Sergio Borgel: La Uruguay no se desploma pero se deforma

Entre los años 2001 y 2002 se inició el proyecto de la avenida Uruguay. En 2003, a una semana de su inauguración, colapsó la boca de visita de la parte superior de la arteria vial, correspondiente a los sistemas de aguas servidas, recordó el ingeniero civil Sergio Borgel.

En ese entonces, el especialista junto a otros ingenieros, levantó un informe que concluyó fallas en los sistemas de drenajes del entorno urbano de la avenida.

El diseño

Borgel explicó que la avenida fue construida sobre una media ladera porque la otra parte consistió en un relleno. Una parte del terreno quedó tal cual estaba y la otra parte del terreno se rellenó mediante la modalidad de muro de tierra armada.

“Las condiciones iniciales del entorno urbano exigían profundizar en los estudios previos para determinar las tuberías preexistentes. Vale decir que se trata de un entorno urbano informal, con un crecimiento sin el resguardo de las normativas de ingeniería”.

Destacó que la ladera sur de Barquisimeto, desde el Pedregal hasta el Garabatal, es una zona geológicamente inestable, sin embargo, los estudios realizados a la fecha, 14 años después, determinaron que el tramo donde está enclavada la Uruguay, es estable, hasta un sismo de 5 grados.

¿Qué pasó?

El experto en servicios públicos y viviendas subrayó que no se intervinieron las tuberías preexistentes.
“Cuando se va a construir un muro de tierra armada no se puede dejar dentro del cuerpo ningún tipo de tubería, que pueda derivar en filtraciones que afecten su estabilidad”.

Cuando los muros son objeto de contaminación por humedad, comienzan a deformarse. La avenida no se está cayendo pero sí deformando, debido a que su estructura interna es de un material impermeable. Sólo se podría dejar un tubo dentro del muro bajo ciertas condiciones de revestimiento, apuntó.

Sin duda, dijo, se cometieron ciertas omisiones, hubo fallas en cuanto a los criterios técnicos implementados para el diseño y conclusión de la vía, en consecuencia, el Colegio de Ingenieros de Venezuela, debe establecer responsabilidades a través de su Tribunal Disciplinario.

“El Colegio no puede guardar silencio, se han producido seis reparaciones he invertido altísimas sumas de dinero, sin embargo, no podemos politizar el asunto porque el Colegio ni es un partido político ni anda en campaña. Nuestro deber es velar por la integridad de las obras, el buen nombre de la institución y el buen ejercicio de los colegas en el marco de la ética y la moral”.

Otras variables

Además de las filtraciones (las tuberías preexistentes cumplieron su vida útil), se suman ciertas corrientes subterráneas. Según Borgel, esa última variable fue controlada con un subdrenaje, construido a lo largo de toda la avenida.

“Lo que sí hay que corregir es la tubería de 36 pulgadas que viene de la avenida Vargas y que se ha roto en dos oportunidades, afectando la Uruguay”, dijo.

Respecto a la variable sísmica agregó que en el caso de un temblor, mayor a 7 grados, más que por la avenida Uruguay, la ciudadanía se preocuparía por la cantidad de edificaciones en el entorno.

“Obviamente la ladera sur de Barquisimeto es inestable, eso ha sido determinado por geológos y geotécnicos. La zona está plagada de casas sin resguardo técnico, por lo cual es de alto riesgo”.

La avenida Uruguay está enclavada en una zona de altísima complejidad sísmica, hidráulica, de tuberías preexistentes, en medio de un entorno urbano complejo e informal que exigía el mayor cuidado de los proyectistas, a fin de definir el elemento más idóneo de construcción. Un puente, de repente se hubiese resuelto el problema de una manera definitiva, añadió el experto.

Ojo

Borgel precisó que la inestabilidad de las viviendas no es atribuible a la avenida Uruguay.

Aclaró que los agrietamientos aguas abajo de la avenida, en el tramo desde la Uruguay hacia la Ribereña, no es un problema derivado de la vía, es un problema de un asentamiento urbano que se produjo en un sitio inadecuado, donde las normativas de ingeniería no fueron respetadas. Habría que que estabilizar los taludes para prevenir situaciones incomodas.

¿Qué se hizo?

Aseguró que en la última reparación se recuperaron partes del muro, restituyeron algunos rellenos, y trabajó a la tubería de 36 pulgadas de la avenida Vargas, en paralelo se terminó el estudio por parte de los expertos.

“Ninguna de las recomendaciones se han podido llevar a efecto porque implican una inversión importante, no para rescatar la avenidad, si no para hacer el trabajo del entorno urbano, es decir, el problema de fondo”.

¿Solución?

Nunca va a haber una solución definitiva, por las condiciones morfológicas y geológicas de la zona, explicó el presidente de la Comisión de Infraestructura del Colegio de Ingenieros del estado Lara.

Como todo elemento de construcción, la avenida debe ser objeto de mantenimiento preventivo y correctivo. Es posible controlar las deformaciones, ya que se conoce el origen de la falla; eliminar la presencia de humedad en el muro y efectuar a largo plazo políticas de mantenimiento, control y seguimiento de la obra.

“La gran enseñanza de la avenida Uruguay es que los proyectos de ingeniería deben tomarse con seriedad porque lo que está en riesgo es bastante”.

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