#OPINIÓN Lectura: Don Daniel #27Abr

Carlos Mujica | Ilustración: Victoria Peña |

En una población trabajadora donde cada cual con sus dignísimas habilidades se ocupaba artesanalmente de trabajar como por ejemplo elaborar o “torcer”, como decía la gente, tabaquitos conocidos como indiecitos, aliñar chimó, desmontar tierras para sembrar conucos, cortar caña de azúcar para la elaboración del papelón en los trapiches; abrir pulperías, tiendas, boticas y botiquines etc. En la primera parte de década de los años treinta del siglo XX, vivió un virtuoso señor conocido como Daniel Zavarse. Era un ser de muchas habilidades, tenía a su cargo el mantenimiento, el encendido, el funcionamiento y el apagado de la planta eléctrica que suministraba el alumbrado de la población de Yaritagua desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche. Don Daniel Zavarse hacía uso de la palabra con prudencia y su boca se abstenía de las groserías, calificación atribuida a esas palabras conocidas por obscenas. No quiero creer que no las tuviese en su repertorio, pero tal vez, quizá, sabía cuidarse de ellas.

Entonces la vida para mí empezaba y de los pies apoyados sobre el suelo, mi tamaño no alcanzaba un metro. Pero lo más hermoso, como anécdota, se circunscribe al lugar que acordaron para las visitas. Carmen Arias Delgado y don Daniel en su muy original noviazgo. No fue precisamente nada especial, las visitas se cumplían sobre un quicio del portón de la casa de mama Mena Arias de Mujica. Carmen se sentaba sobre el quicio de frente hacia la calle y don Daniel, en cuclillas sobre la acera. Uno frente al otro se dijeron, en dulce y acaramelado discurso palabras que solo conciben los enamorados. No pasó de ellos. Pero él le daba un trato muy especial como si se dirigiese a una niña. En toda encuentro le llevaba de regalo un juguete, y en torno a ese regalo con mimos y sobrada ternura colmaba los sentimientos de la manifiesta belleza de Carmen. Don Daniel fue para Carmen durante todo su noviazgo un pozo de ternuras; Un noviazgo muy especial el que cultivaron saturados de una idílica pasión. Carmen y don Daniel hicieron del amor un sueño.

Carlos Mujica

[email protected]

@carlosmujica928

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios

Comentarios