La muerte atrapó al vampiro inmortal Christopher Lee

El actor británico Christopher Lee, el legendario intérprete del conde inmortal y sediento de sangre Drácula, murió el domingo a los 93 años entristeciendo a varias generaciones de aficionados a las películas de terror.

“Puedo confirmar que el 8 de junio expedimos un certificado de defunción de Christopher Lee, muerto el 7 de junio”, dijo a la AFP una portavoz del registro civil del barrio londinense de Kensington y Chelsea, sin dar detalles de las razones y el lugar de su muerte.

Su agente dijo a AFP que la familia no quería hacer ningún comentario.

Hijo de un militar y una condesa, nacido en Londres el 27 de mayo de 1922, Lee se hizo mundialmente famoso por su encarnación del legendario vampiro en once películas, la primera de ellas en 1958.

Su muerte provocó reacciones de pésame, empezando por la del alcalde de Londres, Boris Johnson, que saludó a “uno de los mayores actores británicos y maestro del terror”.

El primer ministro británico, David Cameron, dijo estar “triste” por la muerte de “un titán de la edad de oro del cine y un veterano distinguido de la Segunda Guerra Mundial”.

“Es terrible perder a un viejo amigo y Christopher Lee era uno de los más viejos. Nos vimos por primera vez en 1948”, recordó el también actor Roger Moore, ex-007.

Lee se casó con la exmodelo danesa Gitte Kroencke en 1961 y tenía una hija, Christina.

El rey de los malvados

Ayudado de su imponente presencia y su voz profunda, se especializó en personajes malvados, desde Scaramanga en la película de la saga de James Bond “El hombre del revólver de oro” a Saruman en “El señor de los anillos”, pasando por el conde Dooku en dos de las entregas de “Star Wars”.

Todo empezó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a aparecer en una serie de pequeños papeles en películas, el teatro y la radio, aunque el actor de 1,95 metros dijo que su carrera se resintió de ser “demasiado alto y tener un aspecto demasiado foráneo”.

Su gran oportunidad llegó cuando firmó con los legendarios estudios de cine británicos Hammer para rodar “La maldición de Frankenstein” en 1957.

Él y el actor Peter Cushing entraron en la historia del cine dándose la réplica en una variedad de cuentos siniestros como “Drácula” (1958), “La Momia” (1959) y “El sabueso de los Baskerville” (1959).

A principios de 1970, Lee comenzó a salir de Hammer -volvería en 2010 para el thriller “The Resident” (2010)-, pero siguió en las películas de terror, con la serie del malvado oriental Fu Manchú y sobre todo con “The Wicker Man” (1973), que describió como la mejor película que había hecho.

“Es una de las grandes películas de culto de todos los tiempos”, dijo Lee en una entrevista de 2005.

“Esa es en verdad la historia de mi carrera, las películas de culto”.

El actor recibió en 2009 el título de Sir en reconocimiento a sus más de 250 películas y producciones de televisión.

“Toda una nueva carrera se me abrió cuando estaba en ‘El señor de los anillos’ y ‘Star Wars'”, confió Lee entonces, explicando cómo esas películas le sirvieron para acabar con el encansillamiento de Drácula.

“Lo realmente importante para mí, como persona mayor, es que soy conocido por mi generación y que la siguiente generación también me conoce”, añadió el actor.

Pese a todo ello, admitió haber disfrutado de los papeles de malo.

“Son más interesantes, porque hay una mayor variedad de matices: se puede ser muy cruel o encantador, divertido y peligroso”, dijo Lee.

Sin embargo, criticó la violencia gratuita de muchas películas modernas, con el argumento de que la sugerencia del terror era más eficaz, algo en lo que fue un maestro, asustando a millones de personas en los grandes cines de Londres y Nueva York, o los pequeños cines de barrio de cualquier lugar del mundo con su mirada penetrante.

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