Especial de Ciudad: ¿Qué hay detrás de las profanaciones de tumbas?

Mariángel Massiah Fotos: Karen Paradas/Edickson Durán/Jairo Nieto |

Los cementerios según su término (del griego: lugar para dormir) son terrenos designados específicamente como un espacio para enterrar los restos de los fallecidos, de esa manera se convierten en un lugar de descanso donde los familiares pueden visitar a sus difuntos.

En los camposantos los cuerpos reposan en hileras bajo monumentos de piedras y mármol, estos últimos elaborados por el trabajo habilidoso de diseñadores, arquitectos, escultores y jardineros. Gracias a todos estos elementos, son lugares que se convierten en objeto de cautivadores ensayos en la historia del gusto y del diseño, y devienen en una mirada fascinante sobre las convenciones sociales y las creencias religiosas.

No obstante, el concepto de camposanto en Venezuela cambió rotundamente. Desde hace años se oyen versiones de robos dentro de los cementerios y mausoleos, uno de ellos ocurrido a mediados de junio de este año, cuando tuvo lugar la profanación de la tumba de un personaje políticamente importante: el expresidente de Venezuela, Rómulo Gallegos.

Aquello fue visto como un robo para la historia de cada uno de los venezolanos, como lo refirieron sus familiares. Sin embargo, con el pasar de los días aquella situación se convirtió en más que un acto macabro, ya que pasó a ser un suceso que marcó una nueva ola de delitos en todo el territorio nacional.

El estado Lara no escapa de esa realidad, usuarios de los camposantos pertenecientes al municipio Iribarren denuncian un alto número de tumbas profanadas en los últimos tres meses, incluso para mediados de septiembre más del 40% de los mausoleos habían sufrido algún tipo de robo en el camposanto ubicado al oeste de la ciudad, el cual se puede considerar como el más afectado por esta irregularidad.

Frente a toda esta situación que perjudica a gran parte de la población, especialistas en la materia dieron sus versiones acerca del porqué de estos actos vandálicos.

El director de Cementerios Municipales del estado Lara, José Gregorio Mendoza, explica que existen dos tipos de robos dentro del cementerio: uno, el de los delincuentes que específicamente buscan profanar mausoleos de los años 50, 60 y 70 por ser una época cuando a los difuntos los enterraban con oro y piedras preciosas; a este grupo se le puede añadir quienes roban las planchas o piezas de las tumbas para luego revenderlas; en un segundo grupo nombró a profanadores que extraen los restos de los cadáveres para utilizarlos en rituales de magia y santería.

Mendoza asegura que frente a la cifra alarmante de tumbas profanadas, la alcaldía a través de la planificación de los camposantos, dispuso de un programa que lleva por nombre Atención al Ciudadano, mediante el cual la institución se encarga de restaurar los mausoleos dañados.

En el marco de ese plan, para el mes de junio fueron atendidos más de 259 casos y para el mes de octubre piensan resolver 80 casos adicionales. No obstante, esa tarea se ha visto afectada por el incremento en los precios del cemento. Mendoza asegura que anteriormente la bolsa del material costaba 304 bolívares, y para este mes el precio alcanza los 3.370 bolívares.

Igualmente, este mes inició un operativo permanente por parte de los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) para combatir los actos de delincuencia y profanación dentro del camposanto del oeste. Por los momentos han sido detenidos siete individuos, quienes en su mayoría hurtaban los restos de las tumbas para vender los artículos robados y obtener ganancias.

Tierra de palería

José Padrón practica el espiritismo y la santería, relata que aproximadamente un 15% de la población larense ejerce el palerismo, el cual se conoce como una práctica que inicia dentro de los misterios de la religión del Congo y su máximo exponente es el Tata (padre); creen en la iniciación del Palo Mayombe, proveniente de rituales africanos.

Los iniciados en esta práctica deben acudir al máximo representante de la religión quien lo acompañará en la ceremonia de preparación, la cual consiste en extraer el cráneo y restos de un cadáver y solicitar su permiso para utilizarlo como una especie de esclavo que cumple tareas específicas.

Los restos son colocados en una prenda la cual el iniciado podrá colocar en su casa. Padrón asegura que los paleros recurren a los cementerios para lograr la extracción y están conscientes de que es un acto penado por la ley, pero necesario para formar parte de la religión.

“La gente tiene la idea errada de que todos los paleros son malos. Es algo que sucede en todas las religiones, así como hay católicos buenos y otros malos, existen paleros que usan su prenda para pedirle al muerto protección, salud o prosperidad, sin hacerle daño a nadie. Sin embargo, existe un grupo que practica la magia negra para herir a los demás”, expresa Padrón.

Es importante destacar que a esta prenda se le piden los favores a través de ofrendas que pueden ser desde flores o dulces, hasta sangre de un animal; dependiendo de la magnitud del pedido.

Falta de fe

El diácono Alirio Parra detalla que aquellos rituales no son aceptados por la Iglesia católica y simbolizan la falta de fe y de valores.

“Es increíble ver como existen más de 1.000 tumbas profanadas en el cementerio del oeste, todo es consecuencia de la santería que se trasladó de Haití y Cuba”.

Considera que Venezuela es un pueblo con falta de fe y que la verdadera crisis que se vive en el país es espiritual. Como consecuencia de ello, a diario se incrementa el número de personas que buscan la salvación en los lugares incorrectos y terminan formando parte de sectas que promueven incluso el sacrificio de animales, la brujería y los rituales de magia negra.

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