Jesús Pernalete Túa: Con el arte se pueden trabajar temas sociales y educativos

Mariángel Durán | Fotos: Daniel Arrieta |

Arte, deporte y formación son los pilares fundamentales en la vida de Jesús Pernalete Túa, un artista plástico reconocido por su labor cultural y social en la región, que además es amigo y aliado de esta casa editorial desde hace varios años.

La historia de su vida se divide en ciclos, según sus propias palabras, los cuales se abren y se cierran cada vez que siente que ha logrado los objetivos o cuando concibe un nuevo proyecto. La reconstrucción social, la esperanza, la paz y el desarrollo humano son su principal bandera y así lo dejó claro durante el Desayuno Foro en el que compartió sus aspectos personales, laborales y artísticos más relevantes.

Su trayectoria le da base moral para afirmar que a través del arte es posible trabajar los temas sociales y educativos con el fin de generar un cambio o transformación. Su esperanza está centrada en el talento humano, en las reservas intelectuales y en los valores que todavía existen en el seno social y en las instituciones que han hecho un buen trabajo en la región y el país.

Pernalete Túa, fundador del Centro de Arte Creatium y de las fundaciones Esperanza Activa y Paz Positiva, es barquisimetano de nacimiento (1967) pero su infancia y adolescencia transcurrió en la capital del país.

“Mi madre es barquisimetana y mi padre caroreño, pero por motivos laborales se fueron a Caracas, sin embargo mi madre vino a dar a luz a sus hijos en Barquisimeto, soy el mayor. Somos cuatro hermanos y el menor fue el único que nació en Caracas”.

Estudió en planteles públicos de Chacao:  Unidad Educativa Libertador, primaria y en los liceos Fernando Peñalver y Gustavo Herrera, “doy fe de que la educación pública puede ser de calidad porque todas eran instituciones que aplicaban metodologías interesantes y adaptadas hacia una educación más democrática, más humanista y sensible”.

El deporte es una de sus facetas poco conocidas, pero aseguró que practicó  voleibol hasta que las lesiones se lo permitieron.

“Fui buen alumno, deportista y artista, mantuve activas esas tres áreas. Mi profesora de kinder fue quien habló con mis padres y les dijo que yo tenía bastante desarrollada el área artística y estética… pintaba mucho en casa y en la escuela, hacía algo que todavía mantengo: escribir sobre las pinturas”, manifestó.

El país desde la provincia

Una vez que Pernalete Túa obtuvo el título de bachiller se trasladó al estado Barinas para estudiar becado la carrera de Administración de Empresas Agropecuarias, en la sede del Colegio del Mundo Unido, una organización creada por Lord Luis Mountbatten, el último virrey de la India, quien “cuando regresó a Inglaterra, tras entregarle la India a Mahatma Gandhi, pensó en crear instituciones educativas donde los jóvenes se encuentren y conozcan las distintas culturas para evitar conflictos futuros, en una especie de escuela de liderazgo. El de Venezuela era el primer colegio para estudiantes del Caribe, África y América Latina, único a nivel universitario de esa organización”.

Pernalete Túa conoció la iniciativa a través de un primo veterinario que fue contratado por el colegio y se siente orgulloso de formar parte de la primera promoción internacional de esa institución. Contó que el príncipe Carlos de Inglaterra, sobrino de Mountbatten y padrino del coaligo, recibió una de sus obras como obsequio firmado por todos los alumnos, representantes de 20 nacionalidades y además visitó el país durante la inauguración.

El artista plástico, con raíces larenses sólidas, dijo que siempre sintió interés por la provincia, por conocer al país desde otra óptica distinta a la de Caracas y fue precisamente esa inquietud la que lo llevó a tomar la decisión de estudiar en Barinas, lugar donde además conoció a quien hoy es su esposa y madre de sus tres hijos varones.

Al final de la carrera, hizo pasantías en el Delta del Orinoco con una empresa inglesa que tenía oficinas en Valencia y varios hatos en otras regiones, “me ofrecieron trabajar con ellos, durante siete años viví junto a mi familia en el hato de 10.000 hectáreas en Apure, más cerca de Barquisimeto”.

En todo ese tiempo el arte siempre estuvo presente y con el apoyo de sus padres y hermanos, Pernalete Túa logró exponer y comercializar sus obras en Caracas.

Inquietud social

La experiencia en el hato le sirvió para plasmar una visión agroecológica en su obra, momento cuando decidió cerrar ese ciclo y trasladarse a Caracas para permitir que sus hijos iniciaran la etapa escolar, al tiempo que obtuvo un puesto de trabajo en el Museo de Arte Contemporáneo, donde aprovechó para oficializar su formación artística (aspecto que hasta el momento había sido desarrollado de forma autodidacta) de la mano de Pedro León Zapata, Onofre Frías, Antonio Lazo.

