FOTOS: En San Lorenzo tienen sed

María Fernanda Peñalver/Fotos: Karen Paradas |

“Esta es la única forma de que nos escuchen”, aseguraron algunos habitantes de San Lorenzo, al norte de la ciudad, quienes desde tempranas horas de la mañana decidieron cerrar el paso en la circunvalación para así exigir que se les restableciera el servicio de agua.

Si bien el mismo nunca ha sido continuo y solo lo recibían los lunes, miércoles y viernes; desde hace un mes la situación ha sido más crítica, pues dejaron de recibirlo por completo.

Obligados a solucionar de una u otra forma, las más de 400 familias  deben acudir a comunidades aledañas que perciben, así sea poco, el servicio para llenar sus pipas. Los camiones cisternas, que tampoco son enviados con recurrencia, tienen un precio que afecta el bolsillo de la humilde comunidad, por lo que “no siempre da para comprar”, aseguró Marlene Torrealba, habitante de San Lorenzo.

Al menos tres veces han acudido a Hidrolara, pero el ente ni siquiera ha recibido las cartas que han querido hacerles llegar, dijo la afectada.

Esto llevó a un grupo a cerrar el paso de vehículos en circunvalación, sin embargo al lugar se apersonaron funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), quienes aparentemente prometieron comunicarles con algún directivo de Hidrolara para presentarles la problemática, ante esto, cuatro de los protestantes acompañaron a los uniformados al comando, expectantes de que se solventara la situación.

“Ya llevan más de una hora allá y no los han atendido, los tienen es sentados”, aseveró Teresa Ramírez, también habitante del sector.

Ante la falta de respuesta y la desatención por parte de los castrenses, el grupo decidió volver a cerrar la vía luego de haber accedido a abrir el paso cuando la GNB había prometido resolver.

En la segunda oportunidad fueron funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes quitaron las ramas y piedras que habían colocado en el camino para evitar que se generara tráfico en la importante vía. De parte de uno de los uniformados del organismo de seguridad se hizo la recomendación de acudir a protestar directamente ante el organismo y no en el área que fue tomada.

“Esto no es algo que a nosotros nos guste hacer, pero es que uno acude a los canales regulares y no nos atienden. Se acostumbraron a que uno proteste para dar un respuesta”, indicaron.

Al menos 1.400 bolívares deben gastar para llenar el tanque que en muchos de los casos no les alcanza para la semana. La comunidad debe privarse incluso de hacer sus necesidades por no tener cómo hacer la debida limpieza.

Nuevamente la frase “no somos camellos”, fue nombrada, pues consideran inaudito que los mantenga viviendo en condiciones tan precarias, por lo que no descartan volver a protestar en caso de no obtener una solución.

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