#OPINIÓN Red de Instituciones Larenses: Educación para el saber #9Jun

Maximiliano Pérez Apóstol | Ilustración: Victoria Peña |

“El saber es la única propiedad que no puede perderse”.
Bías De Priene

Bías o Biante​ de Priene, filósofo del siglo VI a. C. fue uno de los siete sabios de Grecia y, en opinión de muchos, el más destacado de ellos. Sus conciudadanos le consultaban con frecuencia acerca de asuntos litigiosos y siempre se negó a emplear su talento en provecho de la injusticia, decía preferir juzgar entre enemigos que, entre amigos, porque en el primer caso estaba seguro de ganar a uno de aquellos, mientras que en el segundo perdía a uno de estos. También decía que debemos amar como si debiésemos aborrecer.

Uno de los ejemplos de su bondad es la leyenda que establece que él pagó un rescate por algunas mujeres que habían sido capturadas. Después de educarlas como sus propias hijas, las envió de regreso a Messina, su patria, y la de sus padres.

También se dice que cuando algunos pescadores encontraron el Trípode Bronceado en el que estaba codificado la sentencia: “Para el más sabio”, los padres de las damiselas llamaron a una asamblea y allí concluyeron que Bías era el más sabio entre todos los hombres, así que el Trípode le fue entregado como símbolo de gratitud por todo lo que él había hecho por la ciudad. Bías rechazó ese honor, señalando: “Apolo es el más sabio”. Fuente: Wikipedia.

La destrucción del sistema educativo, pareciera que es la resultante de la imposición de un sistema dominante de manera sistémica y creciente. Desde la educación pre-escolar, pasando por la primaria, secundaria y especialmente el nivel universitario, ha venido siendo sometida al incumplimiento de la responsabilidad que conlleva la autoridad aceptada y a veces, ejercida con flagrantes abusos.

En muchos sectores la sociedad civil y la empresa privada ha respondido al llamado de auxilio efectuado por las autoridades que han venido soportando el embate de lo que podría calificarse, de situación oprobiosamente avasallante.

Somos un país económicamente joven, que necesita el aprendizaje necesario para su progreso y desarrollo, pero además de la pandemia que azota al planeta, la cual ha obligado la suspensión de las clases presenciales, sustituidas por un deficiente aprendizaje a través del ciber-espacio, tiene que soportar el desastre que ocurre en el servicio de Internet y la falta o escasa construcción de planteles, así como también, la destrucción de la planta física donde funcionan escuelas, liceos y universidades, efectuadas por la falta de mantenimiento y la delincuencia impune que saquea sus instalaciones, invade y destruye los campus universitarios destinados a la investigación y que ha llevado décadas formar.

Si las autoridades a quienes compete preservar y construir planteles educativos no cumplen con su responsabilidad, poco podría lograrse con la participación de la sociedad civil y de la empresa privada para su rescate o recuperación.

Se puede suponer que, quitar responsabilidades a quienes compete el fomento, cuido, conservación, preservación y ampliación de los planteles educativos y campus universitarios, es contribuir con la corrupción, decidía, ineficiencia e ineficacia de quienes les corresponder asumir esas responsabilidades.

Además del mantenimiento de la planta física ¿Cómo puede la sociedad civil y/o la empresa privada, asumir el costo que representa la nómina de maestros y profesores, con remuneraciones equitativas y satisfactorias, que le aseguren, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que debería ser completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social, tal cual está expreso en la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

Es perentorio ejecutar todo lo necesario para rescatar el futuro de la República, el trabajo mancomunado de la sociedad civil, la empresa privada y las autoridades gubernamentales no debería postergarse. Es nuestro deber ejercer el derecho de impedir la confiscación de esa propiedad intrínseca del ser humano…

¡EL SABER!

Maximiliano Pérez Apóstol

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