísmo humano, la concentración del Estado-partido dictatorial se extinguiría por innecesario, dando paso al “ser humano nuevo” en el paraíso de la abundancia compartida.”

Es digno de nombrar, como contrarréplica, a las primitivas comunidades cristianas en Israel y en Europa que todo lo tenían en “común” y todo era de todos, o la experiencia de las misiones jesuíticas en Uruguay, comunitarismo perfecto fomentado por los misioneros y abolido por el poder político español, portugués y eclesial de la época.

Juan José Ostériz

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