#OPINIÓN Visión de Frente: La ley como límite de la política #11Feb

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

Escribió Norberto Bobbio que la realidad era construida por los no filósofos y casi siempre con deformidades y que para actuar dentro de esa realidad primero había que comprenderla. Este giro volteriano dado por este gran jurista italiano a la idea de que nuestra civilización estaba estructurada con base al pensamiento filosófico, nos viene al pelo para precisar el respaldo que en artículo anterior le dimos a los directivos de Fedecámaras que han entablado conversaciones con la ilegitima Asamblea Nacional, presidida por Jorge Rodríguez.

La más grotesca deformación de nuestra realidad fue la que nació con la convocatoria espuria a una Asamblea Nacional Constituyente realizada por Nicolás Maduro, ideada por un abogado inteligente, pero de baja ralea moral, quien embadurnando de servilismo al Derecho convenció a los poco filósofos del alto mando militar que esta iniciativa para consolidar al comunismo en Venezuela además de viable era patriótica. Total, es que a punta de fusiles se violó nuestra Carta Magna, se conformó una Asamblea Constituyente con militantes del PSUV cuya característica principal era que no sabían absolutamente nada de leyes y por ello incompetentes de forma total para redactar un solo artículo de la pretextada nueva constitución…

De esta forma la nomenclatura del régimen hizo elecciones ilegales, designó a un Presidente de la Republica usurpador, destrozó los fundamentos éticos de las elecciones regionales y en resumen, construyo una realidad política bajo falsos cimientos legales pero que se hizo forma de gobierno bajo el amparo lamentable de las elites militares.

Esa es la realidad que tenemos, impuesta por la violencia y la toma de todos los Poderes de la Republica a través del poder de las armas, porque con las armas se avalan las diferentes violaciones constitucionales que en suplantación de las leyes han causado dolor y muerte al pueblo venezolano.

No obstante, todos estos desmanes y aberraciones jurídicas, el régimen no ha podido modificar la Constitución, la violan, la interpretan de manera anárquica, intentan justificar sus barrabasadas en ella, pero no han logrado eliminarla como plataforma legal de la Republica. Entonces defender esta Constitución, hacerse fuerte en ella y en las leyes que de ella deriva, es una lucha que debemos dar en todos los frentes posibles.

Cuando el régimen se encierra en su abominable prepotencia y con amenazas y burlas intenta arrinconar el ímpetu libertario que nos mueve, lo hemos enfrentado en la calle, algunas veces con millones de compatriotas, otras veces como vanguardia irreductible que no se amilana ante los colmillos ensangrentados de sus huestes depredadoras. Ahora quieren sentarse a conversar como gente decente, ante el rechazo nacional e internacional que producen sus hábitos depredadores. Toca ante esta nueva fase defender nuestra Constitución en ese terreno, en el de la decencia, aunque la de ellos sea meramente apariencia que oculta ruindad superlativa, a final de cuentas lo importante es resistir con dignidad anteponiendo siempre, en toda conversación, el límite de la ley como condición esencial de todo encuentro.

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez.

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