Digital o impreso, un libro siempre es una aventura

Este 23 de abril, se celebra el Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor. En esta fecha se conmemora el fallecimiento de grandes escritores como William Shakespeare, el “Inca” Garcilaso de la Vega y la venezolana Teresa de la Parra. Existe la creencia de que Miguel de Cervantes también murió este día, aunque realmente ocurrió un 22 de abril.

La idea original de crear un día dedicado al libro partió de España, aprobada por el rey Alfonso XIII en 1926. Posteriormente, la Conferencia General de la UNESCO en 1995, decidió rendir homenaje mundial tanto a los libros como a sus autores, a fin de impulsar el gusto por la lectura, especialmente en los jóvenes, y honrar la contribución de los escritores con la sociedad.

Con la llegada de la cultura de masas, el acelerado ritmo de vida y otros factores, el alcance y la manera cómo se consume la lectura también se han transformado.

Jóvenes que leen

En los últimos años, los jóvenes han tenido un enorme acercamiento a la lectura. Podría decirse que todo comenzó con sagas como la de “Harry Potter” y “El Señor de los Anillos”, historias fantásticas que despertaron el interés y la curiosidad en este grupo de la población, tradicionalmente conocido como apático ante los libros.

Se trata de un fenómeno ampliado luego por sagas como las de “Los Juegos del Hambre”, “Las Crónicas de Narnia” y “Crepúsculo”, y no es casualidad que todas estas franquicias cuenten con sus respectivas películas. Los empresarios se han percatado de que esta generación es de jóvenes que leen, y mientras lo sigan haciendo, el caudal de libros y películas basadas en los mismos no se detendrá.

Estos Youg Adult Books, o “libros para adultos jóvenes”, constituyen una puerta de entrada al mundo de la lectura para muchos niños y adolescentes, que posteriormente podrían sentirse atraídos por clásicos de la literatura universal.

Libros digitales y libros de papel

La era digital ha modificado estilos de vida, costumbres y también la manera en que las personas leen, creando incluso controversia entre los partidarios del papel y los de la pantalla.

Ciertamente, leer en un dispositivo digital tiene ciertas ventajas, como la practicidad de poder almacenar mucha información en poco espacio. Estas nuevas tecnologías incluyen la compra de libros electrónicos y audiolibros, que pueden ser disfrutados en computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes; el dispositivo “Kindle” de Amazon, diseñado especialmente para la lectura; y servicios como el que también presta la mayor tienda on line del mundo, en el que cualquier persona puede escribir su propio libro y diseñar su portada, para luego ofrecerlo en venta en el portal web, que se encarga de realizar la impresión del ejemplar y enviarlo al comprador. Todas estas opciones han contribuido al auge del la lectura digital.

Pero otros insisten en que los libros en formato físico nunca desaparecerán, pues así como las palabras e historias que contienen, son de preciado valor para los amantes de la lectura.

Iniciativas

“Deja un libro, toma un libro”, “Libros vagabundos”, “Pequeñas bibliotecas gratuitas”. Estas son sólo algunas de las iniciativas que han tomado los aficionados a la lectura en muchas partes del mundo. La premisa es sencilla pero efectiva: tomar un libro de algún punto en específico y dejar otro a cambio.

Ciudades como Nueva York y Berlín han remodelado casetas telefónicas antiguas o bancos en las plazas, para hacerlos centro de intercambio anónimo de libros. En Latinoamérica, varias ciudades en México, Perú y Colombia también han puesto en marcha la idea.

En Venezuela, una actividad similar se lleva a cabo con el “Cambalache de libros”, auspiciado por Cultura Chacao y ReLectura, en Caracas. La cita anterior fue el 8 de marzo, donde se podían llevar hasta diez libros para canjearlos por otros, igualmente llevados por los asistentes.

Capital Mundial del Libro

Cada año y para difundir esta celebración, la UNESCO elige una capital mundial del Libro. En 2015, Incheón, en la República de Corea, fue seleccionada para ser la sede de la lectura a nivel internacional por un año.

Incheón ostenta este honor como reconocimiento a su programa para divulgar la lectura entre los sectores menos privilegiados de la población.

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