Amenaza ambiental: cambio climático

Luis Adrián Real Campos |

La humanidad ha presenciado la destrucción de poderosas civilizaciones, debido a fenómenos ambientales, muchas de ellas, producidas por una excesiva explotación del medio ambiente, hasta alcanzar un punto crítico, de no retorno, que desembocó en consecuencias catastróficas.

Actualmente la humanidad se encuentra en una de esas encrucijadas, con peligro de cambiar la vida sobre la Tierra, tal como la conocemos.

El calentamiento global es la amenaza ambiental más grave que ha enfrentado la civilización industrial moderna. El océano absorbe más de 90% del calor que incide sobre la Tierra. El aumento de la temperatura marina tiene enorme importancia, tanto en la vida en los mares como en los patrones climáticos, de lluvia y sequía de todo el planeta.
El mundo científico coincide en que el aumento de los gases invernadero, provenientes de la quema de combustibles fósiles, carbón y gas natural, y de la deforestación de los bosques, son los principales causantes del fenómeno y representan cerca del 90% del dióxido de carbono (CO2) liberado en la atmósfera. Hay, sin embargo, voces autorizadas que niegan el carácter antropogénico del fenómeno. El Presidente electo Trump las cataloga como una farsa de los chinos para favorecer sus exportaciones.

No hay duda de que el problema es acuciante. El verano de 2016 fue el más caliente desde hace 136 años, cuando se inició el registro sistemático de las temperaturas; los veranos árticos son los más cálidos en siglos y las masas de hielo antiguo se derriten a velocidad creciente. Las noticias sobre nuestro ambiente alarman y escandalizan.
El pasado mes de agosto se dio a conocer el acuerdo alcanzado en Kigali, Rwanda, para prohibir, a partir de 2019, el uso de los hidrofluorocarbonos (HFC), gas de alto poder invernadero -hasta 3.000 veces más poderoso que el CO2- lo que exigirá un cambio tecnológico hacia procesos ambientalmente benignos.

Por primera vez se utilizaban los acuerdos alcanzados en el Protocolo de Montreal, dirigido a la preservación de la capa de ozono, para cubrir las metas sobre calentamiento global establecidas en los acuerdos de Kyoto y París. El Protocolo de Montreal no solo fue el primer acuerdo ambiental alcanzado por la Humanidad para hacerle frente a un problema global, sino que creó legislación internacional ambiental, con impacto en el tratado sobre calentamiento global, que involucraría a nuestro principal producto de exportación.

Tanto el Protocolo de Kyoto, en vigor desde 2005, como el Acuerdo de París, en vigor a partir 2016, pareciera que no controlarán adecuadamente la emisión de los gases invernadero, por lo que han tenido que echar mano del viejo y eficaz Protocolo de Montreal, para meter todos los chivos, o al menos los más cabríos, al corral: los otrora deseables HFC. El calentamiento terrestre está generando positivas sinergias entre tratados ambientales de fines diversos.

Venezuela se ve inmersa en otro proceso de cambio tecnológico; está vez del importado HFC-134a, a las viejas tecnologías basadas en propano, butano, ciclopentano, amoníaco, agua, aire o CO2, todas de origen nacional.
El pasado noviembre se realizó en Marrakech, Marruecos, la 22va. conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP22), con una agenda que incluyó la revisión y desarrollo de políticas públicas que tendrán impacto social, económico y político en nuestro país, con un decisivo efecto sobre el mercado energético mundial. El objetivo declarado del COP22 es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en niveles que prevengan “peligrosas interferencias de la actividad humana en el sistema climático”. Así declarado, estos objetivos representan un desafío vital para nuestro país.

Días de incertidumbre, de cambio y de grandes e ineludibles retos; No hay duda de que el ciclo del petróleo se cierra, cambia, pierde relevancia. Debemos prepararnos para lo que se avecina. Como todo cambio, comporta una amenaza y representa una oportunidad. De nosotros depende aprovechar sabiamente sus últimos años.

Ingeniero mecánico
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