Reducción de la inflación no la percibe el consumidor

El anuncio en torno al comportamiento de la inflación en este año, con cinco meses de decrecimiento, ha sido considerado como un gran éxito del gobierno, al extremo que ya no se limitaron solo a la nota de prensa que regularmente envía el Banco Central de Venezuela, sino que ameritó una conferencia de prensa con la participación del Ministro de Planificación y Finanzas y del propio presidente del instituto emisor.

Las razones para el logro de estos resultados, por supuesto que son las efectivas políticas económicas monetarias, fiscales y de controles que viene aplicando el alto gobierno, que siguen manteniendo un rezago en los precios de diversos bie-nes y servicios, así como la demora en sincerar los precios de algunos rubros que se siguen produciendo a pérdida, tal como lo han demostrado los industriales ya cansados de ir a los despachos oficiales a presentar las estructuras de costos demostrativas de que no pueden continuar produciendo a pérdida.

Cuando se tiene un sistema de controles tan amplios como los que hoy existen, con una Ley de Costos y Precios, que abarca todos los bienes, sin embargo algunos analistas económicos señalan que al parecer las cifras del instituto emisor, no son sinceras en relación a esta variable, por cuanto quienes acuden regularmente al mercado, no entienden cómo se pueda hablar de una inflación de 0,8%, cuando los precios de los bienes y servicios le están costando 20% y 30% por encima de lo que pagó la quincena pasada cuando acudió al supermercado.

De allí que economistas reconocidos como José Guerra hayan advertido que la inflación real en abril, no es de 0,8% como lo refleja el BCV, sino que se ubica en 1,6%, lo que evidencia que esta variable se está manteniendo en los mismos niveles de los años anteriores.

Asimismo advierte que en los productos manufacturados como la sardina, la pasta, el arroz, leche, los granos, carne procesada, son rubros que registran una inflación de 2,3%, casi el triple de la inflación general del país, lo que evidencia que hay una inflación subterránea que no se expresa directamente por el BCV, por lo que no descarta que la inflación este año pueda cerrar en 27%, lo cual no es una noticia que debe alegrar a nadie, porque este es un impuesto que afecta a todos los venezolanos sin distingos de clases ni colores.

En relación con estos resultados, se llama la atención en torno a la caída en las ventas del comercio, lo que evidencia que se están consumiendo menos productos, pero a la vez la producción de algunos rubros por no tener una rentabilidad adecuada, están disminuyendo, lo que avizora una situación de       desabastecimiento.

Por supuesto que las propias cifras del instituto emisor, dadas a conocer este jueves, confirman que el índice de escasez pasó de 10,8% en marzo a 14,8% en abril, lo que en términos más claros indican que de cada 100 rubros que avalúa el BCV, 15 no están en los anaqueles, cifra que es considerada muy elevada.       

También se anunció durante la conferencia de prensa, que desde el momento de su fundación en el 2005, hasta la fecha, el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) ha tenido ingresos por el orden de los US$ 93.000 millones, recursos que han permitido, de acuerdo con lo señalado por el ministro de Planificación, financiar 411 proyectos, que sólo conocen en el alto gobierno, de los cuales el 80% han sido financiados con estos recursos, quedando aún 79 en ejecución.

Algunas contradicciones

Se anuncia entre otros éxitos de las políticas oficiales, la reactivación de la industria de la construcción, la cual fue calificada como una “locomotora” que está impulsando a otros sectores como la industria y el comercio, lo cual por supuesto no es lo que han venido señalando quienes se dedican a estas actividades.

En efecto, aún se escuchaba el eco de las palabras del Presidente del Banco Central refiriéndose al nuevo dinamismo de la construcción, gracias a la Misión Vivienda, cuando el presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción, le salía al paso afirmando que este sector tiene 12 trimestres cayendo en forma consecutiva, sin que existan indicios de recuperación, sino que por el contrario, además de la escasez de insumos como el cemento y la cabilla, que en algunos casos oscilan entre el 70% y el 80%, según las regiones, se suma nuevas leyes que obstaculizan el desarrollo del sector como la norma que establece que los constructores deberán pagar 2 unidades tributarias por cada día de retraso en la culminación de cualquier proyecto.

Sobre el sector agrícola, del cual se dijo que este año aumentará la producción en forma significativa, gracias a la misión AgroVenezuela, es un planteamiento que no se corresponde con lo que acaba de señalar Fedeagro durante su última Asamblea Anual, celebrada hace una semana en Maracay, en cuyo documento final advierte que la agricultura venezolana atraviesa por una fuerte recesión.

La industria manufacturera nacional, se sigue quejando de la falta de materias primas e insumos para la producción, específicamente de muchos rubros que son producidos por las empresas básicas, a lo cual ahora se suma  la repetición de la crisis eléctrica que en estos momentos está causando estragos, principalmente en zonas como Carabobo y Aragua, donde se ubican los principales centros industriales del país.

Estos funcionarios parecieran estar convencidos, de que al mal tiempo, buena cara, pero ya la gente no come cuentos.

 

  

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