domingo, marzo 3, 2024
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Los cisterneros de San Juan anhelan tarifas justas

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Ya a las cuatro de la madrugada, se puede apreciar una larga fila de camiones cisterna esperando turno en el llenadero de San Juan, ubicado en la calle carrera 13 entre calles 34 y 35.

El acceso al lugar es dificultoso debido a al deterioro que presenta la vía, y ya en el llenadero, la situación empeora.

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Más de 50 años

 

Alberto Castillo Pérez, secretario general del Sindicato que agrupa a los cisterneros, como suelen llamarse, indicó que el llenadero ya sobrepasa los 50 años de funcionamiento, en donde hacen vida alrededor de 160 camioneros.

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Detalló que en los mejores años del llenadero, se lograba cargar tres veces cada camión, pero debido al nulo mantenimiento de las bombas, “a duras penas se pueden realizar dos viajes al día”.

La presión es bastante deficiente, agregó Castillo, por tanto exigimos que las autoridades competentes asuman el mantenimiento definitivo del llenadero, para así prestar un mejor servicio a las cientos de comunidades del norte de Iribarren.

Remarcó que sería mezquino no reseñar que el chequeo de las válvulas es frecuente, pero la respuesta al momento del llenado da cuenta que la acción quedó solo en la buena voluntad.

 

Horas eternas para cargar

 

Hasta una hora se tarda para cargar un camión multiplicado por 160 son más de nueve horas de espera, destacó el líder sindical.

“Pierdes muchísimas horas en la cola para poder cargar, y lo que limita la cantidad de viajes y el servicio a las comunidades”, adujo.

 

Ya no es negocio el comercio del agua

 

Comentó Castillo que el llenadero de San Juan es un negocio ganar- ganar, en donde la Alcaldía de Iribarren ofrece la carga de agua gratuita a los cisterneros y éstos la distribuyen en la zona norte de la ciudad, que con un riguroso control, se cancela el servicio.

“Lo poco que nosotros podemos lograr cargar y cobrar, apenas nos alcanza para el mantenimiento de las unidades, aunado a la carencia de repuestos en el mercado”, acentuó al tiempo que añadió que el precio es paupérrimo, por eso ya no es negocio la comercialización del agua por medio de camiones cisternas.

Destacó que la Alcaldía cancela cada servicio en 350 bolívares, mientras a los camioneros del llenadero del kilómetro 11, le cancelan cada viaje en 560 bolívares y para la zona norte, 700.

Es una competencia desleal y muy ventajosa para un grupo, que ha anunciado un paro en los próximos días a pesar que el pago es mucho mejor.

 

En deterioro

 

Las instalaciones del llenadero están sumidas en deterioro progresivo, afirmó Castillo, la propia oficina de control es una pocilga, con paredes, rejas, techo, piso, en condiciones deplorables que dejan mucho que desear.

Los cisterneros no cuentan ni siquiera con un baño, lo que obliga que muchos hagan sus necesidades a cielo abierto, generando focos de contaminación.

“Ni siquiera tenemos un tinglado por lo menos donde guarecernos del sol o la lluvia. Las condiciones laborales son muy duras”, plasmó Castillo.

Las instalaciones son responsabilidad de la Alcaldía de Iribarren, que no ha invertido ni un bolívar en mejoras. Para salvaguardar los poquísimos bienes del llenadero, la misma comunidad organizada asume el control, “por eso funciona, de lo contrario esto sería un desierto para el recuerdo”.

El sindicalista exigió mejoras en el llenadero, incluso en beneficio de los propios funcionarios municipales que allí laboran.

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