La desnutrición infantil se ha acentuado considerablemente en los últimos meses. De acuerdo a cifras publicadas por la organización no gubernamental (ong) en Lara, Madres y Padres por Venezuela (Mapani), el 43 % de los niños que fueron a consultas presentan esta patología. De 144 pacientes que fueron atendidos desde el el 27 de abril hasta el 10 de julio de 2018, 62 están bajo observación de sus padres y de la institución. La mayoría tienen residencia en el oeste de la ciudad. En las populosas zona El Cercado, Los Cerrajones, El Manzano, El Jebe y 12 de Octubre, se encuentran la mayoría de los casos.

Según los datos estadísticos, las niñas son más vulnerables. Gretna El Halabi, presidenta de Mapani, junto a colegas de otras ong, denunció además que reciben casos remitidos por la Misión Negra Hipólita, Hospital Universitario de Pediatría Dr. Agustín Zubillaga (HUPAZ) y Fundación del Niñoa, entes que por sus condiciones políticas y de deber constitucional, están en la capacidad/obligación de garantizar atención y solución a los pacientes con desnutrición crónica.

“Desde hace dos semanas recibimos los casos. Es una situación, que aunque tengamos las mejores intenciones, no podemos soportar como una ong que no recibe financiamiento de ningún tipo. El presupuesto de la nación no llega aquí. Somos independientes, y la mayoría de quienes trabajamos acá, lo hacemos por amor”, aseguró.

Es responsabilidad del Estado

Recordó que se las hace imposible soportar la desnutrición infantil en Lara, pues le corresponde al Estado venezolano dar soluciones inmediatas y oportunas.

“Encantados de atenderlos, pero el problemas es el presupuesto. Allá les dicen que tenemos leche para suplir las necesidades nutricionales de los niños. Es verdad, a veces nos llegan donaciones, pero no es suficiente para soportar la desnutrición”, aseguró.

En tan solo dos meses y medio, atendieron a niños entre 0 a 5 años, quienes pertenecen a la población total a quienes se le realizó el diagnóstico. Aún no se han contabilizados aquellos de mayor edad que asisten.

La información suministrada por Mapani valida igualmente las investigaciones sobre desnutrición que realiza Cáritas Venezuela.

“Hemos recuperado a 10 niños de los diagnosticados con desnutrición”, aseveró. También  hizo un llamado de reflexión a aquellas madres que están en control, se llevan la leche, pero no regresan. “Deben venir cada 15 días, damos las consultas gratuitas, porque los médicos así lo deciden. El único aporte que le damos a los médicos es para su pasaje”.

Sin personal, todos emigran

Los informes generados de los entes del Estado, dejan en evidencia las consecuencias de la emergencia humanitaria compleja. El Halabi manifestó que la estructura de los centros asistenciales públicos no están supliendo la necesidad para la cantidad de personas que se están viendo en Mapani.

“La crisis de salud que se vive en el país afecta directamente a los niños. Vemos emigración masiva de personal. En Mapani hemos rotados tres o cuatro veces los médicos, porque se van del país. No todos quieten trabajar de manera voluntaria, porque sabemos que la crisis es muy fuerte. Como organización hacemos lo mejor que podemos. Mapani no puede soportar las responsabilidad de la Fundación del Niño, Hupaz y Misión Negra Hipólita”. dijo.

A veces le dan comida, a veces no

Para la licenciada en Nutrición y Dietética de Mapan, Raquel Mendoza, en la ong atienden a niños de muy escasos recursos. “La mayoría presentan desnutrición crónica”, manifestó.

Además de la crónica (niños con meses o años en condición de desnutrición), está la aguda, en la cual el niño pasa por un momento de enfermedad, como fiebre, diarrea, una situación momentánea, lo que hace que el niño baje rápidamente de peso.

“Hablando un poco con los familiares, observamos que son madres solteras que no tienen apoyo y que por la actual situación del país, comentan que a veces le dan o no comida. Cuando hablamos de niños menores de 2 años, se une también la falta de educación, porque hay algunas que pueden dar lactancia”, explicó.

En Mapani están conscientes de su labor. Una lata de leche no alimenta un niño por un año, una ayuda con respecto a una bolsa de comida, tampoco alimentará a un pequeño durante un mese, dijo Mendoza. “Hacemos el esfuerzo de apoyar y educar, pero no siempre están los recursos. Hace falta mucha educación. He recibido madres que no llegan a los 30 años y tienen 5 o 6 hijos. De ellos, dos o tres con desnutrición crónica”.

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