Persisten dificultades para conseguir baterías de carros

Hugo J. Boscán | Iván Piña |
año nuevo colas viejas..continuan largar colas para compra de productos. 06/01/2016. foto ivan piña

Los dueños de vehículos a quienes las baterías de estos se han agotado, por su uso, averías o porque se las han robado, deben armarse de paciencia, y de valor, para conseguir sustituirlas ya que la producción de tan necesario artículo continúa prácticamente en punto muerto, de acuerdo a los industriales del ramo, por falta de materia prima que debe llegar del exterior.

En las tres distribuidoras de las marcas nacionales conocidas que funcionan en Barquisimeto, las personas acudían sin muchas esperanzas de resolver sus problemas.

En la Duncan, avenida Pedro León Torres, un letrero colocado en la pared frontal advertía que los acumuladores solamente se estaban vendiendo a comerciantes del ramo para su venta al público por estos.

Al mismo tiempo, en otro letrero se podía leer: “No hay baterías”, por lo cual los automovilistas llegaban y se retiraban decepcionados.

En la avenida Venezuela, entre 38 y 39, funciona la distribuidora Fulgor y desde las primeras horas de la mañana comenzaron a llegar mujeres y hombres, en sus vehículos o en busetas.

Funcionarios de la Superintendencia de Precios y de la Policía de Lara mantenían el orden ante el anuncio de una empleada de que comenzarían a entregar baterías a quienes aparecían en una lista.

Con las puertas cerradas, en plena acera, iban llamando a los compradores.

En un cartelito se podía leer: “Las baterías son importadas, compradas a precios Simadi”.

Un automovilista que se detuvo con la esperanza de adquirir una, dijo que sus precios oscilaban entre 18 y 25 mil bolívares.

“Lo importante es conseguirla porque yo tengo el carro parado desde hace días que me robaron la mía”, expresó uno de los presentes.

Pero la situación más dramática la viven quienes intentan comprar en la distribuidora de la Titán en la avenida Divina Pastora, barrio Unión.

Allí, la cola de vehículos se extendía este miércoles por varias cuadras, mientras sus propietarios se agrupaban bajo un árbol para protegerse de los rayos del Sol y de los delincuentes.

“Anoche los malandros hicieron su agosto en enero aquí; a un señor le quitaron su camioneta a punta de pistola: aquí no tenemos seguridad alguna, a pesar de que todas las noches hay personas que deben pernoctar”, dijo uno, confiando en que le entregarían su batería en la tarde, luego de dos días de espera.

 

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