“Trabajaba y estudiaba en el museo, allí conocí a Sofía Ímber… la inquietud por el tema social, organizativo y la utilización del arte como plataforma que trascienda el elemento estético, surgió en esa etapa y me llevó a presentar un proyecto de arte para niños en situación de calle, ubicados en un albergue en Los Chorros, eso es un antecedente del Centro de Arte Creatium, de la mano de Ímber y de Julia Cohen. Eso me permitió corroborar que es posible utilizar el arte en temas educativos y sociales”.

Dos años después, cerró la etapa en el Museo de Arte Contemporáneo y regresó como docente a Barinas en rescate del espíritu del Colegio del Mundo Unido, cuyos principios fundamentales (establecidos en el Libro Azul) estaban en riesgo. “Como jefe del Departamento de Orientación y Bienestar Estudiantil y allí fundé el programa Creatividad, Acción y Desarrollo Social (CADS), en el cual los estudiantes nacionales y extranjeros iban a prestar servicio en las comunidades, entre los años 2000 y 2001”.

Luego viajó a Inglaterra, como docente del colegio de Gales, lo cual le permitió  cruzar palabras con el príncipe Carlos. “Estuve un año entre Inglaterra y España, tiempo que aproveché para exponer mis obras”. Sobre el destino del Colegio del Mundo Unido en Venezuela contó que fue expropiada hace cinco años, aproximadamente, “cuando eso sucedió ya no funcionaba bajo los principios del Libro Azul”.

Cuando estuvo en Europa aprovechó de profundizar conocimientos en el área de la educación por el arte y a su regreso cumplió su sueño de comenzar a colocar sus conocimientos al servicio de la sociedad de su ciudad natal: Barquisimeto. “Desde ese entonces (años 2004- 2005) me he dedicado a perfilar mi trabajo como artista pero con un sentido social y útil, aunado a los temas de la ciudadanía y la democracia. En esta parte de la historia,  EL IMPULSO tiene un protagonismo especial gracias al respaldo que me brindó la Fundación Juan Carmona”.

El futuro en manos de la ciudadanía

Pernalete Túa también se formó en el área docente y ha incursionado en el ámbito de la comunicación social, en un intento por trascender la idea de que los artistas sólo pueden comunicarse a través de sus obras, “creo que los artistas plásticos son pensadores, ponen ideas en el tapete, son controversiales, marcan tendencias que luego influyen en la literatura, en la filosofía… es algo que se ve en otros países y sentí que debíamos multiplicarlo, en especial porque el país estaba entrando en una fase de deterioro social y político”.

Su preocupación por el país lo ha llevado a buscar la forma de aportar, de construir, por eso en este momento lleva a cabo varios proyectos sociales en las escuelas de Fe y Alegría: la Flor de la Esperanza, que incluye a niñas de altas capacidades intelectuales, el Proyecto Madiba, el Proyecto IMAN (Inspiración y Movimiento Artístico por la No Violencia), entre otros.

Y sobre su obra actual dice que está anclada en la elevación espiritual.

“Inicialmente estaba vinculada al realismo social, luego tuvo influencia de los aspectos ecológicos y el llamado de atención sobre los problemas ambientales, y cuando me percaté de que en Venezuela el arte debe cumplir un objetivo social, comencé a trabajar los valores humanos, la paz y la no violencia, surgió la figura de la paloma en representación de la paz y del espíritu humano”. Ahora, dice que su obra se basa en la trascendencia del ser humano “porque el país se ha vuelto muy bárbaro… la sociedad se ha vuelto muy dura y nosotros tenemos que insistir en la elevación de los valores humanos; todo el elemento creativo, imaginativo y artístico debe conducirnos a una transformación social”.

Entender la agenda social

Al ser consultado sobre una posible  incursión en la política, a través de la Fundación Esperanza Activa, señaló que su visión del tema ciudadano incluye participaciones en lo civil, en lo político y en lo social. “En lo civil deberíamos promover las libertades, en lo político la participación y en lo social la responsabilidad como ciudadanos y los derechos humanos”.

“En lo personal, sin incluir a Esperanza Activa, creo que como ciudadanos debemos, en algún momento, trascender de nuestras actividades cotidianas y tratar de acceder a los espacios de poder político, porque una de las grandes dificultades que tenemos es que no se están viendo los problemas de nuestra sociedad como algo transversal, no se está entendiendo la dimensión de la realidad actual en Venezuela. Por eso debemos poner nuestros conocimientos al servicio de la actividad política, que no necesariamente debe ser político-partidista; pero eso es algo que está allí y por ahora no lo ejerzo, porque creo que se deben dar pasos previos como la sensibilización de las personas hacia los problemas sociales, que entiendan la agenda social… por eso me he dedicado a conformar voluntariados y proyectos en los que la gente se identifique con una causa o problema social”.

Aseguró que la sociedad hay muchas capacidades y talentos, pero en este momento no se están dando oportunidades para desarrollarlos.

“Unas reservas morales o intelecutales son las que reconstruirán el tejido social y son las que transformarán al país en algún momento”, por eso considera que la recuperación social será más rápida de lo que muchos piensan, una vez que se supere la crisis.

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