#EspecialSociedad: La profanación de tumbas es el signo de la barbarie

Lorena Quintanilla Muñoz/Foto: Cortesía Antonio Ecarri |

Los cementerios ya no son espacios sagrados. Se han convertido en escenarios de prácticas primitivas, hechos criminales e impresionantes hallazgos como la profanación de tumbas.

La gente teme visitar los camposantos municipales. Los cuerpos se entierran a toda prisa ante cualquier situación que ponga en riesgo la vida de los deudos.

Vale recordar que en el mes de junio causó revuelo la noticia sobre el sacrilegio que se cometió en contra de las tumbas de los expresidentes Rómulo Gallegos e Isaías Medina Angarita, en el Cementerio General del Sur, en Caracas.

A juicio del abogado Antonio Ecarri, este tipo de delito, tipificado en el Código Penal Venezolano, es sinónimo de decadencia, de una sociedad enferma, carente de valores.

Ecarri, presidente de la Fundación Arturo Uslar Pietri, profesor universitario de las cátedras Derecho Constitucional y Filosofía Política, apunta que no es la primera vez que se suscitan hechos de este tipo.

El 19 de marzo de 2013 el abogado denunció por primera vez, ante la Fiscalía General de la República, la profanación de la tumba del expresidente Joaquín Crespo y de su esposa Jacinta Parejo de Crespo. El caso fue asignado a la Fiscalía Decimosexta del Ministerio  Público. Lamentablemente no ocurrió nada y no se sentó el precedente sobre uno de los panteones patrimoniales más importantes del país, sumado a que se trata de una obra arquitectónica.

El caso del Cementerio de Sur, donde se cometió el atentando contras las tumbas de Gallegos y Medina, revela una crisis de valores y principios sumamente grave en Venezuela.

Generalmente, las crisis políticas son circunstanciales, con un cambio de modelo económico o de Gobierno pueden cambiar las cosas, no obstante, cuando la sociedad se enferma pierde sus valores.

Al irrespetarse la historia de una nación, sus tradiciones, su memoria; se quiebra al país y se le condena a un desastre sin precedentes.

“El signo de la profanación es el de la barbarie. Se trata de la barbarie por encima de la paz, el orden y el progreso de los pueblos. Cuando se irrespeta de esa manera a dos expresidentes tan importantes de la Historia de Venezuela, qué puede quedar para los demás. Venezuela tiene a su sociedad enferma”.

Por el caso,  se presentaron pruebas ante la Fiscalía General de la República el pasado 17 de junio. Fueron consignadas por Isaías Medina Felizola, hijo del general Medina Angarita y Sonia Gallegos, hija del expresidente Rómulo Gallegos. La comisión fue atendida por la directora de Delitos Comunes, Marisela Lucena.

-¿Qué pruebas consignaron?

-Está la prueba gráfica de la profanación de ambas tumbas, a las cuales les rompieron los mármoles. En el caso de Medina Angarita, los delincuentes abrieron los sarcófagos, es decir, hubo profanación de las tumbas y los cuerpos. Los delitos están contenidos en el Código Penal, en los artículos 171 y 172. Profanar no es solo llevar los restos, también implica el rompimiento de las tumbas. El alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, y el Ministerio para la Cultura, movieron la escena de un delito sin la presencia del Ministerio Público, algo muy delicado. Esas personas salieron a parapetear la tumba de Gallegos, como si nada hubiese pasado. Incluso la profanación de la tumba de Medina Angarita, fue levantada mediante acta certificada por los propios funcionarios del cementerio. No entendemos por qué el alcalde está tapando esas prácticas.

-¿Cuándo se produjo la profanación y cuándo se enteraron los familiares?

