William Barrientos: Colas desaparecerán porque no habrá comida

Pacífico Sánchez Foto: Archivo AP |

El país vive una situación de catástrofe por falta de alimentos y de medicinas; la economía está por el suelo y mientras el Gobierno habla peste de los Estados Unidos, le tiene que comprar crudo para cubrir necesidades.

Al formular tal declaración, el Dr. William Barrientos, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Zulia al ser entrevistado telefónicamente desde la redacción de EL IMPULSO, señala que la crisis amenaza con profundizarse muchísimo más.

Terminar de acabar con el país

Es falso que el Decreto de Emergencia vaya a resolver problemas, sostiene. Este mamotreto de Maduro es una ley habilitante encubierta, cuyo objetivo es seguir usando los dineros públicos sin ningún tipo de control por parte del Poder Legislativo.

Dentro de los exabruptos del régimen, será aplicado a pesar de haber sido rechazado categóricamente por el organismo que ejerce el control y fiscalización de los recursos del Estado, debido a que el Tribunal Supremo de Justicia es un apéndice del Ejecutivo. El rechazo fue precisamente porque el Gobierno quería que le aprobaran un decreto para disponer de los recursos a su antojo y sin que tuviera control alguno, como lo hizo anteriormente con la complicidad de los diputados afectos al régimen.

Además, ese rechazo fue porque este Gobierno ha demostrado que no tiene políticas para resolver los problemas que ha creado como la escasez y el desabastecimiento de los productos alimenticios, la falta de insumos para los hospitales y de más del 70% de los 170 medicamentos más esenciales que se requieren a diario en la red hospitalaria.

Cualquier ciudadano puede comprender que tras 17 años de despilfarro de los dineros públicos, la corrupción inmensa de diversas formas y muy particularmente la de las empresas de maletín, la entrega a manos llenas de los ingresos petroleros a Cuba y otros países, y el desvío de recursos para exportar el concepto ideológico que equivocadamente ha dañado a nuestro país, no podía la Asamblea Nacional entre- garle un cheque en blanco al Ejecutivo nacional para que termine de acabar con lo poco que queda de la producción nacional y las casi desfallecientes empresas del sector privado, porque las del sector público están quebradas.

Sin productos

No hay en este momento la cantidad de productos comestibles que el pueblo necesita y es posible que en cualquier momento desaparezcan las enormes y fatigosas colas que se han venido formando porque, sencillamente, porque ya no habrá ningún rubro en los escasos supermercados privados y en los establecimientos denominados Mercal, Pdval y otros.

Por otra parte, las perspectivas son muy negativas para la economía nacional, porque, ¿quién va a intentar traer inversiones cuando el Gobierno, mediante ese Decreto de Emergencia Económica, puede expropiar, tomar la producción de las empresas y hasta poner presos a cualquier dueño de fábrica o comercio y hacerle un juicio injusto por tener el control de jueces y fiscales?

Más de 4.000 fincas expropió u ocupó el régimen y hoy están en el abandono, consecuencia que ha traido en parte esta crisis, ya que la producción de los principales rubros agrícolas fue acabada con esas medidas de expropiación.

-¿Qué puede hacer la Asamblea Nacional ante el desconocimiento por parte del Poder Ejecutivo y del Judicial?

-Acudir ante las instancias internacionales para denunciar no sólo un hecho tan grave como es la usurpación de las facultades de la Asamblea Nacional por parte del Tribunal Supremo de Justicia, sino para hacer sentir el talante arbitrario de un régimen que desconoce la voluntad de la mayoría de la población, que se pronunció precisamente contra un régimen que ha traído una situación crítica y miserable para la gente de menores ingresos económicos que ya no consigue alimentos, ni medicinas. Mientras tanto, continuaremos haciendo lo que contempla la Constitución y poniendo nuestro esfuerzo para que se respeten los derechos de los ciudadanos en lo que tiene que ver con su alimentación, salud, servicios, trabajo y educación.

Nosotros estamos dispuestos al diálogo, a conversar con todos los sectores y a estimular las actividades que dinamicen la economía del país, contrario a lo que está haciendo el Gobierno.

Estamos en una crisis alimentaria y de salud muy grave como lo demuestra el hecho de que ya las madres no tienen cómo darle leche a sus pequeños hijos.

Destrucción del aparato productivo

El régimen se empeñó en acabar con el sector privado, expropiando muchísimas empresas y nacionalizando otras, pero al final vemos cómo la Siderúrgica del Orinoco, Sidetur, Agroisleña, centrales azucareros, las fábricas de cemento, las que se ocupaban de alimentos, las compañías eléctricas y tantas más están quebradas o producen muy poco.

Para colmo de males, a través de Citgo se le compran 500 mil barriles de crudo liviano a los Estados Unidos y PDVSA tiene una enorme deuda porque Chávez se empeñó también en destruir la principal empresa que tenía el país, ya que abandonó sus funciones específicas para ocuparse de una serie de cosas que nada tienen que ver con el petróleo.

El régimen vive diciendo que los Estados Unidos y los empresarios le mantienen una guerra económica, pero esa mentira no se la cree nadie porque esa guerra es consecuencia de las expropiaciones que acabaron con la producción y por supuesto la incapacidad de los funcionarios que han impuesto como ideología ese disparate de socialismo del siglo 21, que no es otra cosa que comunismo como lo reconoció el propio Fidel Castro.

El dominio de los zancudos

El dominio sobre la salud de los venezolanos lo tienen los zancudos como se demuestra que el año pasado haya terminado con 130 mil casos de malaria, enfermedad que fue erradicada por el Dr. Arnoldo Gabaldón en 1961, es decir que hace 45 años.

No hay en el país los reactivos para saber si las personas tienen dengue hemorrágico, chinkunguña o zika, tampoco hay medicamentos para la hipertensión, la diabetes y en fin enfermedades que están afectando a millones de personas.

Se requiere de la declaración de la emergencia para que organismos internacionales puedan ayudar a Venezuela, pero el gobierno se opone porque se pone al descubierto el fracaso de su gestión en materia de salud.

Se deben más de cuatro millardos de dólares a las empresas que suministran medicamentos y hoy falta el 80% de los rubros que se necesitan. En este momento no hay una sola inyección de albúmina humana, lo que pone de manifiesto la gra- vedad de la situación.

La desnutrición está afectando a los niños en los barrios, donde se puede ver a los muchachitos con el pelo amarillo que es lo que se conoce como el símbolo de la bandera y es que son cada día más las madres que le dan teteros de agua de pasta a sus pequeños porque no consiguen leche. Esta es una catástrofe lo que estamos viviendo.

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