#OPINIÓN El sistema educativo venezolano en ruinas #24Oct

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

La vida en Venezuela se ha transformado en una verdadera tragedia para millones. La crisis humanitaria compleja ha obligado a la población a vivir el día a día y a pensar en maneras para sobrevivir y sobrellevar las precariedades que padece, mientras el régimen corrupto enriquece sus bolsillos a costa. Tras dos décadas de chavismo, el país está inmerso en las sombras y hasta los más pequeños de la casa sufren las consecuencias. El estado en que se encuentra nuestro sistema educativo, tan importante para el futuro de la nación y de las próximas generaciones, es paupérrimo y se evidencia en las estadísticas. 

En la actualidad, según los datos de la ENCOVI 2019-2020, un tercio de la población en edad escolar ha decidido abandonar las aulas en Venezuela. En algunos hogares los niños y adolescentes solo asisten a clases cuando es seguro que les darán comida, porque para sus representantes esta es la única razón válida. Hay que resaltar que la cobertura escolar ha caído dramáticamente en solo 3 años. En 2016 la cobertura alcanzaba 48%, pero para finales del 2019 apenas llega al 25%. Y dos de cada cinco niños presentan algún nivel de rezago escolar, por lo menos de un año.

Son diversos los motivos que explican la deserción escolar: Tener que buscar empleo, problemas en el transporte, falta de profesores, fallas en los servicios y migración. Sin embargo, es preocupante que acorde a las respuesta de los encuestados de la ENCOVI 2019-2020, el segundo motivo para el abandono escolar sea “no querer”, es decir, no desean ir a clases porque no tienen incentivos para asistir. Esta respuesta se visibiliza al entender la situación económica del país. La crisis ha empobrecido tanto a la población, que poco o nada importan los niveles de educación en relación al empleo. En promedio cada año de escolaridad representaba 14% más de remuneración a finales de la década de los 90, para el 2014 era un 6% y en el 2019 fue de un promedio de 2%. 

A esta dramática situación se le suman otros numerosos problemas que golpean nuestro sistema educativo y afectan a nuestros niños. Los profesores perciben sueldos de miseria que no les permiten costear la canasta básica y se han visto en la necesidad de buscar otros empleos, en especial en el sector informal. Además las fallas en los servicios básicos como transporte o electricidad dificultan su labor y el aprendizaje de los estudiantes. También se debe mencionar los problemas que tienen muchos planteles educativos en materia de infraestructura y de herramientas que permitan impartir los contenidos de manera efectiva.

Ante esta situación, la única alternativa que tenemos los venezolanos es seguir trabajando para lograr el cambio político que necesita el país. Con el regreso del sistema democrático, se podrán reconstruir las instituciones encargadas de crear e implementar una planificación seria y eficiente para que los niños, adolescentes y jóvenes venezolanos tengan una educación de calidad, con oportunidades serias e incentivos reales. Contar con un buen sistema educativo es vital para que el país avance en diversas áreas y poco a poco alcancemos progreso y desarrollo social para el bienestar de todos.

Stalin González

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