#OPINIÓN Nuestra devoción mariana #15Ene

Astrid Liscano de Raad | Ilustración: Victoria Peña |

Nos llega otro catorce de Enero, un día para abrigar en nuestros corazones un tiempo para alimentar la fe y la esperanza, es el día en que este año y en medio de nuestra fervorosa fe, espiritualmente estaremos recibiendo a nuestra pastora de almas, nuestra Divina Pastora, a pocos días de haber recibido un año nuevo, tal vez el más esperado, la llegada del 2021, en virtud del año que se fue el 2020,que  fue el año en que la humanidad se vio azotada por una extraña e inesperada pandemia, cuyo comportamiento todavía está afectando a la humanidad y que nos cambió a todos la manera de ver y de entender la  vida, en razón de esta pandemia que igualmente nos azota y que en virtud de ella este año la multitudinaria procesión no será realizada y no la veremos en procesión por las calles de la ciudad, con fundamento a toda la normativa que hay cumplir para evitar el contagio de la pandemia, pero en tiempos como este cuando las cosas se ponen difíciles, siempre habrá un espacio para la fe y este año desde lo más profundo de nuestro ser pediremos a nuestra santísima madre Divina Pastora que ocurra nuevamente un milagro entre nosotros y en el mundo entero y es que se acabe esta terrible pandemia, que azota a la humanidad, será quien acogerá nuestras plegarias y las elevará a su Hijo Jesús el buen Pastor y esperaremos con fe que el milagro suceda, para quienes caminamos en la fe sabemos que nunca estaremos exentos de pruebas ellas ocurren para acrecentar nuestra fe en Dios, la multitudinaria procesión volverá a estar entre nosotros cuando ya esto haya pasado y estemos todos dando gracias a Dios por el cese de la pandemia. Esta vez la multitudinaria procesión estará en nuestra mente y corazón, nos acompañara en el silencio y en el recogimiento de cada ciudadano,  seguirá siendo una de las más grandes manifestaciones marianas en el mundo, pero estará este año dentro de nuestros corazones, igualmente le pedimos a ella interceda también por nuestro quebrantado y dividido país, porque seamos capaces de reencontrarnos y de seguir adelante sobre las bases del entendimiento político y la concordia, donde la justicia y la paz reinen y sean pilares fundamentales para lograr la convivencia ciudadana en armonía y buscando el desarrollo y un verdadero progreso social . Salve Divina Pastora.

Astrid Liscano de Raad

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