Colegios San Vicente de Paul y La Salle representan a Lara en festival nacional

Mariángel Massiah | Foto: Stiven Valecillos |
ESTUDIANTES INVESTIGADORES EN CIENCIA. 18/07/2016 FOTO: STIVEN VALECILLOS

Estudiantes de quinto año que realizaron su proyecto de investigación en el Colegio San Vicente de Paúl y La Salle fueron los ganadores del XLVII Festival Regional Juvenil de la Ciencia, quienes representarán al estado Lara en la competencia nacional.

Este año participaron 64 investigaciones de toda la región, donde se seleccionaron los dos equipos ganadores.

María de los Ángeles de la Rosa, coordinadora de Bachillerato del Colegio San Vicente de Paul, expresó que frente a la realidad que sufre el país, este tipo de trabajos es una manera de mantener a Venezuela en positivo con jóvenes que quieren hacer algo diferente.

Esté 21, 22 y 23 de julio se llevará a cabo el festival nacional en San Cristóbal, en donde se escogerá a un ganador que representará a Venezuela en la convención internacional.

El equipo ganador del Colegio San Vicente de Paul, está conformado por Valentina Di Carlo, Edgardo Torrealba, Adriana Meléndez, Manuel González y Rafael Oropeza, quienes se enfocaron en un trabajo experimental centrado en la parte de recuperación de ambientes.

Los alumnos manifestaron que su tema se escogió debido a que Venezuela en estos tiempos, es uno de los países con mayor producción de agua pero con menos avances en su tratamiento. Su proyecto otorga una alternativa efectiva para la remediación de aguas que no son tratadas como se debe.

Para su elaboración el grupo de alumnos se dirigió al Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, ubicado en Yaritagua, en donde estudiaron la parte morfológica de las plantas, para escoger a los ecotipos que surtirían efecto en el tratamiento de las aguas, los cuales fueron Loei y Maracay.

El siguiente paso fue buscar el agua que debían tratar, con suma delicadeza puesto que la misma no debía sufrir ningún tipo de modificación en su estructura molecular. La quebrada La Ruezga, fue el sitio de donde fue extraído el liquido vital.

Di Carlo explicó que una de las cualidades de estos ecotipos es que absorben todos los agentes contaminantes y metales para nutrirse, por ende, quedó demostrado que disminuyen en altos porcentajes las concentraciones de estos metales en el agua donde esté.

Treinta días después de que las plantas fueron colocadas en envases con aguas residuales, realizaron mediciones en dos laboratorios, el estudio demostró que se eliminó casi la totalidad de los contaminantes.Concluyeron que la planta es efectiva para la remediación de las aguas servidas, pudiéndose utilizar en otros ambientes.

En el caso del instituto La Salle, los investigadores fueron los estudiantes Jesús Aranguren, Miguel Hurtado y Simón Martínez. Su proyecto fue un trabajo social, guiado a promover el respeto hacia las personas con vitíligo.

El objetivo fue elaborar un programa de sensibilización sobre el vitíligo dirigido a estudiantes de 3er año de educación media general. El tema fue escogido como medio de estudio puesto es una condición mal vista y tomada como una enfermedad de transmisión, cuando la realidad es que procede de una propiedad autoinmune genética.

Los estudiantes indicaron que la principal razón fue que uno de los investigadores posee dicha condición. A pesar de que la enfermedad se manifiesta normalmente a los 40 años, existen desencadenantes como shocks, tristezas y emociones fuertes que aceleran su proceso.

“Nuestro compañero quería mostrar que él no era diferente a los demás, que solo era una persona más y podía ser hasta mejor que muchos, que dicha enfermedad no significaba un impedimento para realizar sus proyectos y metas”, expresó Jesús Aranguren.

No solamente querían sembrar conciencia en que las personas dejaran de un lado los prejuicios ante quienes padecían esta enfermedad, a su vez buscaban la autoaceptación de aquellos que se rechazaban por nacer con dicha condición.

El primer paso fue realizar un test a los estudiantes sobre sí estaban dispuestos a conocer sobre la enfermedad y si manifestaban algún tipo de rechazo ante quienes la padecían.

El proceso de sensibilización se logró mediante un programa de siete charlas especializadas para enseñar acerca de la condición, con expertos en el área como, psicólogos, psicopedagogos y dermatólogos.

Un test posterior demostró que los alumnos lograron procesar la información, es decir las charlas les ayudaron a comprender, por otro lado, la gran mayoría mostró entusiasmo en conocer más sobre el tema.

Los investigadores afirman que este tipo de trabajo pueden ser un aporte importante para lograr a nivel mundial que la gente conozca la razón de la condición y se eliminen los rechazos ante esta mínima población que padece de la enfermedad.

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