Picapedrero: Monseñor Herrera Riera, Chávez y la muerte

El obispo católico y emérito de Carora, Eduardo Herrera Riera, remitió
una carta al presidente Chávez Frías, que la podrá ignorar al pillaje
dirigencial del gobierno y oposición, pero nunca, a esa mayoría de
venezolanos que hastiados de aquellos, encontrara en esa misiva, una
esperanza para la Venezuela que queremos y un reclamo para las
rectificaciones, en un contexto teológico y político que obliga al
debate.

En cuanto a lo teológico, monseñor Herrera Riera, emplaza al
presidente Chávez, conocida la gravedad que le aqueja, a extremos de
entregarse en los brazo de Jesucristo, en búsquedas de un milagro para
lo que se ofrece…”ceñirse la corona de espinas” para lo que el
obispo caroreño le recuerda la palabra del Redentor: “No todo el que
dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que
cumple la voluntad de mi Padre Celestial”. Para entrar en el terreno
político, exigiéndole a Chávez…”reparar el mal y las injusticias que
se le han causado a las personas y a las instituciones, y que usted
llevado por su soberbia, las ha cometido en innumerables ocasiones.
“El gran pecado” llama la sagrada escritura a la soberbia, como la
injusta prisión de María de Lourdes Afiuni. Su inexplicable prédica
de odio y de violencia y ese doloroso río de sangre que diariamente
corre por nuestras calles… Dios le pedirá cuentas de su negligencia.
“No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos,
sino el que cumple la voluntad de mi Padre Celestial”.

En otro aparte, de esa teológica y política comunicación del
sacerdote, al militar presidente, le advierte… “que eso de
llamándolo “Diosito mío”, abrazando y besando crucifijos,
lamentablemente, eso no basta para recibir el perdón de Dios y entrar
en el reino”… Aunque precisamente, eso no es lo que busca Chávez,
sino que le” de vida porque son muchas las cosas por hacer” y es
justo, ante esa petición, que el obispo recurra a lo teológico y
político expresándole que… “no quiero terminar, sin hacerle ver su
culpa en su inexplicable negligencia de enfrentar con decisión, la
horrorosa corrupción que asola a Venezuela, tanto es así, que muchos
piensan en su complicidad en esos hechos. La venalidad de la mayoría
de los jueces que dictan sentencias injustas, (no se sabía lo de
Aponte Aponte) las decisiones tomadas por los altos poderes del
Estado que maneja a su leal saber y entender sin control ni respeto a
la Constitución y a las leyes. De todo eso le tomará cuenta Dios, si
Ud. no corrige de inmediato esas graves faltas, de sus seguidores y de
reparar todas las tropelías e injusticias cometidas”…
Tan contundentes expresiones del obispo, que se ve así mismo, como “
un esqueleto ambulante (por las radiaciones de la misma quimioterapia
y radioterapia de que es objeto (no en Cuba, sino en su Carora natal,
ante su feligresía y no, junto a un séquito de amortajadores)…” Todo
eso me da la seguridad de que mi muerte está muy cercana”, nos
recuerda la dignidad de un marxista, como el poeta tocuyano Pio
Tamayo, ya en su lecho de enfermo decirle a su madre…” La muerte, la
muerte ha venido a saludarme y le pregunté sonriendo cuándo vamos a
pasear…” Todo un glosario de dignidades que de acuerdo al
Eclesiastés 7.1…”Mejor es la buena fama que el buen ungüento y mejor
el día de la muerte que el día del nacimiento”. contrario a Chávez, en
ese manipuleo político religioso ante las expectativas de su muerte
que de acuerdo a mi amigo Calímaco de Cirene, fue idéntico al “morbo
sacro” que le dictaminara a Julio César su médico Asistitio, y que a
juicio del historiador. Valerio Massimo, hubo el siguiente diálogo:
-César yacía ahora en un estado de completa postración
-Los griegos lo llaman “morbo sacro” porque los antiguos creían que
era consecuencia de la acción de unos espíritus, demonios o
divinidades. También Alejandro lo padecía.. El mayor peligro es que
quien lo sufre se corte la lengua con sus propios dientes. Algunos se
han ahogados por tragarse su propia lengua…

-Dime más bien ¿Qué sucedería si tuviese un ataque de este tipo en
público? ¿Si cayese al suelo con la baba en la boca en el senado o en
la tribuna de los Rostros?… ¿No tiene ninguna respuesta que darme?
¿Verdad?
-No, César
-No pudo permitirme dar un espectáculo público de mis debilidades.¿Me comprendes?
-Te comprendo. Pero el único que pude darse cuenta de que sobreviene
un ataque eres tú

-¿A cualquier otro le aconsejarías?

– Retirarse a la vida privada. Dejar la ciudad, los cargos públicos,
la lucha política.
Otros lo han hecho antes que tú, Escipión El Africano, Sila. Tal vez
el morbo se atenuaría al atenuarse a la lucha diaria. Pero no creo que
siguieras mi consejo. ¿Dime lo haréis?

-No. No puedo permitírmelo. Me quedan demasiadas cosa que hacer debo
afrontar el riesgo.

Total, es notorio el enfrentamiento entre la muerte y los tiranos y
plácida con los mortales.

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