#OPINIÓN Democracia vs Populismo #17Abr

Stalin González | Ilustración: Victoria Peña |

El Populismo, el fenómeno político de moda en la región, es la tendencia que se aprovecha de las esperanzas de las personas y progresivamente va mermando las instituciones del Estado. Su discurso está lleno de mentiras. Su objetivo es engañar a la población acerca de los problemas que existen en la sociedad. A la larga, el populismo divide y polariza, inventa enemigos y los culpa de su incompetencia, perjudica a la democracia y profundiza los males sociales.

En Venezuela, el populismo nos llevó a vivir la peor crisis que hemos experimentado en nuestra historia. El discurso populista del régimen y su modelo corrupto, son los responsables directos de la emergencia compleja que padecemos los venezolanos a diario. Pese a esto, siguen mintiendo sobre la escasez de productos, la hiperinflación, los salarios de miseria, la inseguridad y las fallas en los servicios básicos. Han culpado a los empresarios, a otros países y hasta iguanas. Jamás han tomado responsabilidad de los problemas que han causado y de su incompetencia.

Recientemente, las elecciones presidenciales de Ecuador y las elecciones regionales de Bolivia, demostraron que es posible luchar contra el populismo en el campo democrático, con unión y organización. Son un ejemplo para quienes trabajamos día a día por la democracia contra los populistas que pretenden apoderarse de la institucionalidad del Estado y así enriquecer sus bolsillos. Sus victorias son un revés para los aliados del régimen, que poco a poco se encuentra cada vez más aislado. Se evidencia entonces el desgaste del modelo populista en la región que tanto daño les ha causado a nuestros pueblos. Las personas manifestaron, con el voto como herramienta de lucha, que están cansadas de los engaños y artimañas de los populistas.

Los venezolanos no queremos más falsas esperanzas ni mentiras reconfortantes. Merecemos un modelo que sí brinde garantías económicas reales y permita una correcta restructuración de la economía, de modo que se pueda reactivar el motor productivo del país, se elimine la hiperinflación que tanto nos afecta a todos y el salario pueda cubrir las necesidades básicas. Merecemos vivir en un país en el que se respeten nuestros derechos y podamos vivir sin miedo. Necesitamos un cambio político legítimo y democrático para dar fin a los problemas que padecemos, y cómo Ecuador y Bolivia demostraron, el voto es la mejor arma que tenemos. El camino que debemos emprender es en pro de unas elecciones que nos permitan dejar este funesto episodio atrás, escoger nuestro futuro y transformar a Venezuela en una tierra de oportunidades, desarrollo y progreso social.

Stalin González

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