#COLUMNA Soliloquios de café: La indolencia #28Feb

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“Cada vez que observamos una injusticia y no actuamos, estamos entrenando nuestro carácter a ser pasivos y eventualmente perdemos la habilidad para defendernos a nosotros mismos y a aquellos que amamos.”
JULIAN ASSANGE (03-07-1971).

Julian Paul Assange, mejor conocido como Julian Assange, es un programador, periodista y activista de Internet australiano famoso por ser el fundador y portavoz del sitio Web WikiLeaks.

En vísperas a cumplir 40 años tratando de ayudar a los humildes caficultores, que otrora reclamaban sobre su mancillamiento ante la violación de sus derechos humanos fundamentales como lo son el derecho al trabajo y a una justa remuneración que les permitiese vivir con dignidad y cubrir las necesidades básicas para sí y para su familia, me encuentro que hubo un lapso, en el cual cíclicamente, en periodos de cosecha, reclamábamos un precio justo y equitativo que le permitiese a las “familias caficultoras” cubrir los costos y gastos de las unidades de producción y financiar las necesidades para su subsistencia. Y así lo reconocían los gobernantes.

Luego estimo que después caímos en un periodo de devastación, destrucción y exterminio; en lugar de avanzar, cada vez el oprobio es peor.

E igual al Libertador siento que:
“He arado en el mar.”

Lo poco que queda de la caficultura, según la aseveración del sindicato Nacional de Café Venezuela, hecha en rueda de prensa para presionar al gobierno a que importará café, porque no tenían materia prima con que trabajar, tan sólo, se produce en el país el%5.8 de los q.q. 1.550.000 que producíamos para el año 1998.De los cuales, se consumían en el país q.q. 950.000, y se exportaban para los Estados Unidos y para Europa q.q. 600.000 de café.

De la exportación de café que realizábamos en la década de los años 80, nació lo que se conoce como “CAFÉ VENEZUELA”. Yo asesoraba una empresa cuya razón social era “UNIÓN DE PRODUCTORES DE CAFÉ – GUARICO, UPROCA-GUARICO, ”la asesoría la efectuaba “Ad Honorem,” como una colaboración a los caficultores de la zona; esa empresa exportaba café a Estados Unidos y a Europa y, en una conversación sostenida con el Bróker, el señor Gonzalo Toro, me dijo que en Alemania existía una marca “CAFÉ VENEZUELA.” Elaborado con el café que la empresa exportaba. Solicité al Sr. Toro que, como recuerdo, me trajese unos paquetes de ese café, y en su viaje subsiguiente me trajo 2 paqueticos.

El 04 de junio de 1999, cuando Chávez vino a jugar pelota con el Gral. Rosendo, yo estaba colaborando en la estructuración de lo que fue el “Plan Bolívar 2000,” y tuve la oportunidad de hablar con él; en manos de la señora María Isabel Rodríguez, le regalé un empaque del “CAFÉ VENEZUELA –ALEMÁN,” que como slogan tenía estampada la frase “CAFÉ CON CULTURA,” y le dije: Señor presidente, si queremos rescatar la caficultura nacional. debemos rescatar esta marca, no es justo que Alemania estuviese vendiendo nuestra cultura.

Perdonen si estoy equivocado, pero para mí, el oprobio está en que el Café Venezuela Alemán era elaborado con café venezolano, “café de Guarico”, y el Café Venezuela venezolano está elaborado con café importado en un %94,2, y, ahora, después de la importación de café elaborado con el proceso Torrado, dañino para la salud, a la Federación Nacional Caficultores de Venezuela, llegan denuncias de que, de Brasil se está importando desecho de café. Café que podría ser dañino para la salud. Las autoridades deben cumplir con el Estamento Legal correspondiente.

Maximiliano Pérez Apóstol

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