“Sacudón”: En Este País, por Ramón Guillermo Aveledo

Anuncia el Gobierno una “revolución fiscal”, todo un “sacudón revolucionario”, que incluye la evaluación “ministerio por ministerio”.  Por fuerza, se trata de una decisión fuertemente autocrítica. Porque el cuadro de la enfermedad fiscal, tiene su origen en errores y omisiones de estos quince años. Fiscalmente hablando, este país no tiene nada que ver con el de 1998. Y económicamente tampoco. Los problemas que había entonces, y que no eran pocos ni menores, son un juego de niños ante la magnitud y profundidad de los actuales, sin contar el pequeño detalle de que entonces el barril de petróleo no llegaba a $10, y en estos años no ha bajado de $100.  El gasto público desenfrenado y desordenado y su prioridad populista con fines electorales (Giordani dixit); el endeudamiento gangrenoso; el “cadivismo”, término acuñado por el jefe del Gobierno y fenómeno creado desde las decisiones oficiales; la corrupción de la que la contralora se viene quejando y genera escándalos por doquier y fortunas millardarias. Todos esos serían los males fiscales a revolucionar.  La evaluación “ministerio por ministerio” tendría que partir del hecho real de la camada que se ha creado y modificado, con saldo neto de crecimiento con gigantismo, y el enjambre de viceministerios que hacen que uno casi siempre acierte si le presentan a un oficialista desconocido y uno le dice “mucho gusto viceministro”. Entre líneas, pareciera leerse que se maneja la opción de aumentar impuestos. Con una economía deprimida, no hace falta decir lo grave que sería ese error. Por lo pronto, la “revolución fiscal” nace con un problema de credibilidad, y es que el encargado de explicarla y, suponemos, dirigir su ejecución, es el vicepresidente económico Ramírez, acaso el mayor responsable individualmente considerado de la caótica realidad a revolucionar.   Consecuencias Las equivocadas decisiones de política fiscal, monetaria y económica, y su administración, tienen implicaciones en la vida de la gente. Esta semana leímos en la prensa varias noticias que bien lo ilustran.  Los vuelos internacionales desde Venezuela se reducen a la mitad porque el gobierno sólo ha pagado el 1% de su deuda con las líneas aéreas. Menos gente viaja, tanto para trabajar, como para vacacionar. Hay diecisiete buques fondeados en Puerto Cabello. Cierran Instituto de Oncología y Hematología de la UCV. No hay carne de res en los supermercados. Baja importación de equipos médicos. Controlan con captahuellas ventas de rubros básicos en Zulia. Empresarios temen que el segundo trimestre de 2014 también sea negativo. La inflación es Venezuela es casi siete veces la latinoamericana. En 90% habría descendido compra de celulares. Política revuelta Mientras el ex ministro y dirigente del PSUV Héctor Navarro denuncia “complot para perjudicarlo” y se queja de “prácticas perversas” en el seno partidario, PPT, MEP, Coordinadora Simón Bolívar, Frente campesino Bolívar-Zamora, Marea Socialista, MBR-200, Círculos Bolivarianos y diversas personalidades vinculadas al proceso exigen rectificación, y, a despecho de la Constitución, el General Jefe del CEO Padrino López, habla como si fuera Secretario General del partido más grande del Polo Patriótico, la oposición discute públicamente entre sí lo que debe hacer, y de diseñar una estrategia cuando tiene una diseñada y consensuada que debe ejecutar. El Gobierno, en lo único que muestra consistencia, es en su acoso a los opositores y su estrategia de intrigas y promoción de la división. Quedan noventa y un presos de las protestas, y miles siguen sometidos a medidas judiciales. Es potente el documento de la Conferencia Episcopal que recuerda la centralidad de los derechos humanos.   En la política hay transiciones.

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