#OPINIÓN A nuestra Venezuela amada #9Ene

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

El 2020 fue un año difícil y complejo. Un año donde los venezolanos tuvimos que afrontar una pandemia que llegó en el momento de nuestra mayor vulnerabilidad, durante una crisis humanitaria compleja. Con cada día que pasaba, la situación se agravaba y en consecuencia, millones tuvieron que arriesgar su salud para poder sobrevivir entre tanta miseria causada por el régimen. Una tragedia llena de injusticias, donde la los venezolanos nos urge un cambio de modelo que de fin a tanto sufrimiento.

El 2020 también significó el fin del periodo legislativo que desempeñamos desde el 2016. Fueron 5 años de trabajo constante por nuestro país en la Asamblea Nacional. Cada día de ese quinquenio fue una batalla contra las dificultades impuestas por el régimen, con el único objetivo de devolver la democracia y la libertad al país. Lamentablemente, no pudimos lograr la meta luego de tan ardua lucha.

En ese tiempo intentamos diferentes vías para lograr nuestra anhelada meta. En dos ocasiones tratamos de entablar negociaciones que fueran coherentes con la situación del país, pero en ambas oportunidades el régimen decidió romper con el proceso. En este sentido, nuestra intención siempre fue y ha sido crear un camino que pueda dar fin a la miseria de vive la población. Los problemas del país son profundos y es necesario que todas las facciones políticas lleguemos a un acuerdo, de manera que, existan consensos y legitimidad en cada acción a cometer. Solo así las respuestas a las problemáticas serán duraderas en el tiempo.

El escenario político nacional parece trabado y los venezolanos seguimos padeciendo a viva piel la crisis. Quienes salimos del hemiciclo, debemos reflexionar sobre los aciertos logrados y los errores cometidos, de modo tal que podamos formarnos de conocimientos para enmendar la marcha. Pese a todo, no olvidemos que los aprendizajes nos hacen más fuertes, por lo que, tras estos 5 años, debemos estar seguros que estamos más preparados para las batallas futuras.

Quisiera agradecer al pueblo venezolano por darme la oportunidad de representarlo en el Poder Legislativo durante un momento en la historia tan complicado y adverso. Entiendo la responsabilidad histórica que fue depositada en mí como diputado de la Asamblea Nacional. Fueron años de mucho aprendizaje, donde mis valores cívicos no dejaron de guiarme en mi trabajo por Venezuela. Son esos mismos valores que servirán de norte en esta nueva etapa, donde continuaremos luchando por el país y el regreso de la democracia. No es necesario un cargo público para continuar en esta ardua labor, solo se necesita voluntad y amor por la nación.

Venezuela necesita más que nunca que sea destrabado el juego político y para eso es necesario asumir nuevos caminos que nos lleven al consenso y a acuerdos que permitan el reconocimiento del contrario, del que piensa distinto. Esa es la verdadera política, la herramienta que nos permitirá salir de esta situación tan nefasta en la cual nos encontramos. Así llegaremos a la solución que queremos, con legitimidad y el apoyo de los ciudadanos.

En los últimos meses son muchos quienes estamos enmendando el rumbo para darle futuro al país. La dirigencia tiene un papel fundamental en nuestra lucha y por eso debe transitar por el paso correcto, pero la ciudadanía también juega un rol esencial. La población con sus distintas formas de lucha y presión quienes terminan decidiendo el lado al cual se inclina la balanza. Así que, toca mantenernos unidos y a la vez organizados para poder hacer frente al régimen, quien quiere terminar de asfixiarnos.

Debemos seguir dando batalla desde cada espacio posible. Nuestra causa, la causa democrática y por la libertad de la República, es justa y noble. Debemos tener la seguridad que en este 2021 daremos los pasos necesarios para lograr ese cambio político que queremos y así instaurar un nuevo modelo, más equitativo, que nos haga caminar al progreso social. Juntos podemos lograr una mejor Venezuela, de calidad de vida para todos, con salarios dignos, con buenos servicios básicos y donde podamos decidir nuestro destino. ¡Seguiremos trabajando por Venezuela!

Stalin González

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