Cadivi se convierte nuevamente en obstáculo para la producción

Los planteamientos y reclamos que han venido formulando las distintas organizaciones gremiales de la producción, parecen indicar que los sistemas y procedimientos de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), que habían registrado una mejora significativa, tanto en la tramitación de documentos, como en la aprobación y la liquidación de las divisas, con respuestas a los 30 y 60 días máximo, ha vuelto a los tiempos pasados y de nuevo se habla de 90 y de 180 días de retraso.

Este  ha sido siempre uno de los argumentos esgrimidos por la empresa privada, cuando ha planteado la urgencia del desmontaje del control de cambios por ser uno de los elementos de perturbación de la economía, sobre todo cuando el mercado paralelo de divisas fue sustituido por el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SITME), que se ha convertido en un elefante blanco y nunca ha sido capaz de atender las necesidades reales de divisas de la economía.

De acuerdo con las cifras que periódicamente da a conocer el Banco Central de Venezuela, organismo al cual está adscrito el Sitme, allí se procesan diariamente entre 35 y 40 millones de dólares, cuando las necesidades del aparato productivo nacional, calculadas de manera conservadora, superan ampliamente los US$ 450 millones diarios.

Por supuesto que una de las acciones que ha venido aplicando el Ejecutivo, con la finalidad de dotar de divisas a las empresas, a un precio menor que el de un mercado negro, es a través de las emisiones de bonos a través de Petróleos de Venezuela o de Bonos DPN en el SITME, llegándose el año pasado a realizarse alrededor de 4 o 6 subastas de estos títulos, pero que solo contribuyeron a una permanente fuga de divisas, superior a los US$ 20.000 millones, pero en ningún caso fueron utilizados para nuevas inversiones en ampliaciones de plantas, adquisición de bienes de capital.

Estas demoras que se han estado registrando de nuevo en las gestiones ante Cadivi, de acuerdo con los afectados, también se deben a los retrasos en la emisión de los certificados de No Producción o Producción Insuficiente, por parte de los ministerios de Industria y Comercio fundamentalmente, documentos que constituyen requisitos sine quanon, para gestionar las divisas ante Cadivi, de tal manera que las responsabilidades en las demoras no son exclusividad de los administradores de las divisas, sino que son compartidas.

Para completar este cuadro negativo que afecta la producción nacional, ha trascendido en medios oficiales que se ha registrado una reducción entre 14% y 16% en las asignaciones de divisas de Cadivi a las empresas, para atender las importaciones de materias primas e insumos, lo que también contribuye a que no haya habido un crecimiento significativo de la producción manufacturera nacional. 

Testimonios reales

Durante la presentación de su última encuesta de coyuntura, la Confederación de Industriales de Venezuela (Conindustria), denunció que el 75% de las 300 empresas interrogadas mantienen reportes de que tienen dificultades para obtener las divisas, tanto por la vía de Cadivi como del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme).

Asimismo refleja que las liquidaciones promedios que eran de 30 días, mucho mejor de lo que se tenía hace dos años y medio, de nuevo se retrasa y se está de nuevo en cerca de 90 días, lo que sumado a los 90 días para nacionalizar las mercancías, se convierte en una demora de 180 días que afecta la producción nacional.

Por su parte, la Cámara Nacional de Comercio de Autopartes (Canidra), recordó esta semana en declaraciones a los medios de comunicación, que desde que se implementó el control de cambio, se ha venido registrando una constante y progresiva caída en la importación de autopartes, asegurando que en estos momentos el sector requiere, para atender sus compromisos en el exterior entre US$ 1.000 y 1.200  US$ millones y también poder garantizar el abastecimiento de su cadena de distribución.

La industria automotriz nacional, aún cuando ha estado recibiendo algunas divisas por cuenta gotas, tampoco ha podido incrementar su producción, aún cuando existe una demanda creciente en el mercado, donde las listas de espera en los concesionarios son kilométricas, porque no tienen acceso a los dólares para importar el CKD, que constituyen las partes necesarias para ensamblar en el país.

La industria fabricante de medicamentos, también confronta problemas con la obtención de divisas, para mantener los niveles de producción de medicamentos que reclama el mercado, por cuanto no hay que olvidar que muchos de los principios activos que se utilizan en la elaboración de las medicinas, son importados.

Los importadores de oleaginosas, las cuales se traen en un 85% de los mercados internacionales, aún cuando forman parte de alimentos, uno de los rubros que junto con las medicinas, tienen tratamiento preferencial en Cadivi, también se quejan de que no reciben en forma oportuna y en cantidades suficientes, las divisas que requieren para aumentar la producción, de allí que sea uno de los rubros que constantemente desaparece de los anaqueles de los comercios.

Los testimonios mencionados, son los que más han sido publicitados en los medios de comunicación, pero lo que queda claro es que nuevamente Cadivi aparece como el malo de la película.

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