El hemisferio norte

El planeta tiene dos hemisferios: norte y sur. Al primero se le conoce también como el hemisferio superior, boreal o septentrional. A pesar de ser el más castigado por el cambio climático, las tormentas, frío, rayos ultravioletas, amoniaco o la contaminación de material radioactivo expansivo como ocurrió desde la planta nuclear de Fukushima en Japón,  es el hemisferio rico y del desarrollo.
Sin duda los países del hemisferio norte, Europa, Estados Unidos, Canadá, Rusia, China y Japón, siguen marcando  la historia con sus adelantos tecnológicos y científicos. Estados Unidos estudia el cerebro y Japón lo sueños. Los organismos internacionales a través de los cuales interactúan, tales como el Nafta, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OTAN, la Comunidad Europea, son mucho más efectivos que las asociaciones internacionales del hemisferio sur.  Bien o mal, en esta parte superior de la tierra,  lo que ocurre, marca con mayor gravedad la historia de los tiempos que vivimos. Ejemplos de ello son el fenómeno económico chino, cómo Japón se recupera después del tsunami, el potencial de la India, la voluntad de Grecia, Portugal y España para superar la crisis que atraviesan, la búsqueda de Egipto por una mejor democracia, la popularidad cada vez mayor del Papa Francisco y las reformas de la Iglesia Católica, la transferencia de poder de las monarquías en Holanda y Bélgica, la estabilidad y crecimiento económico de Alemania.
Solo en el hemisferio sur, el empuje económico de Brasil, Perú, Colombia, Chile y Australia y la estabilidad política de Sudáfrica, pueden ser señalados como hechos históricos observables. Ninguna otra noticia adquiere la condición de trascendente. En efecto,  ni los gritos pedantes y presuntuosos de Maduro en Venezuela con su guerra virtual contra los Estados Unidos, ni los show de Evo Morales, ni la corrupción  argentina, la pelea por el poder en Costa de Marfil,  pasan de ser “flor de un día”, opúsculos fugaces en el acontecer internacional y en el torbellino de la historia.
Haití y Cuba figuran como los países más pobres. El primero víctima de un terremoto que lo devastó y el segundo bajo un régimen comunista atrasado, cuya prueba más reciente es que al descubrir el contrabando de armas transportado en un barco norcoreano que atravesaba el Canal de Panamá, se descubre que la azúcar con la que se camuflaba el material bélico no declarado, es aún envuelta en paquetes primitivamente, cosa increíble de la fuera en otrora “la azucarera del mundo”, industria que quebró el gobierno de los Castro.
El norte no es una quimera. Esto es bueno reflexionarlo porque los venezolanos padecemos del complejo de que somos superiores y por eso recibimos cada vez más, reveses en la economía, en lo militar, en la diplomacia, la gobernabilidad,  en las metas que nos proponemos y en las negociaciones internacionales, para solo mencionar algunas áreas.
Venezuela atraviesa por una crisis diplomática muy seria. Hemos hecho el ridículo tratando de  rehacer las relaciones con Estados Unidos y a la par ofreciendo asilo a Snowden. Nuevamente los insultos con el gobierno colombiano, contra el Presidente Rajoy de España, calificando a toda la diplomacia europea de servil a los intereses norteamericanos, nos sumerge en un mundo de gratuita adversidad, producto de un gobierno que no acaba de probar su legalidad y legitimidad en el poder.
Ello es lamentable, porque aun los éxitos en política internacional  cantados por el gobierno venezolano quedan cuestionados como es el caso de la Presidencia en MERCOSUR, por las fricciones con Paraguay, el premio de la FAO  donde aparecemos como país que ha vencido el hambre, en un momento de desabastecimiento y el puesto en la Comisión de Derechos Humanos en la ONU cuando a la par nos hemos retirado de una Comisión similar en la OEA. Sí estando en el hemisferio norte, nos hubiéramos relacionado mejor con los países desarrollados, otra fuera nuestra realidad.

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