#OPINIÓN Trabajadores caraqueños contra las injusticias #10Oct

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

Caracas, una ciudad colmada de historia, de una ilustre cultura y de hermosos atardeceres. Una metrópoli que durante muchos años fue ejemplo a seguir para la región, en la actualidad se encuentra desahuciada por la nefasta crisis que nos rodea. Al igual que el resto de nuestro país, la ciudad capitalina sufre a manos de quienes, durante más de dos décadas, se han aferrado al poder a costa del sufrimiento de los venezolanos.

Ni siquiera los trabajadores de la Alcaldía de Caracas están exentos de esta tragedia. Expuestos a pésimas condiciones laborales y el irrespeto de los contratos colectivos, los trabajadores decidieron alzar su voz el pasado 7 de octubre, en una protesta en la Plaza Bolívar y sus alrededores. Resulta indignante como el régimen ha decidido empobrecerlos. Los salarios varían entre 1$ a 2$ y claramente no alcanzan para cubrir las necesidades más básicas. En algunos casos, desde hace ocho meses que no reciben pago alguno por su trabajo y tampoco obtienen respuestas ante las quejas que han hecho. Incluso, no han recibido implementos de bioseguridad para trabajar en las calles, que los resguarde del COVID-19.

El chavismo ha causado una herida profunda en el corazón de nuestra capital. El aumento de la miseria, el recrudecimiento del hambre, la decadencia de los servicios públicos y el incremento de la inseguridad, son algunos de los ejemplos de las tantas consecuencias que padecen los caraqueños a diario. Todas estas injusticias ocurren mientras el régimen sigue enriqueciendo sus bolsillos. No les interesa cuantas familias sufran o los métodos extremos que los ciudadanos deban adoptar para poder sobrevivir un día más.

Es así como la corrupción e indolencia del régimen ponen en riesgo a los venezolanos, quienes ya no pueden aguantar más tiempo así. Los distintos gremios de Venezuela están hartos de la desigualdad y la pobreza. Docentes, médicos, taxistas abogados, obreros, todos están cansados de apenas poder subsistir ante la inflación y los pésimos servicios. Por eso hay constantes protestas en la capital y el resto del territorio nacional. Esta es la forma que tienen los ciudadanos de exigir mejores condiciones de vida y hacer presión para lograr los cambios que necesitan. Y a pesar de los atropellos de las fuerzas de seguridad del régimen, la manifestación de calle es válida, legítima y constitucional.

Caracas, como toda Venezuela, merece ser una tierra de alegría y oportunidades para sus habitantes. Sus 453 años de historia han brindado a la ciudad la capacidad de inspirar en los caraqueños un profundo deseo de libertad. La lucha para recuperar a nuestra capital requiere constancia y que apuntemos a lograr el cambio político que el país tanto necesita. Debemos tener siempre en mente que somos aptos para eliminar la sombra que hoy nos oprime. Seguiremos trabajando por nuestra amada Caracas. Pronto volverá a ser libre.

Stalin González

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