#Opinión: A votar por la Patria Por: Alberto Jordán Hernández

Con voz propia

En el Día del Panamericanismo, dedicado a exaltar hermandad entre los pueblos, génesis de Organización de Estados Americanos, Venezuela con elección directa, universal y secreta escogerá su  nonagésimo segundo Presidente.
Dicho sufragio se dio por primera vez a mediados del siglo XIX. Lo consagró la Constitución de 1858 –la sexta de la República- y en su ejercicio resultó electo el 10 de abril 1860, el humanista Manuel Felipe de Tovar. Luchador contra predominio militar obtuvo el 87.2% de votos, pero renunció a trece meses obligado por “obstáculos de todo género…, hasta revolución con defección de tropas confabuladas ya con los antiguos enemigos de las instituciones».
Siguieron los presidentes interinos, designados, impuestos por revoluciones, Consejos Federales; solo a finales de la centuria se repitió el democrático sistema con dos militares. En febrero de 1894 lo ejerce Joaquín Crespo y en septiembre de 1897 Ignacio Andrade, en uno comicios tildados de fraudulentos.
La nueva restitución se registró en el siglo XX con otro ilustre civil, el demócrata Rómulo Gallegos. Fue  electo con amplia mayoría: el 74.4% de los votos, incluido el femenino, ejercido por primera vez el 15 de febrero 1948. Un golpe militar lo depuso a los nueve meses y se impuso la dictadura de diez años.
Con el siglo XXI se inaugura lo que la vigente Carta Magna califica en su Exposición de Motivos “de una nueva cultura electoral, cimentada sobre la participación ciudadana”. Motivada por la doctrina  Bolivariana, consagra con plenas garantías el Poder Electoral (PE) establecido por la Constitución que el Libertador redactó para la República de  Bolivia.  Entonces disponía que ese Poder “lo ejercen inmediatamente los ciudadanos en ejercicio… no podrá jamás ser suspenso; y los magistrados civiles, sin esperar orden alguna, convocar al pueblo precisamente en el periodo señalado por la ley”.
El PE de ahora fue creado como una rama del Poder Público. Es ejercido por órgano del Consejo Nacional Electoral (CNE) que tiene por objeto regular el establecimiento de las bases, mecanismos y sistemas que garanticen el advenimiento del nuevo ideal u objetivo democrático.
En su normativa quedó instituido que se rige, entre otros principios por los de independencia, autonomía, despartidización, imparcialidad y participación ciudadana, descentralización, transparencia y celeridad del acto de votación y del escrutinio.
Fundamental del novedoso sistema ordenado por la vigente Ley Suprema, es el voto resaltado como un derecho, más que un deber. Llamados estamos los ciudadanos a ejercerlo conscientes en el proceso, que a decir del independiente rector Vicente Díaz permitirá al CNE redimirse de las decisiones “abusivas, injustas y desequilibradas”.
“Ir a votar es un acto de responsabilidad y de amor a la patria, a su gente y a su destino” –es una advertencia de la Conferencia Episcopal de participar en los comicios de este 14 de abril.
Nota al margen: La ONU reiteró exigencia de libertad para la jueza María Lourdes Afiuni. Difunta es la detención, porque quien la ordenó esta muerto, comento yo.

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