#OPINIÓN Gaveta azul: El mar #18Ene

Pedro J. Lozada | Ilustración: Victoria Peña |

“El mar cura todos los males del hombre”

Platón

La vida nació en el mar, conquistó la tierra y se dirige  las estrellas. Un hilo de memoria orgánica inalterable en la eterna historia planetaria, nos lo confirma y recuerda. Es una filiación indeleble tatuada en la propia sangre1),aguade mar, biológica y estructural, como lo comprueba el análisis del plasma sanguíneo con una densidad (1,026) igual ala del  promedio delos océanos y con los mismos componentes minerales, marcando así intracelularmente la huella del origen de la vida en el seno materno por excelencia, el mar. La primera Madre. La mar.

Cuatrocientos años antes de Cristo, Platón, el gran filósofo griego, fue tratado y curado por sacerdotes egipcios con terapias y  aplicación de curas de agua de mar.  En uno de sus viajes al Egipto de los faraones los sacerdotes le contaron sobre la vida y existencia de la Atlántida y su hundimiento en el mar, lo que más tarde reveló en uno de sus escritos y es la única fuente por la que ha llegado el testimonio hasta nuestros días. Después de sanar,  el filósofo discípulo de Sócrates y  más tarde a su vez  maestro de Aristóteles, expresó su gratitud con las frases que tomamos a título de epígrafe.

La vida del ser parte de dos células primarias flotando en el seno uterino (un mar en miniatura) para generar la forma humana después de un recorrido mostrando la cadena  evolutiva de la vida desde su emerger unicelular protozoario, pasando a mórula indefinida (planta o animal?) luego vida pez, anfibio, reptil, ave, animal superior, para culminar en la forma humana.

El científico ruso Oparín comprobó mediante experimentos el origen marino de la  vida. Reprodujo en el laboratorio las mismas condiciones teóricas vigentes en la era azoica (sin vida) del planeta, cuando el mar era una sopa ácida de anhidros, metanos y amoníacos,  un cocktail  conformado durante un período de millones de años listo y a punto para que las descargas eléctricas de una atmósfera inestable, aún en proceso de formación, fuertemente cargada de Nitrógeno y con menos Oxígeno que la actual, dieran origen a los primeros aminoácidos, ladrillos de las proteínas. La cadena inicial de la vida comenzaba a formar sus primeros eslabones. De los aminoácidos simples constructores de las proteínas y después las moléculas y mega-moléculas, surgieron posteriormente los primeros protoozos y metazos unicelulares.

Cuando la vida se organizó en sociedad  y esta evolucionó en el tiempo generando  civilizaciones, el mar las unió pues las que están separadas son las tierras emergidas. El mar nos une y reafirma su protagonismo en la historia humana, agregando roles a su desempeño. Después de madre, ha sido camino, ruta para descubrir el tamaño del mundo, escenario y despensa. Hoy es también  granja, laboratorio, mina, hábitat experimental y en los últimos años del milenio recién concluido adquirió nuevos caracteres, se convirtió en campo deportivo y en ruta turística.

 Los ríos y el mar, agua alimentada con la sal de la tierra, crean el sistema circulatorio de la hermosa  nave espacial viva, el planeta azul, nuestro hogar  galáctico.

Varios libros sagrados narran la creación del hombre como una realización divina  construida con barro: Agua y tierra, bella y precisa metáfora de nuestra real constitución. Materia orgánica, que en última instancia se identifica con la tierra y agua hasta en un7O% de nuestro cuerpo. Menudas razones para inducirnos a tratar con respetuoso amor  a la madre  y a la vez, cuna. El mar  nos da sustento y trabajo, otorga su seno para llevarnos a sitios y lugares. Entrega su fuerza y su belleza no menos fascinante que su poder. Nos conmueve poéticamente despertando profundas emociones en el espíritu. Bastan unos pocos segundos frente a su majestuosa intensidad rememorando el suave batir del oleaje, o bien sus furiosas descargas embravecidas sobre la costa de un acantilado y en forma casi automática nos hacemos conscientes  dela inmensa importancia y el gran peso gravitante del mar en la vida planetaria, no en la infinitésima vida solitaria de un ser humano, sino en la  total y gigantesca biomasa a la  que dio origen y virtualmente sustenta.

Quienes hemos sido hombres de  algas y olas, orgullosos de haber sido súbditos de Poseidón y haber disfrutado la experiencia e inestimable dicha de vivir y contemplar, por lo menos una vez, los centésimos de segundos de emisión del rayo verde  sobre el horizonte oceánico,  valoramos  más allá de cualquier riqueza, sin importar su género,  el vínculo de múltiples aristas que nos une al poderoso gestor de la vida y a sus vías de alimento constante, los ríos que complementan el sistema circulatorio de Gea, la tierra, cuyas aguas ejercen de poder tras el trono  como grandes civilizadoras, convirtieron al nómada de tiempos remotos en sedentario, mediante el ejercicio formal de la agricultura  y más tarde le hicieron un ser social. Los ríos fueron el asentamiento dela primera gran cultura humana en la Mesopotamia, donde nacieron y se desarrollaron Sumerios, Caldeos y Persas alrededor del Tigris y el Eúfrates. El Egipto faraónico de Amón Ra, Ramsés, Akenaton, Nefertiti, Tutankamon, Cleopatra, floreció alrededor  del Nilo.

Roma, el imperio antiguo que sobre la base espiritual de Grecia, pueblo netamente marítimo, da la mayor contribución civilizadora al naciente mundo de entonces, creando órganos políticos que aun constituyen base y fundamento de la sociedad  moderna, forjó su acción civilizadora sobre la base del agua como factor primordial y trascendente. Nació a orillas del Tiberyen casa de los patricios romanos el agua se hizo por primera vez huésped permanente del hogar. Después, factor socializante de primer orden, con las thermas públicas en las ciudades. Luego, Roma extendió su acción política y su poder militar a los pueblos cercanos alrededor del Mediterráneo al que llamaron “Mare Nostrum”. Elementos suficientes para demostrar que el agua, cuna de la vida y su principal sustento es también la gran maestra del desarrollo cultural humano y gravita como ningún otro elemento en la vida universal del planeta soportando además a todas las entidades biológicas (Plantas, animales, humanidad).

Las generaciones actuales hemos heredado  la responsabilidad de velar por el mantenimiento delas aguas marinas. Estamos obligados a  revertir la tendencia de usar el mar como vertedero de todos los desperdicios domésticos, residuos industriales de todo género incluidos desechos de origen químico, de hidrocarburos y otros potencialmente tóxicos. La vida moderna competitiva y agresiva  a veces hasta el  borde delictivo, actuando bajo la premisa del dominio sobre la naturaleza se niega tozudamente  a comprender el daño que se causa a si mismo y  a la biomasa en general con una actitud depredadora incapaz de asumir conductas de moderación necesaria en más de un ámbito   vital.

Es importante puntualizar y recordar que acá en nuestro territorio, bajo el abrigo del Orinoco, rio padre alimentado por otros caudales de selva, llanuras y montañas, nace el más grande pulmón vegetal del planeta: La Amazonía. Elementales razones de orden práctico, piden a gritos guardar  respeto, consideración  y cuidadosa atención a las aguas marinas, fluviales y lacustres, permitiendo así a las  aguas continuar sustentando la vida y que el mar prosiga curando los males del hombre.

Pedro J. Lozada

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