#OPINIÓN Debate entre Benigno y Ortando #21Mar

Jorge Euclides Ramírez | Ilustración: Victoria Peña |

El doctor Benigno Alafuerte Mendoza entró al auditorio y a la primera mirada sintió satisfacción por la cantidad y calidad de personas allí reunidas para escuchar su charla sobre la actual coyuntura del país.

Sus estudios y análisis se habían convertido en guía de acción para muchos grupos de la sociedad civil organizada y sus análisis en un referente insoslayable a la hora de tomar decisiones políticas a nivel nacional.

Inicio su intervención con un diagnostico sobre el estado de postración socioeconómica que vivía el país, lo cual expresado en comportamientos individuales se convertía en una apatía absoluta ante las convocatorias, surgidas tanto de la oposición como del oficialismo. Con este dato, dijo, debemos registrar como limitante esencial el no tener movilización de calle, ni para presionar ni para respaldar planes de cambio por parte de la oposición, ni para la consolidación del régimen por parte del oficialismo. Quiere decir que estamos flotando sobre una piscina de aceite dentro de la cual es imposible avanzar en ninguna dirección y esto nos obliga a replantear las estrategias de lucha, buscando la manera de activar las fuerzas inmanentes de la sociedad.

Explicó el doctor Alafuerte que a partir del desarrollo institucional de los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita Venezuela entró en un proceso de modernización por el cual se distribuyó el funcionamiento general de la sociedad mediante estamentos profesionales y gremios empresariales y obreros que apalancados por una estructura legal, conformaron un Estado que hizo descansar su desempeño en el esfuerzo articulado de cada grupo humano, nucleado de acuerdo a sus intereses sectoriales pero integrados con base al compromiso del crecimiento integral del país.

Todo este esfuerzo logró acoplarse gracias al conjunto de leyes que tutelaban cada actividad en particular y a que el Gobierno creo instancias orgánicas que funcionaron como plataforma de apoyo a todos estos esfuerzos, diversificados en tareas pero compactados por una genuina motivación nacionalista. Con el advenimiento de la Democracia y la consolidación de los partidos políticos como instrumentos de intermediación con los organismos estatales, se creó una sinergia democrática que hizo de estos partidos un eje medular para la formulación de leyes y toma de decisiones administrativas.

Ahora con este régimen, el doctor Benigno Alafuerte sufre un quiebre en la voz que remedia con un trago de agua, toda la armazón institucional que sostenía la Republica fue intervenida por la fuerza militar y comprimida legal y funcionalmente según esquemas rígidos que impiden el desarrollo armónico del país, antes y por vía contraria, han generado una asfixia mediante la cual han sumido al pueblo en uno de los peores caos económicos y sociales que se conozcan en la historia del mundo moderno.

Enfrentados a este drama apocalíptico la sociedad, esa que se conformó a partir de 1935 con la entrada del país al siglo 20 luego de la oscuridad gomecista, debe acudir a sus fuerzas inmanentes y luchar por la defensa de sus derechos, consagrados en la Constitución y perfeccionados en leyes especificas, Una lucha que debe darse a diferentes niveles y en todos los planos o escenarios. Por ejemplo, a nivel empresarial con la acción de Fedecámaras a la cabeza en los escenarios parlamentarios y gubernamentales, pero también a nivel de cámaras sectoriales y regionales en los escenarios municipales y hasta parroquiales, mediante una presencia de reclamo que incluya espacios públicos. Lo mismo toca a los sindicatos, a los gremios profesionales, a las organizaciones vecinales afectadas por el colapso de los servicios públicos. Es decir, todo ese tinglado social dentro del cual se agrupa la sociedad venezolana debe activarse en función de reclamar sus derechos particulares para que en su sumatoria se origine un escalamiento de la protesta que haga revivir las grandes movilizaciones de calle.

Por su parte los partidos políticos deben dedicarse a lo que saben hacer, a organizar y motivar a sus militancias para elecciones . Nunca tendrán las condiciones que exigen porque el plan de la dictadura es no darlas para evitar mostrar su gran debilidad electoral. Pero se debe tener claro que cualquier elección antes de las presidenciales debe tener como motivación el ser instrumento de protesta, no de vía de acceso a cuotas de poder, que la idea es acumular fuerzas, mostrar músculo organizativo, poder popular y no la obtención de una alcaldía o gobernación. Asumir que cualquier elección previa a las presidenciales es una marcha, un plantón, un esquinazo, un grito de rabia y de rechazo ante el régimen, nunca una catapulta para ambiciones personales de algunos dirigentes.

Un momento, eso no es así, asumir elecciones regionales o municipales y además sin condiciones mínimas es una entrega, convalidar al régimen comunista a cambio de unos cambures, cuando la mayoría del pueblo lo que pide es que derroquemos a la dictadura, Era la voz de Ortando Valente Ariosto, líder histórico en la brega social a favor de las causas populares. Nosotros no podemos traicionar la voluntad de quienes en la consulta se pronunciaron por el cese de la usurpación. Dijimos que era vinculante para salir ahora desconociendo nosotros mismos lo que juramos defender.

En el auditorio se hizo un gran silencio, luego un aplauso, otro y otro hasta que la sala fue un retumbar de palmas. El doctor Alafuerte no perdió la compostura y cuando todos dejaron de aplaudir él le dio un aplauso a la concurrencia para de inmediato decir, yo también aplaudo la consulta, fue una hermosa participación electoral, igual que lo fue la consulta del 2017, jornadas electorales, jornadas de opinión pacifica donde el pueblo de manera esperanzada salió a ratificar su vocación democrática. Lo que indican estas consultas es que a al venezolano le gusta votar, es algo que lleva en lo profundo de su idiosincrasia ,un sentimiento que nació y se consolido a lo largo de varias décadas, en esos años de cuando se estructura la nueva Venezuela que nace con la Constitución de 1935.

Y como dijimos antes, en estos momentos de inercia colectiva tenemos que activar los dispositivos más profundos del pueblo para ponerlos al servicio de un movimiento que enfrente con eficiencia a la dictadura. Repito la sociedad civil accionando reclamos de manera conjunta para hacer valer las leyes y los partidos como integradores de estas protestas, canalizando el descontento por vía electoral.

Ortando interrumpió la intervención del doctor Benigno para exclamar:” Eso no funciona de esa manera. Lo que sucederá es que el régimen hará trampas, le dará a la oposición algunas limosnas y así ante el mundo democrático que nos apoya luciremos como unos cobardes que no tenemos guáramo para mantener una lucha frontal. Unas elecciones regionales con nuestra presencia es la convalidación de un fraude”.

Nuevamente aplausos y nuevamente la respuesta del doctor Alafuerte explicando que no hay motivación para la movilización de calle y que la única vía política es la electoral. El clima del auditorio se puso denso, se expusieron argumentos de todo tipo a favor y en contra de asistir a elecciones, hasta que hubo un corte de luz, la sala quedó en penumbras y la concurrencia fue saliendo en silencio, con la cabeza baja y sin una ruta clara de cómo afrontar el caos venezolano. Silencio, soledad, desconcierto. Cada quien buscando un camino para sobrevivir en solitario. Dios nos ampare.

Jorge Euclides Ramírez

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