Tres años perdidos por el modelo político y económico

Pacífico Sánchez / Foto: Archivo |

En el contexto de las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, fue cuando comenzó a manifestarse con mayor evidencia buena parte de los desequilibrios macroeconómicos por los que hoy en día estamos atravesando.

La aseveración es hecha por el Dr. Gerardo Álvarez, economista y profesor universitario jubilado, quien ha dictado conferencias sobre los últimos tres años perdidos por el país, a consecuencia del modelo político y económico implantado por el gobierno continuado de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Esta situación crítica que estamos viviendo este año 2015 comenzó a gestarse en el pasado reciente en el 2012, precisa. El presidente Chávez buscó la reelección a costa de su propia vida, como en efecto ocurrió, formando un espejismo sobre la economía.

En este sentido manifiesta que Chávez no tomó en esa oportunidad el conjunto de medidas que debía aplicar. En cambio dio la sensación de bonanza económica, la misma que tomó Maduro en noviembre de 2015 con la finalidad fundamental de continuar en el ejercicio del poder.

Por cierto que quien mejor explicó estos hechos de esta situación financiera exagerada y artificial fue el ex ministro Jorge Giordani, que era la mano derecha y el cerebro gris del gobierno.

Giordani aseveró que esa condición electoral, que requirió de un gran esfuerzo por parte del gobierno y un exceso de gasto público para crear la sensación de bonanza, implicó un esfuerzo fiscal que nunca antes se había visto en la historia de Venezuela al punto que en carta pública, fechada el 18 de junio de 2014, Giordani da cuenta de la irresponsabilidad con la cual se gestionó el presupuesto nacional de 2012.

Y el esfuerzo económico y financiero. En otras palabras, llevó el acceso y el abuso de los recursos financieros a niveles nunca antes.

Entonces, ante una conducta electoral, que han propiciado los gobierno tanto del extinto Presidente como el del actual mandatario, en año electoral y lo acabamos de ver en noviembre de este año, para crear una falsa sensación de bonanza; pero lamentablemente, generando en la economía un exceso de liquidez se ha manifestado en una tasa de inflación exacerbada.

Por vía de ejemplo, acabamos de tener unas elecciones y en noviembre, el mes previo, fue tal el exceso de liquidez que se le inyectó a la economía. Según cálculos extraoficiales, en virtud de que el Banco Central, no publica cifras, la tasa de inflación en noviembre fue en 20 por ciento como consecuencia de este estado populista.

Esta situación implicó un aumento sustancial de endeudamiento de Pdvsa, por una parte, y del gobierno central, por la otra, para financiar el creciente gasto público, que solo en el 2012, creció 35 por ciento, pero en el 2015 fue del 62 por ciento.

Ha existido lamentablemente una tendencia por parte del Estado a exacerbar el gasto público al incrementar de manera sustantiva la liquidez monetaria para tratar de solventar un problema que ellos mismos han generado. En el 2012 el gasto público creció 35 por ciento, pero la liquidez monetaria aumentó en 60 por ciento.

Se ha mantenido una tasa de cambio sobrevaluada, unos niveles de importación que en el año 2012, según Giordani, fue de 60 mil millones de dólares, cifra esta que no se había alcanzado nunca antes en los anales de la república.

De esa forma se trató de sustituir la producción nacional, que ha sido el mayor error craso del modelo económico. Responde esto a la máxima marxista de tanto estado como sea necesario, pero tanto mercado como sea posible.

Dándole al mercado unas escasas posibilidades para poder contribuir al desarrollo económico. Pero además de esta situación este exceso de importaciones, que generó una disminución máxima de la actividad productiva nacional, afectó la balanza de pagos y las reservas internacionales.

A esto debemos agregar la continua, sistemática y perversa emisión de dinero inorgánico por parte del Banco Central d Venezuela para financiar los déficits de caja de Pdvsa. El déficit de caja de la petrolera se estimó en 102 mil millones de dólares a diciembre de 2014.

Pero además de financiar a la petrolera y a las empresas que se han nacionalizado, se ha generado como consecuencia de este control inmenso por parte del Estado, una altísima escasez de bienes, que se ha venido agudizando en los últimos tres años.

En el 2012 los niveles de escasez estaban alrededor de un 30 por ciento y en el 2015, en promedio, 40 ó 50 por ciento dependiendo de los rubros. Pero en el caso de las medicinas, este año es del 70 por ciento. Y en lo que respecta a los productos regulados, en el 2015 también es del 70 por ciento. La escasez no se compensa con la enorme cantidad de dinero que se ha gastado en importaciones.

El incremento del gasto público y de la liquidez monetaria ha generado presiones perversas sobre el tipo de cambio. Este se ha venido devaluando en los últimos tres años y ha ocasionado el crecimiento de un mercado paralelo, donde por cierto se ha producido una alta dosis de especulación, que ha venido creciendo de manera potencial.

También existe una falta de confianza por parte de los inversionistas nacionales y extranjeros como consecuencia de que no hay claridad en el aspecto jurídico. No hay posibilidad en el retorno de capitales de las empresas internacionales que están en Venezuela y un continuo control de precios, controles laborales, que en vez de incentivar la producción nacional la han desestimulado.

Como consecuencia de las leyes mencionadas, Venezuela exhibe los niveles más bajos de inversión en América Latina, después de Haití.

Tanto el modelo económico aplicado que le servía de apoyo y el modelo ideológico, llámese socialismo que por cierto no aparece en ninguno de los 350 artículos de la Constitución, era cuestión de tiempo para que se resquebrajara y colapsara.

Este colapso de la economía venezolana se ha venido hilvanando en los últimos años aún antes que los precios del petróleo comenzaran a disminuir abruptamente, como ocurrió en noviembre de 2014.

No fueron los precios del petróleo los que generaron la difícil y absurda situación económica que estamos viviendo en estos, momentos, sino lamentablemente las incoherencias, las contradicciones y sin conocimiento de causas políticas y económicas que se han aplicado en estos tres años.

En el 2012, según cifras del BCV, el Producto Interno Bruto creció en 5,6 por ciento, como resultado de lo ya expuesto (importaciones, liquidez monetaria, etc), a partir de ese año, ha venido disminuyendo a menos 8 por ciento en el 2015. Se ha registrado una disminución progresiva, sostenida y peligrosa.

La teoría económica nos dice que cuando el PIB decrece durante tres trimestres consecutivos, se habla de que ese país tiene una recesión económica. Nosotros tenemos tres años. Mientras la producción nacional descendía la tasa de la inflación aumentaba con la misma intensidad.

En el 2012, de acuerdo a cifras del BCV, fue del 20 por ciento, pero en el 2014, fue de 68 y medio por ciento. Este incremento sostenido de la inflación por sectores es mucho más. Pudiera explicarse por los desequilibrios monetarios, cambiarios y productivos que se presentaron en los tres últimos años.

Esto se debe al crecimiento sostenido del gasto público, pero no como consecuencia del aumento de la producción, que es lo que llamamos crecimiento orgánico de la economía, sino como consecuencia en la liquidez monetaria, en el gasto público que nosotros llamamos un crecimiento inorgánico de la economía.

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