Caminito que un día – Sucesos no conocidos de la independencia en Barquisimeto (1)

Poco conocidos, narrados parcialmente o con deformaciones importantes, frecuentemente incompletos o parciales, muchos episodios del proceso independentista en Barquisimeto, tales como han sido consagrados por la mayor parte de la historiografía local, ocultan principalmente la conducta política de los grupos oligárquicos y su escasa participación en la contienda emancipadora ,pero además, podría agregarse que esas deficiencias historiográficas pueden deberse a causas diferentes como la impericia de quienes hemos incursionado en el área de la historia o crónica local, la insuficiencia documental dado que los archivos más a la mano ofrecen amplias carencias testimoniales para muchas etapas de nuestra historia o investigaciones limitadas a aspectos muy particulares cuyos intereses reducidos prescinden de una visión más general del pasado barquisimetano y de escenarios geo-históricos de suma importancia para su más precisa comprensión.

Más aún, buena parte de nuestra historia es desconocida y resulta sumamente motivante cuando se esclarecen sucesos de relevancia que acaecieron en el pasado, con lo cual se iluminan amplios segmentos históricos que permanecían bastante confusos o incomprensibles al abordarlos para su estudio.
En uno de esos periodos, el de la independencia en Barquisimeto, hemos venido trabajando con resultados muy interesantes que se han organizado en un libro todavía inédito titulado Principio y fin de Colombia en Barquisimeto, 1810-1830, en el que, a la luz de lo que luego se expondrá, si bien se ha avanzado un buen trecho en la investigación, la misma no ha concluido ni mucho menos.
El pasado año de 2011, el Centro Nacional de Historia publicó la segunda edición de una obra titulada Memorias de la Insurgencia que recoge, en apretadas síntesis, informaciones extraídas de los llamados Juicios de Infidencia que las autoridades españolas incoaron contra los patriotas, simpatizantes, militantes o colaboradores de la causa independentista venezolana.
El propósito de este trabajo como se expresa en el “Estudio preliminar” que firma Neller Ramón Ochoa Hernández, investigador del Centro Nacional de Historia, “es fomentar el estudio desde abajo de la emancipación venezolana y con ello visibilizar a las amplias mayorías que de alguna forma u otra participaron en la guerra, así pues, se busca reconocer el aporte de los esclavos, la gran mayoría parda, la siempre olvidada participación femenina, la acción indígena y las vivencias de innumerables blancos pobres, que en medio de una sociedad cambiante y accidentada, se debatieron ante la necesidad extrema, el miedo a la violencia y una clara lucha ideológica”
Se trata, pues de una historia incluyente que no niega el protagonismo de los héroes fundamentales de la emancipación ni los áureos sucesos en los cuales participaron, sino que agrega la no menos heróica contribución popular al triunfo del patriotismo libertador mediante las encarnizadas luchas que se sucedieron desde 1810 hasta 1821, no obstante que Ochoa Hernández piensa y escribe que “A la luz de estas nuevas interpretaciones los acontecimientos independentistas se tornan mas esclarecedores, dicho de cierta forma chocante dado que desestima las visiones que arrogan el protagonismo de la guerra a los mantuanos o a los mismos héroes militares de siempre”.
Podría decirse mejor, que este modelo historiográfico, al reivindicar la hazaña liberadora del pueblo en la guerra de independencia, completa una visión histórica que, sin duda alguna, se nos había ofrecido interesadamente parcial o faltándole capítulos de importancia capital para su mayor y plena realidad integral.
Este volumen recoge 245 síntesis biográficas de un total de las 1380 elaboradas por los investigadores del Centro Nacional de Historia, Andrés Borgos, Carlos Franco, Daniel Velásquez, Diana Pérez, Ediomar Brea, Eileen Bolívar, Gema Sulbarán, Henry Castellanos, Jesús Camejo, Joselín Gómez, José Eugenio Mendoza, Karín Pastano, Leonor de Freitas, Luisángela Fernández, Miguel Angel García, Neller Ochoa, Neruska Rojas, Simón Sánchez y Yasmín Mora, licenciados, profesores o tesistas de historia cuyo valioso trabajo es base para no pocas reflexiones temáticas o estudios regionales y locales que definitivamente serán novedosos y necesarios.
Para el caso que nos interesa, en un periodo que va de 1810 a 1818, se han extraído de este apasionante diccionario, cerca de cuarenta causas de infidentes que de manera directa o no, se relacionaron con Barquisimeto o lugares del Estado Lara, en el momento de sus acciones, las que fueron causa de detenciones y enjuiciamientos con penas de embargo de bienes, de cárcel, de destierros o muerte. Los comentaremos en estas notas, en forma cronológica, comenzando lógicamente, por acontecimientos de 1810, año en el cual lo que más se destaca es la llegada del marqués Fernando Rodríguez del Toro y su tránsito hacia Carora y Coro al mando de las fuerzas que la Junta Suprema destinó a controlar la rebeldía coriana y su Cabildo opuesto a reconocer la autoridad de los caraqueños.
Tal como sigue:
1. José Mateo Aguillón, era comerciante de 33 años nacido en Coro pero avecindado en Barquisimeto quien se unió a las fuerzas patriotas del marqués del Toro y éste lo designó como uno de sus correos seguramente por el conocimiento que Aguillón tendría de su tierra natal. Fue apresado en septiembre de 1810 por José Eusebio Cambero, Francisco Antonio Chávez y Francisco José Rodríguez, éste último alcalde indio de la zona, que hacían guardia en el paso de Aroa cuando Aguillón para su mala suerte se encontró con ellos.
Aunque Aguillón llevaba como encomienda un baúl lleno de “papeles incendiarios” del marqués, al momento de su detención sólo lograron quitarle una mula ensillada, 26 pesos, dos hojas de tabaco y su ropa. Intentó sobornar a sus captores quienes rechazaron el intento, enviándolo a Coro.
Aguillón enfermó en la cárcel de Coro y el alcalde ordinario de segunda elección, Miguel de la Madrid, en consideración de la falta de pruebas para mantenerlo detenido, lo dejó en libertad y le devolvió sus bienes el 26 de marzo de 1811. (Continuará).

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