“El Chapo” Guzmán escapa nuevamente de una cárcel de México

El capo mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del poderoso cártel de Sinaloa, escapó de la cárcel de máxima seguridad en la que se encontraba recluido, su segunda fuga en 14 años que pone en entredicho al gobierno de México.

Según informaron las autoridades el domingo, los vigilantes del penal del Altiplano, a 90 km de la capital mexicana, observaron la noche del sábado que “El Chapo” se aproximó al área de las regaderas, donde habitualmente realiza su aseo personal y lava sus pertenencias.

“Al prolongarse la no visibilidad del interno se ingresó a la celda, la cual se encontraba vacía”, por lo que de inmediato se emitió la alerta y el protocolo de búsqueda, indicó un comunicado de la Comisión Nacional de Seguridad de México, que “confirma la fuga de Guzmán Loera”.

Las autoridades convocaron una rueda de prensa a las 07H00 locales (12H00 GMT) para dar más detalles del incidente y desplegaron un fuerte operativo en los alrededores de la cárcel, que alberga a los capos, asesinos y violadores más peligrosos del país y se ubica en el estado de México (centro).

También se suspendieron las operaciones en el aeropuerto de Toluca, capital de ese estado.

 Un bochorno para Peña Nieto

Guzmán, de 58 años y quien llegó a ser el delincuente más buscado por México y Estados Unidos, fue detenido por primera vez el 9 junio de 1993 en Guatemala.

En esa ocasión, el capo fue internado en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco (oeste), de donde se fugó el 19 de enero de 2001 aparentemente escondido en un carrito de ropa sucia.

Siguió una larga e intensa persecución, que el escurridizo capo logró burlar en varias ocasiones gracias a puertas reforzadas con acero en sus residencias y un sistema de túneles secretos, así como una estrecha connivencia con autoridades de todos los niveles.

Finalmente, el 22 de febrero del año pasado fue aprehendido nuevamente por la Marina Armada en su feudo del estado de Sinaloa (noroeste).

El arresto fue anunciado a bombo y platillos por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que recibió elogios internacionales por el “histórico” logro.

En ese entonces, la fiscalía general mexicana ofrecía por Guzmán una recompensa de unos 2,3 millones de dólares, mientras que Estados Unidos puso un precio de cinco millones.

Además, la ciudad de Chicago lo había declarado su “enemigo público número uno”, siendo el primer criminal señalado como tal desde Al Capone.

Las autoridades exhibieron ante los medios a un Guzmán cabizbajo y esposado, que lucía un espeso cabello negro y bigote.

Inmediatamente después, Estados Unidos expresó su deseo de extraditar al capo, algo a lo que México se negó rotundamente.

Diecisiete meses más tarde, la nueva fuga del capo da un sorpresivo giro a la situación y pone en entredicho al gobierno de Peña Nieto, quien tiene previsto llegar a Francia este domingo para una visita de Estado.

El veterano capo Ismael “El Mayo” Zambada, que había sido considerado el sucesor natural de Guzmán al frente del cártel de Sinaloa, también está prófugo.

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