-Eso paso los primeros días de junio. En el caso de la tumba de Medina Angarita uno de los cuidadores llamó a la familia y al llegar al sitio se encontraron con los destrozos. La cripta fue abierta porque pareciera que le cayeron con mandarrias a la lápida, creyendo que por allí podría entrarse a la tumba. Cuando pudieron abrir la cripta movieron el sarcófago del expresidente y su esposa. En el caso de la tumba de Gallegos, un equipo de la Fundación Arturo Uslar Pietri se adelantó al cementerio y tomó las gráficas antes de que se produjera el parapeto. Incluso, hay fotos del cemento fresco.

-¿Cuál era el deber ser?

-El alcalde del municipio Libertador debió mandar a cercar el escenario, llamar al Ministerio Público y a los familiares. No tapar algo a los trancazos.

-¿Qué significa una tumba, un cementerio; violar un sepulcro donde reposan los restos de seres queridos y personalidades de un país?

-El Cementerio del Sur es el camposanto de mayor valor patrimonial de toda Venezuela, donde hay obras arquitectónicas, obras artísticas, esculturas de autores nacionales e internacionales. Está el mausoleo del presidente Crespo, entre otras. Los cementerios, en cualquier parte del mundo, son símbolos muy importantes. En Buenos Aires el cementerio de La Recoleta es un sitio de interés turístico, donde descansan los restos de Eva Perón. El Cementerio General del Sur debería ser un aula de arte abierta por todos los panteones que atesora. Sin embargo, ha sido destruido, olvidado, guarida de prácticas vandálicas y de todo tipo de prácticas primitivas que reflejan el deterioro de la sociedad venezolana. Debería tener un cuidado muy especial porque allí descansan seres queridos y héroes importantes de la patria como Armando Reverón, Juan Pablo Rojas Paúl, Juan Antonio Pérez Bonalde, entre otros. Este es el cementerio de los pobres de Caracas y allí ocurren violaciones y asesinatos. No es un aula para el arte, sino un aula del hampa cuyo único responsable es Jorge Rodríguez.

-¿Qué razones empujan a una persona a profanar una tumba?

-Los resultados de la investigación que hizo la Fundación Arturo Uslar Pietri señalan que hay dos tipos de prácticas en el Cementerio del Sur. La primera de carácter religioso y otra dispuesta por la banda Los Garimpeiros, la cual abre tumbas de personajes respetados porque en otros tiempos se enterraban a las personas con sus sables de oro y prendas, por lo cual buscan joyas y tesoros. Yo respeto la religión que profese cada venezolano pero el respeto al derecho ajeno es la paz. Para ejercer una religión no se puede dañar a otros y mucho menos atentar contra el patrimonio de la nación. Jorge Rodríguez es el principal responsable de las prácticas oscuras que se realizan en el cementerio, él debería ser el primer investigado, así como el ministro para la Cultura. Debe abrirse una investigación a fondo que acabe con las prácticas horribles que se suscitan en los cementerios de Caracas.

-En casi todos los cementerios municipales del país se producen hechos delictuales.

-Las autoridades regionales y municipales tienen que actuar sobre el tema. Lo que está pasando con los cementerios en todo el país es el signo de la Venezuela decadente, donde no se respeta ningún sitio. Un venezolano va a un cementerio para recordar a su ser querido, lo cual debe respetarse. Perder ese respeto en la sociedad venezolana, sobre los cementerios, la memoria histórica, las personas que descansan, es una falta de respeto muy grave. Una evidencia más del deterioro moral del venezolano. Personalmente, me impresiona que a nadie le importe que se profane a los presidentes. Qué pueden esperar las demás personas. Puedo contar que una señora de El Junquito enterró a su esposo en el cementerio del sur y al año ya no estaba ni siquiera la tumba. Frente a eso la sociedad venezolana debería reaccionar, tienen que quedar algo de principios.

-¿Qué políticas debieran implementarse al respecto?

-La educación es la única vía para sanear a la sociedad venezolana, mediante una campaña de reforma educativa profunda que llegue a cada rincón del país.

 

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