#OPINIÓN La oposición en su laberinto #11Oct

Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

La oposición venezolana, mas valdría decir los demócratas venezolanos, se encuentran dentro de un laberinto donde compiten expectativas y realidades con una intensidad suicida ya que ambos factores se autoexcluyen mediante una parafernalia verbal que anula cualquier intento de entendimiento que rescate la sindéresis política, algo indispensable en estos momentos cuando necesitamos aprovechar el aislamiento que vive la dictadura a nivel interno e internacional.

Las expectativas, todas nacen, del gran rechazo nacional que tiene el régimen por parte de la población y la comunidad internacional. Esto se expresa en decenas de protestas diarias originadas por la carencia extrema de bienes y servicios esenciales para la subsistencia, sumado a la situación de paria internacional en que se encuentra la dictadura.

Según estas expectativas que algunos dirigentes consideran de cumplimiento inminente, basta solamente hacer exigencias firmes y claras a los países aliados para que proceda un auxilio militar rápido y directo. Es tan fuerte y difundida esta opinión que ha hecho matriz dentro de extensas capas de ciudadanos que consumen información mediante las redes sociales.

De esta forma., al transformar expectativas en certezas con las cuales podemos elaborar planes de acción, colocamos los datos de la realidad en posición disminuida, porque ninguna realidad soporta el peso de los paradigmas.

Y no es que las expectativas sean ilógicas o sacadas del bombín de un mago, están allí, muy presentes y vigentes, pero en la condición que les asigna su etimología, están allí como posibilidad o como esperanza y no como un dispositivo que nosotros podamos activar en correspondencia a los deseos de una mayoría que a estas expectativas se ha aferrado.

Es verdad, la ONU ha registrado y denunciado como en Venezuela se violan los Derechos Humanos, es verdad que el Parlamento Europeo ha sido contundente contra la dictadura de Maduro, es cierto que frente a nuestras costas está la flota del Comando Sur, es verdad que las sanciones funcionan, es verdad que ninguna opción se ha descartado, pero todo ese cumulo de factores no concluyen en que pronto se va a producir una intervención extranjera que deponga al régimen y restituya la Democracia.

La realidad es que la dictadura aunque aislada mantiene un férreo control territorial y que países con gran peso internacional como Rusia y China la apoyan reconocen diplomáticamente y eso gravita sobre cualquier decisión militar que pueda tomar Estados Unidos. La verdad es que ninguno de los 18 países del TIAR apoya una intervención de fuerza y eso es un hándicap insuperable para Estados Unidos que solamente intervendría bajo la condición de ver amenazada por nuestro país su seguridad interna, lo cual como lo declaro el Senador Marco Rubio no ha sucedido y es muy improbable que suceda.

La realidad es que todos los países aliados lo que apoyan es una salida electoral, pacífica y supervisada por instancias internacionales. La realidad es que todos los países aliados a quien apoyan como líder de la oposición democrática venezolana es a Juan Guaidó. La verdad es que si de manera unitaria la oposición no logra movilizar a la población para empujar esta salida electoral mediante una negociación, no habrá solución ni a corto ni mediano plazo y por décadas el país vivirá bajo el yugo comunista.

Entonces la tarea es muy clara. Nos guste o no, estemos en acuerdo o desacuerdo, el único camino es la unidad y por resguardo de esa unidad debemos compactarnos en torno a las propuestas que mantengan y fortalezcan esa unidad. En estos momentos la tarea unitaria es la Consulta Popular. Pues vamos con todos los hierros a darle respaldo a esa consulta y que Dios nos proteja y derrame bendiciones sobre todos nosotros.

Jorge Euclides Ramírez

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