Las políticas oficiales erradas provocaron depresión económica

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Con una contracción de la economía en el primer trimestre de – 8,2% y el pronóstico de para el segundo de 10,6%, estaríamos en presencia de 10 trimestres consecutivos de recesión, y todo parece apuntar a que quedan cuando menos dos trimestres más, de acuerdo con el criterio del economista Francisco Ibarra, director de Econométrica.

Advierte que para final de este año Venezuela habrá perdido no solo un año más, sino que posiblemente encadene la peor recesión en su historia republicana salvando períodos de guerra.

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-Lo ocurrido en estos tres años no es una recesión, es una depresión económica. Al final de este año el PIB por habitante se habrá reducido alrededor de 25% respecto 2013. Hay dos aspectos terribles en esta historia, el primero es que no se avizora el final de esta tragedia, el segundo es que esta ha sido una crisis autoinfligida-, asegura.

Precisa que el Gobierno luce completamente paralizado. Todavía carece de lo más esencial para resolver un problema que es tener un diagnóstico acertado de la situación. Ante esto es muy difícil poder estimar cuando se podría iniciar una recuperación económica. A este punto un cambio político parece ser una condición necesaria para que ella ocurra, señala el especialista.

Escenarios inquietantes

Destaca que la crisis económica no se limita a una caída en la actividad económica. Agrega que la inflación interanual al mes de mayo cerró en 461% según nuestro estudio de precios.

Al Banco Central de Venezuela, cuando le resultó insuficiente los cambios metodológicos en el índice para edulcorar la inflación, pasó directamente a ocultarla. No existen cifras de inflación oficiales desde diciembre de 2015. El problema no se limita al aumento de los precios. En mayo la escasez de productos de primera necesidad se ubicó en 84,9%. El abastecimiento de productos es crítico, las colas para adquirir productos racionados y los saqueos son el resultado de mantener el control de cambio y precios que tiene asfixiada la economía. Como si todo lo anterior no fuese suficiente, además existe una gran inflación represada. En nuestro último estudio el estimado era de alrededor de 180 puntos adicionales de inflación, sin contar el sector de los servicios públicos cuyos precios son ridículamente bajos.

El país no ha llegado a este punto por algún choque externo. Si bien la caída en los precios petroleros ha agravado ya de por sí una difícil situación, el país llegó a este punto por su propio pie. La economía venezolana entró en recesión en el primer trimestre de 2014 cuando el precio del crudo superaba los 90 dólares por barril. Esta crisis es el resultado de una política económica de larga data. Debemos recordar que el gobierno actual, que es la continuación del anterior, heredó una economía plagada de controles y ha continuado el acecho a la empresa privada al que tan aficionado era el Presidente Chávez. Ha sido el Gobierno el único responsable del estado de postración del aparato productivo y de la miseria que actualmente atraviesan los venezolanos.

No hay cambio de rumbo

Ibarra señala que el Gobierno sigue empeñado en mantener las mismas políticas que han propiciado este desastre. La última son los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que no son más que la reedición de las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP) del Gobierno de la Unidad Popular en Chile. Esta nueva medida solo agravará el desabastecimiento y el descontento social. El Gobierno insiste en mantener los controles de cambio y precios, y se niega a realizar cualquier ajuste macroeconómico. El resultado de estas decisiones solo agravará la actual crisis.

Venezuela ha sido la economía con peor desempeño en los últimos años en la región. Pese a haber disfrutado una enorme bonanza debido a los elevados precios petroleros, el país decidió repetir los mismos errores del pasado. El Gobierno creyó que el progreso social y económico se podía decretar al golpe de los dólares provenientes del petróleo. Nuevamente los venezolanos se topan bruscamente con la realidad y la sensación de estafa, tan recurrente en los últimos cuarenta años, se repetirá. Luego de todo esto los venezolanos nos preguntaremos dónde se fueron estos últimos 18 años, la respuesta no debe ser aclarar dónde se fueron sino dónde los enviamos, destaca el director de Econométrica.

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