La cima sigue de rojo y negro

Castellín, el jugador que a sus 37 años vive una segunda juventud y no se cansa de marcar goles determinantes, volvió a ponerse traje de héroe con un golazo en la parte final del encuentro –cuando parecía que caía la cadena de partidos sin derrotas- y reportó un empate que dejó sabor a victoria y que sirve como fuente de inspiración para encarar el resto del semestre.
La tropa de Eduardo Saragó hizo gala nuevamente de su oficio y jerarquía. Como anticipaba el propio técnico, el Aragua, que sabe sacarle provecho a las condiciones de su estadio, de dimensiones pequeñas y con un césped irregular, resultó un rival incómodo, sin conceder ningún tipo de ventajas, al punto de que estuvo a un paso de hacerlo morder el polvo por vez primera en la campaña.
Cosa curiosa. Ni Táchira o Zamora, en el papel, equipos más complicados, hicieron pasar tanto trabajo a la oncena rojinegra, como lo hizo el equipo aragüeño, dirigido por Raúl Cavalleri, un zorro viejo del fútbol venezolano, quien, además, por su pasado crepuscular, siempre quiere hacerle buenos partidos a los equipos de Lara.
Le costó al CD Lara hacer su fútbol. Aragua no se lo permitió. Fue un partido enredado, sin situaciones claras de peligro. El equipo de Maracay, ayudado por las medidas pequeñas del estadio, amarró al equipo crepuscular, sin dejarle espacios para la maniobra, ni otorgarle oportunidades en la pelota quieta, lo que le impidió disponer de ocasiones de gol, hasta que al 88, en el único descuido del local, José Manuel Rey, como un maestro, puso un balón largo y cruzado en las botas de Castellín, quien, ganándole la espaldas a un defensor, la bajó con categoría para luego castigar de derecha y propiciar un balde de agua fría para los asistentes al Giuseppe Antonelli.
Castellín, gol de oro, fue la figura del encuentro. Pero también tuvo su cuota de protagonismo el cancerbero Alan Liebeskind, quien, luego de cometer una falta dentro del área a Alexander “Pequeño” Rondón, se lució con una atajada ante el cobro del jugador aragüeño para preservar la pizarra 1-0, lo cual, a la postre, resultó decisivo en el marcador, por el desenlace del compromiso.
Tarea completada. Dos partidos fuera de casa y en ambos el equipo larense amarró al menos un punto. Claro que el par de armisticios han sido aprovechados por equipos como Anzoátegui y Caracas, que han descontado diferencia, pero, lo más importante, el conjunto de Saragó sigue en la parte de arriba.
Ahora toca mirar hacia el próximo duelo, el domingo en el Metropolitano de Cabudare, con Tucanes, ocupante de los últimos lugares, como rival de turno, en una oportunidad valiosa de sumar los tres puntos y despegarse en la clasificación.

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