Ventana abierta ¡Prohibido morir! 04/04/2012

 

Al paso que va la situación en el planeta tierra, dentro de poco y casi está: prohibido morir, por eso de lo costoso de un entierro, o por ausencia de terrenos para lo mismo; prohibido enfermarse, por la escasez de medicamentos, el precio elevado de ellos, por lo deteriorado del sistema hospitalario o simplemente, que no hay quien cuide al paciente; prohibido salir a la calle, por la inseguridad o la delincuencia desatada; prohibido tener hambre, ya que no hay producción, hay desabastecimiento de alimentos y millones no tienen nada que comer. Verdaderamente lo anterior es cumplimiento fiel de las profecías bíblicas.
Hace poco, para el 14/03/12, se dictó un decreto que le dio la vuelta al mundo y tomamos la noticia directamente de la página web, “starmedia.com” y dice así: “Las autoridades de Falciano del Massico señalan que “está prohibido morir” en el pueblo. Giulio Cesare Fava, alcalde de Falciano del Massico, un pueblo que dista a 50 kilómetros de Nápoles, indicó que el insólito decreto tiene una razón de ser. El funcionario explica que la medida fue tomada ya que el poblado no cuenta con un cementerio…
“Fava manifiesta que Falciano del Massico está enemistado con su pueblo vecino (el cual si cuenta con un camposanto), lo que ocasiona un problema de logística sobre qué hacer con los difuntos, por lo que ahora es prohibido morir. Sin embargo, el alcalde del pueblo italiano expresa que los habitantes se encuentran satisfechos con la medida que prohíbe morir. La orden ha traído felicidad, dijo Fava, pero desafortunadamente dos ancianos desobedecieron y murieron en días recientes”.
Por otro lado, aproximadamente en el año 96 d.C., el profeta Juan, autor del Apocalipsis, escribió: “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6).
La segunda parte del versículo citado habla de unos salvados, pero hay que incluir a todos los que resucitarán y “…reinarán con él mil años”, después de su Segunda venida. Es decir, los “sacerdotes” mencionados, son 144 mil personas que estarán vivas, y que han abrazado un solo mensaje y juntos estarán ese milenio (1.000 años) en el cielo; preparando un tercer retorno de Jesús a nuestro planeta. (Recomendamos leer por completo Apocalipsis 20 y 21 para entender lo que estamos explicando).
Entonces, ¿Por qué Juan habla de una primera resurrección y una segunda muerte? Porque todos los seres humanos, estamos propensos a morir en cualquier momento: eso es la primera muerte. Como dice el dicho popular: “Para morirse, hay que estar vivo”. Al morir, cesa nuestra actividad, no hay más razonamiento, como lo dice Eclesiastés 9:5 “Los vivos saben que han de morir, pero los muertos nada saben…”. También en Hebreos 9:27, se señala: “Y así como está ordenado que los hombres mueran una vez, y después enfrenten el juicio”.
Nótese, que cuando hablamos de resurrección y juicio, es porque estamos muertos y como humanos no tenemos inmortalidad intrínseca, entonces nos preguntamos: ¿Por qué tendríamos que buscar lo que ya poseemos, la inmortalidad? La Biblia habla que el único que tiene inmortalidad es Dios (1ª Timoteo 6:15,16) y el apóstol Pablo señala: “Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad (Romanos 2:7).
En tal sentido White, Elena dice que cuando Cristo “el Dador de la vida ‘regrese’ romperá las cadenas del sepulcro y los muertos justos resucitarán y abandonarán su prisión para ser revestidos con la gloriosa vida inmortal.” (Testimonios para la iglesia, T.1, p.44). (Compare con 1ª Tesalonicenses 4:13-17).
En cierto sentido, el alcalde italiano, copio palabras registradas en Ezequiel 33:11, que dicen: “Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío”, pero antes había señalado: “No me complazco en la muerte del que muere -dice el Señor, el Eterno. Convertíos, pues y vivid” (Ezequiel 18:32).
De acuerdo a lo anterior: Nadie tiene asegurada la salvación hasta que ocurra la Segunda venida de Cristo; allí se sabrá quien va o no va para el viaje inter-espacial. Y Dios, lo que está evitando es que tengamos parte en la muerte segunda; por ello nos dice: ¡Prohibido morir!
La muerte segunda, es la predestinación para los que no se salven; para los que no se arrepientan de sus pecados. Pero, así como los dos ancianos del pueblo italiano desobedecieron el decreto y murieron, algunos verán la segunda muerte por desobedientes.
En estos días, de lo que llaman Semana Santa, numerosas personas hablan de Jesús y de su muerte en la cruz, sin embargo algunos no toman en cuenta que el Hijo de Dios, estaba “destinado” a morir (una vez) para rescatarnos; entregando su sangre por nosotros. En 1ª Pedro 1:18-21, dice que Cristo fue ofrecido por la raza humana, antes de la fundación del mundo y si Él pecaba o cometía un solo error, el plan de salvación se anulaba y Jesús, tampoco hubiese podido resucitar al tercer día (domingo).
Todos nosotros, estamos llamados a observar una conducta semejante a la de nuestro salvador. Bien dice en la Biblia: “…Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10). Cuando hacemos lo correcto ante los ojos de Dios, aunque muramos, tenemos la esperanza de resucitar y seremos “Bienaventurados” por no tener parte en la segunda muerte que ocurrirá después de los mil años en el cielo. Esa muerte, está fijada para la tercera venida de Jesús y destruirá todo lo malo. Los salvados disfrutarán de una “nueva tierra” y un “nuevo cielo” (Apocalipsis 21:1).

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