FOTOS Bote de escombros amenaza las Cárcavas de Quíbor

Hugo J. Boscán/Fotos: Iván Piña |

Representantes de varias comunidades de la parroquia coronel Mariano Peraza, del municipio Jiménez, están preocupados por la poca atención que desde la alcaldía están dando a las llamadas Cárcavas de Quíbor, las cuales están amenazadas con desaparecer ante acciones inescrupulosas.

Amílcar Marcano, Luis Angulo, José Antonio Sequera, Alicia Duno y Manuel Escalona, vecinos de la parroquia, denunciaron que desde una construcción que se ejecuta al otro lado de la avenida Rotaria, al este de la ciudad, se han dedicado a dejar escombros en los socavones que conforman esas formaciones geológicas allí existentes desdesde hace muchos años.

Las Cárcavas representan un atractivo turístico oculto al que sólo tienen parte de acceso visual quienes se desplazan por la avenida Rotaria.

Los socavones o cárcavas se originan por un proceso de erosión retrogradante, caprichosa, provocado durante años por corrientes de agua de lluvia.

Angulo, quien ha estudiado su existencia, igual que otros miembros del grupo visitante, explicaron que en esa zona aún quedan restos de un cementerio indígena y cuando llueve fuerte pueden verse olicornios o collares, así como trípodis y restos de tinajas y otras piezas antiguas, de allí la necesidad de que desde la alcaldía de Jiménez se dicten normas tendentes a su protección.

“Eso de lanzar escombros con máquinas puede considerarse como un atentado contra algo que es patrimonio histórico y cultural”, dijo Marcano, presidente de la asociación de comerciantes.

Igualmente, el grupo recordó que la zona es un reservorio de plantas autóctonas, como cují, cardones, lefarias, datos, así como aves y animales, por lo que es necesario impedir su destrucción.

Temen que de continuar dejando allí escombros, a la vista de los guardias nacionales destacados en un puesto a pocos metros, en cualquier momento se registren invasiones para la construcción de ranchos.

Hicieron un llamado a quienes conforman la comisión de Patrimonio del Concejo Municipal de Jiménez para que tomen alguna medida que impidan eso siga ocurriendo.

Insistieron en la posibilidad de que se trabaje en un proyecto destinado a convertir la zona en un parque al que los turistas puedan ingresar mediante ciertas normas, así como un jardín xerófilo que sea un aula a cielo abierto para escuelas, liceos y universidades.

Compararon las cárcavas con la Hundición de Yay, en el municipio Andrés Eloy Blanco, aunque con mayor extensión, las cuales tampoco están siendo protegidas por las autoridades municipales.

“En estas cárcavas tenemos un gran polo turístico que estamos desaprovechando, pero consideramos que ya es tiempo de que el alcalde José Martín, como buen quiboreño, los concejales y el cronista del municipio Jiménez, hagan algo por este fenómeno no existente en todas partes, de allí el privilegio de nosotros al tenerlo, y también la obligación de protegerlo de quienes pretenden su destrucción”, enfatizó Marcano.

 

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